El cuerpo de Mbene

Tras aparecer el cadáver de una mujer en las costas españolas, un hombre desesperado confirma lo temido: el cadáver pertenece a su hermana Mbene. Joven peluquera, nunca avisó de la intención de arriesgar su vida cruzando el Estrecho.

LAS VÍCTIMAS

LOS HECHOS

El 5 de mayo de 2019, Salvamento Marítimo encuentra a, una milla del puerto de Algeciras (España) el cuerpo de una joven de 21 años. Proveniente de Senegal, la chica había intentado atravesar el Estrecho en patera dos días antes. Mbene Diop, que trabajaba como peluquera en Marruecos, no habría muerto ahogada, sino de hipotermia antes de llegar a las costas. La recuperación de su cadáver se producía en una jornada intensa para la defensa del derecho a la vida, en la que hasta 136 personas fueron asistidas a lo largo de la ruta. Su identificación fue posible gracias al hermano de Mbene. Residente en Málaga, fue alertado de que su hermana había intentado llegar a España. Al no dar señales de vida, viajó a Algeciras esperando encontrarla en una morgue.

Las familias

Mbene no tenía intención de cruzar a España. Así de claro lo dejó en varias conversaciones con su familia. Tras varios días sin tener información de ella, uno de sus hermanos, famoso bailarín senegalés, difundió fotos de su hermana por redes sociales esperando obtener respuestas. Sin éxito, este se trasladó a Marruecos en busca de su hermana. Sus compañeros de piso le confesaron que Mbene había decidido embarcarse en patera hacia España porque se encontraba «cansada de Marruecos». Además, ansiaba operarse en Europa para poder ser madre.

«Yo mismo fui el que le regaló a Mbene un billete para viajar a Marruecos. Su deseo de ser madre y de desarrollarse como peluquera no podía ser realizado aquí. Hoy día me siento culpable por haberle dado la oportunidad. Nunca tuvo intenciones de cruzar, al menos eso nos decía. Había empezado a ganar dinero con su trabajo y estaba feliz», alega su hermano.

La familia, en su proceso, reconoce lo complicado que resulta obtener información clara sobre la tragedia. La falta de canales específicos para buscar a víctimas de las fronteras, la barrera del idioma etc., resultan limitaciones importantes. No obstante, los hermanos de Mbene experimentaron un proceso de identificación rápido: «Conozco un chico desaparecido en la misma patera de mi hermana, cuyo cuerpo no apareció. Es una gran tortura diaria para la familia, poder ver y enterrar a tu ser querido es lo mínimo para empezar a cerrar la herida», relatan.

En Algeciras, el hermano de Mbene agradece el acompañamiento de Caminando Fronteras y de la comunidad senegalesa. «Al ver su cuerpo, pese a la desfiguración que provocaba el mar, sabíamos que era ella, lo presentíamos como una certeza. La Guardia Civil fue efectiva en la identificación, pero nos faltó apoyo. Algo tan duro necesita de apoyo personal y psicológico. ¡Nos hemos machacado tanto por no haber sido capaces de darle una vida mejor!», se lamenta su hermano. «Parte de nosotros, de toda la familia, ha muerto con Mbene. Yo, al menos, ya no soy el mismo. Nuestro dolor y el de tantas familias senegalesas es inmenso», sentencia.