Acto de reparación en el Parlament de Catalunya para las familias de las víctimas de las fronteras

Por primera vez, un parlamento del Estado español ha hecho memoria de las personas muertas y desaparecidas en las fronteras, a través de una reunión de escucha y reconocimiento a sus familiares. El 14 de octubre, el Parlament de Catalunya acogió un encuentro con familias catalanas que han perdido a sus seres queridos en las rutas migratorias hacia el Estado español.

Los familiares, acompañados por Caminando Fronteras, fueron recibidos por el President del Parlament, Josep Rull. Después mantuvieron una reunión con el presidente de la Comisión de Justicia y Calidad Democrática, Andrés García Berrio, y con otros diputados y diputadas, que escucharon de primera mano sus historias, su dolor y los obstáculos a los que se enfrentan cada día.

Es un gesto con un enorme valor simbólico y político. Hasta ahora, las familias de las víctimas de las fronteras habían sido invisibles para las instituciones. Ayer, por primera vez, ocuparon un espacio central en una cámara legislativa y fueron escuchadas como lo que son: familias catalanas que buscan a sus seres queridos y que reclaman sus derechos.

Fue un acto de reconocimiento, de apoyo y de reparación del dolor. Durante el encuentro, las familias explicaron las dificultades que encuentran para acceder a la justicia y para saber qué ha pasado con sus familiares. Pudieron trasladar las dificultades en la puesta de la denuncia, la toma de muestras de ADN y la búsqueda proactiva de sus seres queridos. Además señalaron que estas trabas administrativas obedecen a sesgos racistas que imposibilitan respetar los derechos de las víctimas. 

Se compartieron testimonios especialmente duros. En varios casos, las familias habían preidentificado a sus familiares fallecidos en las morgues y aun así, las tumbas siguen sin nombre y las familias sin una respuesta oficial respecto a esa identificación. Explicaron que no habían podido despedirlos con dignidad ni darles sepultura según sus creencias religiosas.

A la pérdida se suma así una nueva herida, la que causa un sistema que no da respuestas y que obliga a las familias a buscar solas. Un duelo eterno porque muchas de ellas nunca podrán tener un cadáver que enterrar ni una tumba donde llorar.

Las familias no hablan de personas desaparecidas, hablan de familias rotas.

Desde Caminando Fronteras consideramos que este acto es un primer paso que debería replicarse en otros parlamentos autonómicos y en el Congreso de los Diputados, como medida de verdad, justicia y reparación para las víctimas y para las familias que las buscan.

Los familiares de las víctimas de las fronteras no pueden seguir discriminadas frente a otros colectivos de personas desaparecidas. Tienen derecho a recibir el mismo trato, el mismo respeto y la misma dignidad. Para eso, las administraciones públicas deben implicarse y acompañarlas en su búsqueda: facilitar las denuncias, la toma de muestras de ADN, garantizar que se investigue y asegurar que ninguna persona sea enterrada sin nombre cuando su familia la está buscando.

Las familias llevan años organizándose, buscando y exigiendo respuestas. Ayer, en el Parlament de Catalunya, su voz, por fin, se escuchó en las instituciones públicas.

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