Hoy, Día de las Personas Desaparecidas en el Estado español, queremos detenernos a honrar la memoria de quienes perdieron la vida intentando cruzar una frontera, y a reconocer a las familias que, desde el dolor, no han dejado de buscar, de exigir y de resistir.
Las personas en movimiento ven vulnerados sus derechos en todas las etapas de los procesos migratorios. Estas violaciones pueden quedar impunes, o pueden ser restituidas y reparadas. Desde Caminando Fronteras, acompañamos a las comunidades migrantes y a los familiares de las víctimas en esos procesos de reconversión del dolor en justicia, convencidas de que la memoria es también una forma de acción política.
En este marco, los días 5, 6 y 7 de marzo participamos en el evento «En su nombre: creación compartida para afrontar la ausencia», organizado por la Fundación QSD Global en Córdoba. Tres días dedicados a visibilizar la ausencia, nombrar a quienes no están y acompañar a quienes los siguen buscando.
El 6 de marzo fue la jornada más importante. A las once de la mañana, 33 familias participaron en una instalación colectiva, cada familiar subió con un objeto personal de la persona desaparecida, contó su historia, y guardó ese objeto en una caja. Las cajas fueron formando un muro de la memoria, una construcción colectiva hecha de ausencias y de amor, acompañada por un texto de la escritora Inmaculada Chacón y por música en directo.

Entre las 33 familias presentes, dos de ellas son familias a las que acompañamos desde Caminando Fronteras: familias residentes en Madrid y en Sevilla, de origen maliense y marroquí, cuyos familiares desaparecieron en la ruta canaria, intentando llegar a El Hierro y a Lanzarote. Son nuestros vecinos y vecinas. Personas que viven entre nosotros y que cargan cada día con la ausencia y con la incertidumbre.
Por la tarde, estas familias fueron recibidas por los altos cargos del Centro Nacional de Personas Desaparecidas, dependiente del Ministerio del Interior. La reunión se celebró a puerta cerrada, solo con los familiares, como corresponde a un espacio de escucha y de reconocimiento. Pudieron compartir sus historias y sus reivindicaciones.
Queremos poner en valor el papel de familias buscadoras, porque sin ellas las injusticias quedarían en el olvido. Son familias que viven en el Estado español, que forman parte de nuestras comunidades, y que exigen lo que cualquier familia tiene derecho a exigir: saber qué pasó, encontrar a sus seres queridos, recibir justicia y garantías de búsqueda. Su lucha no es ajena, es nuestra.
Hoy, en este día de memoria, renovamos nuestro compromiso. Seguiremos acompañando estas acciones de reparación, seguiremos exigiendo a las instituciones que no abandonen a estas familias, y seguiremos caminando junto a quienes transforman el dolor en una demanda irrenunciable de justicia.