Monitoreo del Derecho a la Vida – Primer semestre 2022

Los datos presentados a continuación son fruto de un monitoreo exhaustivo desarrollado los 365 días del año por nuestro Colectivo en el marco de nuestro Observatorio de Derechos en Frontera. Comunidades migrantes, servicios de rescate, redes de familiares y defensores de Derechos Humanos en terreno recogemos, contrastamos y sistematizamos una información necesaria.

Descarga el informe completo aquí: Informe del Monitoreo DALV – Primer semestre 2022

Download the full report here: Monitoring ‘Right To Life – January-June 2022’ (English version)

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Descarrega l’informe complet aquí: ‘Monitoratge del Dret a la Vida – Primer semestre 2022’ (versió catalana)

Perder la vida en el camino se ha normalizado en los discursos del control migratorio y este hecho permite el aumento de las víctimas y la implementación de instrumentos de represión cada vez más mortíferos contra las comunidades migrantes.

Durante el primer semestre de 2022, documentado en este informe, la militarización del control migratorio ha ido escalando en la aplicación de acciones que atacan de forma sistemática los derechos humanos de las personas migrantes.

Esta situación se ha visto avalada por el discurso belicista generado tras la guerra de Ucrania, en el que Europa y la OTAN prevén un rearme que afecta también a la gestión del control de fronteras. El relato político del estado español ha situado a las personas en movimiento como una de las amenazas provenientes del sur y ha planteado un debate para establecer de facto una respuesta militar contra ellas.

Estas páginas aportan los datos de víctimas de la necropolítica aplicada en el control fronterizo durante los primeros seis meses del año 2022 en la Frontera Occidental EuroAfricana. Cifras que han sido confirmadas por el Colectivo Ca-minando Fronteras en nuestro Observatorio de Derechos Humanos.

Pero además, nos parecía necesario efectuar también en este informe un análisis de las herramientas que se han utilizado para ejercer violencia sistemática contra las comunidades migrantes. En este sentido, intentamos abrir el camino hacia un análisis de lo que ha pasado en la frontera durante estos seis meses que ponga los derechos humanos en el centro y sirva de contrapeso a los discursos y fervores belicistas. Es por ello importante analizar las violencias que las comunidades migrantes reciben diariamente y por qué canales, qué impacto tienen en sus vidas y cómo muchas de ellas acaban muriendo tras una larga agonía de vulneración de derechos continuada.

Este informe está elaborado en el marco del Observatorio de la Frontera Occidental EuroAfricana creado por el Colectivo Ca-minando Fronteras en el año 2015 y que registra las víctimas en las migraciones de las rutas marítimas del Mediterráneo Occidental (Estrecho, Alborán, Argelia) y del Atlántico (Canarias); así como las terrestres de las vallas de Ceuta y Melilla.

Las cifras e historias que comparte este estudio son esenciales para avanzar en el respeto de los derechos de las víctimas y sus familiares. Su memoria tiene que seguir presente e iluminar un camino que nos lleve a la verdad, reparación, justicia y no repetición.

Monitoreo del Derecho a la Vida – Año 2021

Los datos presentados a continuación son fruto de un monitoreo exhaustivo desarrollado los 365 días del año por nuestro Colectivo. Comunidades migrantes, servicios de rescate, redes de familiares y defensores de Derechos Humanos en terreno recogemos, contrastamos y sistematizamos una información necesaria.

Descarga el informe completo aquí: Informe del Monitoreo DALV – 2021

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4404 personas mueren en 2021 en las rutas de acceso a España. El peor año de la serie histórica. Las cifras que se presentan a través de este monitoreo tienen como objetivo aportar información a los procesos de verdad, impulsados por las comunidades migrantes y las familias de las víctimas, sobre lo que sucede en la Frontera Occidental Euroafricana. Por ello, estos datos se presentan como un paso necesario en el camino a la reparación de las muertas y desaparecidas, haciéndolas visibles. Además, buscan ser un instrumento de incidencia que fomente políticas de justicia y de no repetición en la frontera.

La sistematización de información de las víctimas que nuestro colectivo viene aportando desde del año 2016, nos permiten tener una perspectiva diacrónica para analizar las dinámicas de la necropolítica en los territorios de frontera.

Obtener datos sobre las muertes de las personas en movimiento es un proceso complejo ya que viajan por cauces irregulares donde no se reconocen sus derechos, favoreciendo incluso que los Estados puedan negar su existencia. Además, en la Frontera Occidental Euroafricana la gran mayoría de muertes se producen en el mar donde la mayoría de los cadáveres desaparecen y no queda constancia de las mismas. Por ello, detrás de estos números hay un ejercicio de respeto a la memoria de las víctimas frente a la ignominia de sus propios victimarios.

A pesar de estas dificultades para documentar las personas muertas y desaparecidas en las rutas de acceso a España, el trabajo que nuestro colectivo hace desde el Observatorio de derechos humanos nos ha permitido poder verificar de forma exhaustiva las cifras que presentamos en este informe. Todos los datos proceden de fuentes primarias y están procesados a través de nuestras bases de dato. Esto nos permite el tratamiento de las cifras, con el objetivo de devolver los resultados a las comunidades migrantes, las familias de las víctimas y el resto de la sociedad en su conjunto, para contribuir a la creación de acciones en la defensa de la vida frente a la necropolítica.

Descarga el informe completo aquí: Informe del Monitoreo DALV – 2021

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Monitoreo del Derecho a la Vida año 2020

Los datos presentados a continuación son fruto de un monitoreo exhaustivo desarrollado los 365 días del año por nuestro Colectivo. Comunidades migrantes, servicios de rescate, redes de familiares y defensores de Derechos Humanos en terreno recogemos, contrastamos y sistematizamos una información necesaria

El 2020 ha sido uno de los peores y más trágicos años en las rutas migratorias de acceso al Estado español que atraviesan la Frontera Occidental Euroafricana.

El enfoque del control migratorio por encima del derecho a la vida se ha visto reflejado en el desmantelamiento, la precariedad de los diferentes servicios de salvamento y la falta de coordinación entre ellos. Hemos detectado también laxitud ante las llamadas de auxilio, incluso cuando las embarcaciones proporcionaban datos sobre la posición donde se encontraban. En algunos casos la tardanza en la reacción de los servicios de rescate ha provocado muertes evitables. !

La pandemia del COVID19 ha forzado la expulsión de poblaciones de sus territorios ante el empobrecimiento de los mismos, siendo un factor importante en el movimiento de personas en la Frontera Occidental Euroafricana en este año 2020. Asimismo, las políticas de la disuasión implementadas por los Estados y que enriquecen a las empresas de armamento inversoras en el control migratorio, han provocado la apertura de rutas más peligrosas con altas tasas de mortalidad. Desde hace meses venimos alertando del impacto que sobre el derecho a la vida tendrían la reactivación de la Ruta Argelina en el Mediterráneo y la Ruta Canaria en el Atlántico:

A) Ruta Argelia. El movimiento revolucionario pro democracia ha desembocado en una persecución política contra la juventud, lo que, unido al empobrecimiento por la pandemia, ha empujado a muchos jóvenes nacionales a abandonar el país. Esta es una ruta más larga y peligrosa. Almería como destino queda más cerca, pero Islas Baleares, Murcia y Cartagena plantean una larga y arriesgada travesía. Normalmente, las personas que la transitan alertan cuando están cerca de costa si su vida corre peligro, pero la mayoría no pide auxilio por miedo a ser repatriados a los países de origen. En cuanto al rol del Estado español, pocas veces se activan los servicios de Salvamento Marítimo, siendo interceptados, en el mejor de los casos, por la Guardia Civil, que aplica un protocolo más de control migratorio que de salvaguarda de la vida en el mar. Desde el Colectivo Caminando Fronteras hemos reconstruido las muertes en esta ruta a través de los relatos de supervivientes o de las familias que están en búsqueda de personas desaparecidas.

«# Ruta Canaria. La Ruta hacia las Islas Canarias implica a más países de salida (Marruecos, Senegal, Mauritania y Gambia) lo que hace aún más difícil la coordinación entre ellos para defender la vida. Una coordinación que ya denunciábamos deficiente cuando se planteaba a escala bilateral. Los trayectos son excesivamente largos en toda la ruta, por lo que se contabilizan un gran número de embarcaciones desaparecidas en pleno océano. Desde Mauritania hemos constatado un mayor flujo, sobre todo de personas malienses después del golpe de Estado en Mali. En Senegal, los intentos de los jóvenes por una mayor democratización y los acuerdos de pesca con Europa que esquilman sus caladeros, arrebatándoles su fuente de subsistencia, los expulsa del territorio hacia una muerte segura.

La criminalización y la persecución de las personas que migran son factores que influyen en la mortalidad de forma decisiva. Hasta los propios familiares son víctimas de ello y tardan en lanzar su denuncia, lo que dificulta una búsqueda activa. En Senegal ya se han sentado precedentes, donde un padre ha sido encarcelado tras morir su hijo en una patera. La estigmatización y culpabilización de las familias está presente en cada uno de los países de origen como de tránsito y destino de las personas migrantes. Durante nuestro trabajo hemos recibidos cientos de quejas de familiares que han sido criminalizados al acercarse a comisarías españolas para denunciar una desaparición en el mar; en algunos de los casos no pudieron ejercer el derecho a poner una denuncia.!

Somos conscientes de que nuestros datos no son absolutos, pero sí son datos contrastados con un trabajo de terreno hecho en colaboración con las comunidades migrantes y las personas que buscan a sus familiares.

No obstante, pese a la opacidad que plantean las rutas, hemos podido documentar muertes y desapariciones debido a nuestro teléfono de alertas para la Defensa del Derecho a la Vida en el mar y a la gran cantidad de búsquedas impulsadas por familiares que han perdido a sus seres queridos en la frontera, y que pese a las grandes dificultades que enfrentan por ello, siguen pidiendo saber la Verdad sobre lo ocurrido con sus seres queridos.

Por todo ello este sistema de control migratorio que solo beneficia a las industrias de armamento y a las industrias criminales, ha de cuestionarse en aras de la defensa del derecho a la vida, y desde nuestra organización exigimos:

Mayor coordinación entre servicios de rescate y mayores medios materiales y humanos para la defensa de los Derechos Humanos.

Mayor sensibilización de los actores que intervienen en los procesos de rescate, acogida e identificación de personas desaparecidas.

Fin de la criminalización de la autoorganización migrante que ofrece resortes que palia la mortalidad

Fin de la criminalización de las familias tanto en la protección de la vida de sus seres queridos. Las personas desaparecidas tienen derecho a ser buscadas, y las muertas a ser identificadas, informadas a sus familias y enterradas con dignidad.

Reconocimiento por parte de los estados de las víctimas de las fronteras, y la implementación de instrumentos para facilitar información a las familias.

Las luchas protagonizadas por los pueblos en movimiento son luchas que, ante los intereses perversos de los Estados, defienden la vida.

Monitoreo Derecho a la Vida Año 2019

Los datos presentados a continuación son fruto de un monitoreo exhaustivo desarrollado los 365 días del año por nuestro Colectivo. Comunidades migrantes, servicios de rescate, redes de familiares y defensores de Derechos Humanos en terreno recogemos, contrastamos y sistematizamos una información necesaria

De las 655 víctimas documentadas por el Colectivo, 518 desaparecieron en el mar y solo 137 cadáveres fueron recuperados, lo que implica que ocho de cada diez personas fallecidas sean desaparecidas. Gran parte de ellas pertenecen a doce embarcaciones que a lo largo del año desaparecieron en el mar sin dejar rastro de todas las personas que iban a bordo.

Las víctimas identificadas pertenecen a treinta y siete naufragios sucedidos durante 2019: diez en el mar de Alborán, dieciséis en el Estrecho de Gibraltar, ocho en la ruta canaria y tres en la argelina. La ruta del mar del Alborán se demuestra como la más mortífera con 246 muertas y desaparecidas, seguida por la de Canarias con 228, el Estrecho con 146 y la ruta argelina con al menos 35 personas fallecidas.

Ciudadanos y ciudadanas de 19 países de todo el mundo perdieron la vida intentando alcanzar las costas españolas este año. Desde India a Angola o Marruecos, pasando por Yemen, la tragedia alcanza cotas internacionales. Una lista que se completa con Birmania, Bangladesh, Pakistán, Etiopía, Eritrea, Chad, Camerún, República Democrática del Congo, Argelia, Mauritania, Senegal, Gambia, Guinea Conakry, Guinea Bissau y Costa de Marfil.

Las mujeres suponen el 15,87% de todas las víctimas del año (104 fallecidas) mientras que 54 niños y niñas perdieron la vida. Pese a que desde el Ministerio del Interior español afirman haber reducido las muertes, las cifras de Caminando Fronteras confirman que la mortalidad ha aumentado con respecto a 2018. Las políticas migratorias de la militarización fronteriza y el desmantelamiento de Salvamento Marítimo han reducido en un 50,07% las llegadas de personas migrantes, pero la mortalidad en la zona es incluso mayor

Monitoreo Derecho a la Vida Año 2018

Los datos presentados a continuación son fruto de un monitoreo exhaustivo desarrollado los 365 días del año por nuestro Colectivo. Comunidades migrantes, servicios de rescate, redes de familiares y defensores de Derechos Humanos en terreno recogemos, contrastamos y sistematizamos una información necesaria.

Durante 2018 detectamos un total de 843 víctimas en la Frontera Occidental Euroafricana. La ruta de Alborán se presenta, con diferencia, como la más mortífera (722 víctimas), seguida de la ruta del Estrecho (113). Las muertes y desapariciones en Canarias y la valla de Melilla son menores: 6 y 2 víctimas respectivamente.

Las víctimas desaparecidas fueron 648, frente a las 195 muertas (esto es, cadáveres recuperados). Todas perdieron la vida en un total de 61 naufragios: 1 en la ruta de Canarias, 21 en la ruta del Estrecho y 40 en la ruta de Alborán.

Las embarcaciones desaparecidas completamente con todos sus miembros a bordo ascendieron a 12. Media docena naufragó en el Estrecho y la otra media docena en el mar de Alborán.

Monitoreo del Derecho a la Vida 2015-2016

Los datos presentados a continuación son fruto de un monitoreo exhaustivo desarrollado los 365 días del año por nuestro Colectivo. Comunidades migrantes, servicios de rescate, redes de familiares y defensores de Derechos Humanos en terreno recogemos, contrastamos y sistematizamos una información necesaria

Entre septiembre de 2015 y diciembre de 2016 realizamos una recogida de datos presentado en nuestro informe “Tras la Frontera”.

Durante los 16 meses, recibimos un total de 309 alertas de embarcaciones que necesitaban auxilio en las rutas de acceso al Estado español. Un total de 7.079 personas arriesgaron su vida en este período.

Contabilizamos así 388 personas fallecidas en el mar, entre ellas 31 mujeres y 122 niñxs y adolescentes. De todas las muertes, solo se pudieron identificar 22 cuerpos, encontrados en el mar. El resto desaparecieron sin dejar rastro, dejando un profundo dolor en sus familias.

En el total de 23 alertas localizadas en las vallas de Ceuta y Melilla, contabilizamos 2213 personas que fueron víctimas de separaciones forzosas, así como 569 víctimas de devoluciones en caliente.