La activista Helena Maleno, tras su expulsión de Marruecos: «Tengo miedo del Estado español porque no me ha protegido»

Publicado por elDiario.es el 12/04/2021 – Fotografía por Alejandro Ramos

El pasado 23 de enero, mientras desembarcaba de un avión recién aterrizado en Tánger, la activista Helena Maleno notó algo de fresco en la ciudad marroquí. Pensó, recuerda, en las ganas que tenía de llegar a casa. Se quedaría todo el fin de semana con la niña, imaginaba, y ya pensaba en sentarse al lado del sofá, en el suelo, con los animales. En su camino al control fronterizo, le daba vueltas a qué películas vería esos días y a las tareas que tenía por delante tras un viaje de trabajo en España. No se le pasó por la cabeza que no llegaría a entrar nunca más en su hogar. Poco después de su aterrizaje, le ordenaban sentarse «de malas maneras» en otro avión rumbo a Barcelona.

Marruecos, el país donde nacieron sus dos hijos y donde ha construido una vida dedicada a la defensa de las personas migrantes a lo largo de los últimos 20 años, la había deportado.

Allí, como parada en el tiempo, se ha quedado esa casa a la que tanto ansiaba llegar, desde la que, pegada al teléfono, ha salvado miles de vidas por sus llamadas a los servicios de rescate españoles y marroquíes: «Allí están todas mis cosas. Mi casa de 20 años, el altarcito con las fotos de mi madre, la mantita de cuando mis niños eran pequeños, los jerséis que mi madre le hizo a mi niña. Todo, todo, todo…», describe su hogar de vez en cuando a lo largo de la entrevista, sin aún asimilar del todo lo que ha dejado atrás.

Al otro lado de la frontera, se quedó su hija menor de edad durante 32 largos días de separación. Helena Maleno recibía, ya en Barcelona, los mensajes de la pequeña, extrañada por su retraso. Su madre, para evitar preocuparla, le explicaba que había sido contacto de un positivo por coronavirus y no podría volver ese día. No quería asustarla. La activista aún seguía «en estado de shock»: había sufrido, aunque matiza que en una posición de privilegio, una de las deportaciones que tantas veces ha denunciado como defensora de las personas migrantes.

Casi tres meses después, ha decidido contarlo públicamente, bajo la recomendación de las expertas en procesos de criminalización de defensoras de derechos humanos, para exigir al Gobierno de España una «protección eficaz» y la reparación después de hostigamiento y persecución en Marruecos, a raíz de un informe policial sobre su labor enviado por España a las autoridades marroquíes. La activista ve en esta investigación, archivada en ambos países, el origen de la expulsión del que consideraba su país. Pero su labor, asegura, no se verá perjudicada por estar lejos de casa. «En estos años hemos creado una red muy fuerte. Seguiremos trabajando igual que siempre».

¿Cómo está?

Tengo sensaciones muy extrañas. Yo pensé que nunca llegaríamos a tener que contar que me han expulsado, porque pensé que se arreglaría. Después de un shock como el que yo tuve, después de tanta violencia, hacer todo esto público te revictimiza. Contar algo de mi vida personal no me gusta, pero tenía que hacerlo. Así que estoy agotada y decepcionada, por un lado, por haber tenido que dar este paso, porque quiere decir que los compromisos en mi protección y la de mi familia no se han cumplido por parte de los estados. Pero, por otro lado, siguiendo el consejo de las organizaciones internacionales, soy consciente de que contarlo también me protege.

¿Qué pasó el pasado 23 de enero cuando llegó al control de pasaportes en el Aeropuerto de Tánger?

Me acerqué al control de pasaportes tranquila. Me habían dicho desde Exteriores que no pasaría nada, que todo estaba bien, que podía cruzar de forma segura. Pienso que será como siempre, porque desde que empezó el procedimiento judicial siempre que paso la frontera, salta una alerta policial. Nunca me han explicado por qué ocurre, pero pensé que estaba dentro de lo normal y esperé como me dijeron.

De repente, un policía me llama y aparecen varios agentes vestidos de paisano. Me llevaron de un lado a otro. Yo preguntaba, pero nadie me hablaba, nadie me contaba absolutamente nada. Estaba un poco mareada. Les pedí por favor que me dieran agua, que iba a beber. No me dejaron. Tenía que tomar una medicación, no me dejaron. Les pedía ir al baño, tampoco. Empecé a ver, por los movimientos, que me mandaban a otro avión con destino a Barcelona [donde no tiene casa ni familia, mientras en Madrid sí podía reunirse con su otro hijo]. Me dio tiempo a mandar un mensaje para avisar de que me deportaban allí.

Mis documentos estaban en manos de la policía y no sabía dónde estaba mi maleta. Una vez en el avión, pregunté por mis cosas a una persona de la compañía. «Siéntate y cállate. No tienes derecho a hablar», me dijo. Le pedí agua y me dijo que no tenía derecho a beber agua. Y así pasé el vuelo.

¿Qué pasó al llegar a Barcelona?

Recuerdo estar muy mareada.Me dijeron que me sentara, que tenía que salir la última. Al salir, me encuentro a la policía española en la misma puerta del avión. Veo que tienen mi documentación y me dicen que les acompañe. La policía me preguntó que qué hacía allí, que si había hecho algo. Y yo les dije que no lo sabía qué hacía allí, pero que no había hecho nada. Me explicaron que me tenía que montar en un coche patrulla y que me tenían que llevar a la comisaría a hacer todo el proceso de la deportación.

Mi niña me decía: ¿Mamá, cuándo llegas? Le dijimos que había estado en contacto con un positivo de COVID para no asustar a mi gente. En ese momento, me di cuenta de que no estaba bien de salud. No había tomado la medicación y me había descompensado. Luego supe que sufrí un shock postraumático. Llevo acumulada mucha violencia…

Ha denunciado que, antes de la deportación, percibió un aumento de los ataques, sobre todo tras la publicación de su libro ‘Mujer de frontera’, en el que detalla los efectos del procedimiento judicial abierto contra su labor.

Después del archivo de la causa, seguí recibiendo muchos ataques. Todos los tengo documentados, como me recomiendan las organizaciones internacionales. Yo aguantaba y aguantaba, pero se acumulaban los ataques, seguían las amenazas de muerte, seguían los seguimientos. Yo iba a recoger a mi hija al colegio y, de repente, veía a dos personas con toda la pinta de policías que me miraban para que supieran que estaban allí. Habían entrado dos veces a casa y, hace dos días, entraron por tercera vez.  

Lo hacen sin forzar la cerradura y sin robar, sino para llevarse algunos documentos, para dejarme toques de atención para aterrorizarnos. Lanzan el mensaje de que no estás segura ni siquiera en tu casa. ¿Sabes cuál es la sensación de no estar segura ni siquiera en tu hogar, de que pueden entrar en lo más profundo de tu vida? Es una manera de decirte: «Podemos entrar y salir de tu vida cuando queramos».

Una de las veces que entraron, nos encontramos muy mal a los animales. Creemos que los drogaron. No se podían tener en pie, fue horroroso. Además, es difícil de denunciar, no se han llevado nada de valor económico, pero dejan todo removido. Se llevaron, por ejemplo, algunos móviles viejos, documentos o el cronograma de las actividades extraescolares de mi hija. Es un terror tan grande…

¿Cree que las autoridades marroquíes intentaban que usted y su familia se fuesen de Marruecos por miedo?

Yo creo que todo lo que han hecho es para que nos callemos. Y no sólo para que me calle yo, también otras personas. Todo lo que han hecho forma parte del terror que se vive en la frontera. Es como en Canarias, cuando los migrantes que están en una situación tan terrible piden que los devuelvan, porque no pueden más. Es ese terror. Quieren que nos callemos y cada vez van ir a más los ataques a defensores de derechos humanos. Porque la extrema derecha ha llegado para quedarse, pero los partidos que se llaman de izquierdas también son cómplices de lo que está pasando en la frontera, dado que es un negocio.

Esta vez pensaba que, si no me callaba, podían llegar a matarnos. Igual que pasa con otras compañeras, como Berta Cáceres, en los lugares donde el interés de las empresas es tan grande y está tan metido en los gobiernos, que te asesinan. Pero luego me respondía: «No, ya nos está matando. Porque miles de personas están muriendo en el mar». El precio de no callarse es altísimo, pero el de callarse también.

¿Se planteó callarse?

No. Hablé en el libro y mira a dónde hemos llegado. Ahora he vuelto a hablar, y no sabemos qué va a pasar pero hay que seguir hablando y hay que seguir trabajando mucho. Nunca he pensado callarme. Creo que es el momento en el que tenemos que estar más compactas, más fuertes, con más red. Seguir fuertes juntas y no callarnos ninguna.

No responsabiliza solo a Marruecos de su expulsión. También señala al Gobierno español. Mucha gente quizá no lo entiende, al tratarse de una decisión de las autoridades marroquíes. ¿Cómo lo explicaría de manera sencilla a quienes no han seguido el proceso de criminalización que ha vivido?

Mi calvario, mi criminalización, comenzó con un informe elaborado por la Policía Nacional –en concreto la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF Central)– en colaboración con la Agencia Europea de Fronteras. Estos informes y esa colaboración policial fue lo que empezó todo. Fue la policía española quien pedía a Marruecos que yo fuese condenada a cadena perpetua. Cuando ganamos en esos procesos judiciales, ambos cuerpos policiales han seguido operando en forma conjunta, con alertas policiales, sin restablecer mis derechos y han continuado castigándome tanto a mí como a mi familia.

La portavoz del colectivo Caminando Fronteras, Helena Maleno. EFE/Ángel Medina G./Archivo

Eso no lo ha hecho solo Marruecos. Lo ha hecho la colaboración policial entre los dos países, en el marco de lo que ellos llaman control de fronteras. Por eso el Estado español es responsable. Además, se supone que yo soy una ciudadana española y el Estado español tiene responsabilidad internacional en la defensa de sus defensoras de derechos humanos. Debería protegerme de forma activa. Y eso tampoco lo ha hecho. Lo ha intentado, pero no lo ha conseguido. Y lo he intentado hacer solo una parte de este Gobierno [los ministerios de Exteriores y Derechos Sociales].

Y esa otra parte que considera que no la ha protegido es principalmente el Ministerio del Interior, según ha explicado. En la rueda de prensa ha dicho que tiene miedo del Estado español. ¿Por qué?

Tengo miedo del Estado español porque, si Interior sabía que la deportación iba a producirse y se iba a producir con esa violencia, ¿por qué no se me protegió? ¿por qué no se informó a Exteriores? Tengo miedo porque siguen las alertas policiales vinculadas a mi documentación, que tenían que haber cesado hace mucho tiempo. Tengo miedo porque las personas que impulsaron investigaciones contra mí y sus informes policiales falsos, siguen siendo trabajando en el Ministerio del Interior. Tengo miedo porque no se han depurado responsabilidades, porque el Estado español no ha buscado quién hizo esos informes, ni ha pedido explicaciones ni ha dado una orden clara de dejar de hacer ese tipo de persecuciones contra mí y contra otras defensoras. Porque no me ha protegido.

No creo que el Estado español esté en condiciones de protegerme, sino que hay personas que siguen persiguiendo de forma activa mi labor y la de mis compañeras. Sigo confiando en que se reintegren los derechos. Sigo confiando en que se depuren responsabilidades. Y sigo confiando en que el hablar de esto también haga que dentro de la propia policía frenen este tipo de actuaciones.

¿Cómo era ese informe elaborado por la Policía Nacional? ¿De qué la acusaba?

El dossier tenía varias partes. La primera incluía fotos y datos de los DNI y residencias de presuntas parejas mías, entre ellas una mujer, y también de los padres de mis hijos. Algunas eran personas con las que sí he mantenido relaciones y otras no sabía ni quiénes eran. En el caso de la mujer, por ejemplo, incluían la dirección de su madre en España. Querían decir: «Esta mujer se ha acostado con toda esta gente y tienes dos hijos». Mi vida personal era lo primero que aparecía.

Después, había un resumen sobre cómo operan las mafias en el norte de Marruecos, con un montón de datos, nombres y teléfonos de gente presuntamente mafiosa. En el siguiente apartado, se pasaba a hablar de mí otra vez, pero no incluían ningún dato para ligar a esas mafias conmigo. En el documento, de hecho, decían que yo no me he lucrado, pero que al llamar a Salvamento Marítimo, formaba parte de esas mafias. Que yo era traficante, pero sin ánimo de lucro.

También hacían entrevistas a personas migrantes. Les preguntaban: «¿Conoces a Helena Maleno?». Y había respuestas locas, como uno que decía que sí, que un día me vio por un barrio de Tánger caminando. Toda esas páginas y páginas de morralla acababan con una conclusión que la policía española trasladaba a la policía marroquí: yo había violado la Ley, y merecía ser condenada a la pena máxima. Lo que significa cadena perpetua en Marruecos.

Dice que los agentes que elaboraron este informe siguen en la Policía Nacional. ¿Sabe quiénes son?

Sí, sabemos quiénes son. A una parte de esa gente a veces la vemos hasta en la televisión, limpiando su imagen como salvadores de otras mujeres [víctimas de trata] o haciéndose fotos incluso con ONG. Cuando yo sé lo que escribieron en mi dossier policial. Pero yo no voy a señalar a nadie. Creo que eso es responsabilidad del propio Estado.

Tras su deportación, su hija menor se quedó en Marruecos. Pasó 32 días allí hasta poder sacarla, ¿por qué no pudo viajar antes? 

Ella tenía que salir en condiciones de seguridad, porque sabíamos que ella tenía vigilancia también. Teníamos miedo porque sabíamos que estaban siguiendo a la niña en Marruecos. La relatora para las Personas Defensoras de Derechos Humanos de las Naciones Unidas estaba al tanto del caso y estaba al tanto del riesgo que corría mi hija por ser mi hija. Había un compromiso del Ministerio de Asuntos Exteriores en su protección. Le pedimos al Ministerio que saliese en unas vacaciones a través de un barco de repatriación de la Embajada y que fuese acompañada. Y así fue. 

Lo preparamos todo bastante bien porque teníamos miedo de que en frontera, al relacionarla conmigo, pudiese pasar cualquier cosa. Fue muy angustioso, porque lo intentamos una vez y no pudo ser. A la segunda lo conseguimos. Ella estaba muy nerviosa. Yo le dije que vendría en vacaciones… pero sabíamos que seguramente no podría regresar a casa. 

¿Cómo lo está llevando ella?

Ha sido muy valiente. Ha tenido que dejar de golpe su colegio y todas sus cosas personales. Ha tenido que alejarse de sus amigas y del país en el que ha vivido toda su vida. Todo eso lo ha tenido que hacer como castigo de la labor de su madre. Es muy importante entender que a las mujeres defensoras se nos persigue y criminaliza a través de nuestra sexualidad -como yo vi en el expediente policial-, pero también se nos criminaliza a través de la persecución de nuestros hijos y de nuestras hijas. El movimiento feminista debería también visibilizarlo: las mujeres que defienden derechos pagan también a través de todo lo que nace de sus cuerpos.

¿Por qué cree que las autoridades marroquíes la querían fuera del país?

No es que me quieran fuera de Marruecos, es que quieren hacerme daño y ellos saben que yo he hecho mi vida allí. Ellos saben que mis hijos son también marroquíes, que se sienten marroquíes, que ese es su lugar. Esa es una forma de hacernos daño a las personas defensoras de derechos humanos. Yo he aprendido con otras compañeras que el objetivo siempre es quitarles todo lo que tienen. Los Estados piensan: «¿Qué te podemos quitar? Te podemos quitar tu hogar, te podemos quitar las referencias de tus hijos, te podemos quitar las amigas de la infancia de tu hija, podemos sacar del colegio a tu niña en la segunda evaluación…».

Ha denunciado centenares de veces los efectos de las deportaciones, ese desarraigo que sufren tantos migrantes expulsados tras vivir años en España y que ahora ha sufrido usted en su propia vida. 

Daniela Ortiz decía en un tuit: “Esto es lo que te pasa por traicionar la blanquitud”. Y es verdad. También mis compañeras migrantes con las que estaba trabajando en aquel momento en el procedimiento judicial me dijeron: “No te van a perdonar nunca, porque tú les has traicionado. Tenías que estar en ese lado, con ellos, y les has traicionado y eso no te lo perdonarán nunca”. 

Es muy perverso hacerme pasar por los mismos dolores que siempre he denunciado. Aunque sigo teniendo una posición de privilegio, porque muchas compañeras migrantes no pueden hacer la rueda de prensa que yo he hecho hoy, ni pueden tener el equipo maravilloso de seguridad que tengo yo.

¿Qué tendría que hacer el Gobierno español para que se sintiera protegida?

Yo le pido al Gobierno español que dé la orden a todas las personas que están en el Ministerio del Interior que siguen hostigándome a mí y a mi familia, para que frenen esa criminalización. Y que depure responsabilidades. Que investigue quiénes son las personas que están haciendo ese tipo de investigaciones. Se lo pido al presidente del Estado español. Y, por otro lado, le pido al Gobierno marroquí que restablezca mis derechos también y que mis hijos puedan volver a su casa. Les pido a ambos que reconozcan lo que los tribunales han dicho ya: que defender los derechos no es un delito.

Helena Maleno: «Fernández Díaz empezó mi caso, Zoido lo continuó y Marlaska no ha cambiado nada»

Publicado por Público el 12/04/2021 – Fotografía por Gabriel Bouys

La periodista, activista y referente internacional en la defensa de los derechos humanos relata el infierno vivido en Marruecos por su labor humanitaria en defensa de la vida de las personas migrantes. Acusa a Interior de una criminalización que ha conllevado su expulsión y la de su familia del país en el que ha vivido las últimas dos décadas.

Seguimientos policiales, retenciones en fronteras durante tiempo prolongado, alertas policiales vinculadas a su pasaporte, escuchas telefónicas, amenazas de muerte por redes sociales y por llamadas, dos allanamientos a su domicilio en Tánger (Marruecos). Hasta 37 ataques ha contado el equipo de defensa de Helena Maleno (El Ejido, 1970) en apenas un año. Desde que se archivara la causa judicial marroquí contra ella por un delito de tráfico de personas en 2019, la vida de Maleno se convirtió en un infierno en el país vecino y principal socio estratégico de España para contener las migraciones en la frontera sur.

No es que su vida haya sido un remanso desde que se afincó en Tánger, hace casi dos décadas. Siempre ha sido una figura incómoda para los gobiernos, ya fuera el español o el marroquí. Su labor como defensora de los derechos humanos, sus alertas a los equipos de rescate cuando una patera está en mitad del mar, sus denuncias de la brutalidad policial contra los cuerpos de quienes intentan cruzar fronteras y su firme crítica a las «políticas de muerte» que Europa y España subcontratan a Marruecos la han convertido en objetivo desde hace tiempo. Desde que fundó Caminando Fronteras, ella y su red han documentado atrocidades marroquíes con la venia o la implicación de España. Desde las muertes del Tarajal en 2014 y los disparos de pelotas de goma de la Guardia Civil, hasta las palizas a migrantes que intentan saltar las vallas de Melilla y Ceuta, pasando por devoluciones en caliente en el mar que han costado vidas.

Nunca se ha callado, hasta que la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Policía Nacional elaboró un informe tras numerosas escuchas telefónicas. Un informe que, según Maleno, solo contenía mentiras y falsedades y que la Fiscalía de la Audiencia Provincial acabó desechando por falta de indicios de delito. Pero ese «dosier criminal» fue remitido a Marruecos, donde sí hubo una investigación judicial que tampoco encontró delito alguno. Maleno siguió hablando, siguió denunciando. El pasado 23 de enero, Maleno, tras un viaje de trabajo, cogió un avión en Madrid rumbo a Tánger. Cuando aterrizó, la Policía la metió en otro vuelo destino Barcelona y acabó deportada. Sin aviso previo, sin que le explicaran nada. 20 años truncados de un plumazo. Este lunes lo ha contado, después de avisar de que una patera con 57 personas estaba perdida en el Mar de Alborán. Los rescataron.

Hace casi dos meses de su expulsión, ¿por qué ha esperado tanto para denunciarlo?

Primero debía tener a mi hija en condiciones de seguridad para hablar. También esperábamos que las autoridades reaccionasen y parasen estos ataques. Queríamos agotar todas las vías antes de salir públicamente, pero no ha podido ser de otra forma. Las organizaciones que acompañan mi defensa me recomendaron que, si los ataques no habían cesado, salir públicamente podría protegerme.

Ha estado 32 días separada de su hija, ¿qué temía que le ocurriera en Marruecos?

Las hijas e hijos de defensoras de los derechos humanos son también objeto de persecución. En los dosieres policiales que se hicieron aparecen mis hijos, datos suyos. Y ahí ya vi que no era solo yo, sino toda mi familia. A la salida del colegio de mi hija, muchas veces había personas que nos vigilaban, que hacían ver que nos estaban vigilando. Cuando yo ya no estaba allí, nos dimos cuenta de que la niña también estaba sometida a vigilancia policial, sin yo poder viajar para protegerla. Imagina qué angustia más grande. Habían entrado en mi casa, donde vivo con ella, cuando no estábamos nosotros. En una de las ocasiones se llevaron un calendario mío con las actividades de esa semana de mi hija, sabían dónde iba a estar toda una semana. Eso son toques de atención para aterrorizarnos. Por eso sabía que mi niña estaba en riesgo.

¿Cómo se encuentra ahora su hija?

Le han causado un daño tremendo. Se ha ido del país en el que ha vivido toda su vida con una maleta pequeña. Todo está allí, donde no podemos volver. Ha tenido que dejar su colegio a mitad de un trimestre, sin despedirse de sus amigas y acompañada de autoridades consulares para coger un barco. Ella lo único que ha hecho es ser mi hija, la hija de una defensora de los derechos humanos.

Y usted, ¿cómo ha vivido este proceso?

Me he ido acostumbrando a vivir cada vez con menos libertad. No iba sola, no salía a determinadas horas, si iba a eventos tenía que avisar de que podía haber situaciones complicadas y de que necesito medidas de seguridad. Lo he ido integrando, esperando que la situación cambiara, pero no ha cambiado. Solo quería que se reconociera que se cometió un error con esos dosieres de la Policía española que han destrozado mi vida y la han puesto en riesgo. Pensé que se iba a subsanar, pero no ha sido así.

¿Cómo fueron los allanamientos de su casa en Tánger?

Son entradas en momentos en los que no estamos, pero en las que se nota que alguien ha entrado. No roban nada de valor, se llevan cosas significativas. La última fue hace pocos días y se llevaron un móvil viejo y unos documentos. Son toques de atención, una forma de decir «puedo hacerte lo que quiera cuando quiera», sembrar el terror, una forma de tortura.

Asegura que han presentado en España 34 folios de amenazas y ataques que no han ido a ninguna parte. ¿Dónde los han presentado? ¿Qué respuesta ha tenido?

Presentamos hace años denuncias que había recibido, amenazas y ataques. Pedimos en un juzgado que se investigara, pero no se hizo. En Marruecos no he podido ir a denunciar cuando se han producido agresiones, porque no había garantía, no podía ir a una comisaría a denunciar mi caso, así que todo se ha hecho a través de instancias y organizaciones internacionales. A través del Ministerio de Exteriores, España ha tenido una actitud proactiva, se ha implicado. Pero Interior es otra cosa y ha seguido su línea de siempre, la de los informes policiales que iniciaron todo esto.

Hace graves acusaciones contra el Ministerio del Interior, ¿tiene pruebas de que tenga relación con su deportación?

No tenemos información oficial de la deportación, ni siquiera de la parte de Marruecos. Sabemos que hubo una deportación porque me pasó. Pero gracias a las gestiones que después se hicieron para ver qué había pasado sabemos que personal de Interior estaba al tanto de que se iba a producir. Exteriores no. Yo soy entregada a la Policía española, que va a recogerme a la puerta del avión con mi maleta y mi documentación. Exteriores no sabía nada, no se le comunicó. Exteriores está comprometido con mi protección por ser defensora de derechos humanos y podía haberme advertido de los riesgos de viajar. Podía haber pasado cualquier cosa. Yo estaba sola y se me negó el acceso a todos los derechos, incluso a una toma de medicación. Fue un momento de mucha vulnerabilidad.

Tanto en su comparecencia como en su libro insiste en que es víctima de las cloacas de Interior. ¿Cree que sigue la sombra de Fernández Díaz en el Ministerio?

Sin duda. En mi caso, Fernández Díaz comenzó todo esto, Zoido lo continuó negando la existencia de los informes policiales, los mismos que yo tenía encima de mi mesa porque nos los dieron en el juzgado [ríe]. Y Marlaska ha seguido aplicando las mismas políticas que Fernández Díaz. Las personas que sabemos que participaron en esos dosieres de forma activa siguen en sus puestos de responsabilidad dentro de la Policía. Interior nunca se ha reunido con nosotras, nunca ha respondido nada ni ha intentado frenar lo que pasaba. Este ministerio ha dejado que la Policía me criminalice igual que con Fernández Díaz.

Ha pedido al presidente del Gobierno que se pronuncie, ¿ha tenido respuesta?

No. Cuando sucede la deportación, a través de Front Line Defenders, informamos de la violencia sufrida a Exteriores y a Presidencia del Gobierno. Presidencia contestó que estaban trabajando en mi protección a través de Exteriores. Notamos que había una preocupación. Apelamos al presidente del Gobierno porque hemos visto que en España hay dos poderes, el de Interior y sus formas de operar en la frontera y en la persecución de personas, y el del resto de ministerios. Pedimos a Sánchez que tome cartas en el asunto porque tiene la responsabilidad de decirle a Interior que pare esto. No entendemos estas diferencias entre ministerios, salvo en el contexto de las cloacas del Estado.

Con sinceridad, ¿cree que Sánchez responderá?

Una declaración del presidente contra mi persecución sería importante, pero no tengo mucha esperanza. Me gustaría. No por mí, sino por muchas compañeras y compañeros que están en una situación de angustia. España está tomando una deriva dura y peligrosa desde hace años. Los cambios de Gobierno parece que no afectan a esa deriva. Cada vez se criminaliza más a determinadas personas, sobre todo a migrantes. No hay más que ver lo que está ocurriendo con Serigne Mbayé.

¿Cómo afecta a su labor humanitaria no poder estar sobre el terreno?

Vamos a seguir estando. Durante años hemos sembrado, hemos construido y tejido una red muy importante que funciona más allá de lo que puedo representar yo. Son muchas las compañeras que están y las que sostienen el trabajo. Hay que garantizar la labor, porque si no estaríamos aceptando el mensaje de que si eliminas a una persona todo se viene abajo.

Son 20 años truncados de la noche a la mañana, ¿podrá volver a Marruecos, aunque sea a recoger sus cosas?

No creo que me dejen volver a recoger mis cosas, pero hay algo que no me pueden quitar [Silencio. Voz quebrada]. Marruecos está en mi corazón y también es mi país y el país de mis hijos. Toda la gente de allí a la que quiero no me lo van a poder quitar nunca.

La ‘ruta canaria’ supuso el 85% de las muertes de migrantes a España en 2020 – EL PAÍS

Publicado por El País el 29/12/2020 – Fotografía por Quique Curbelo

Un total de 2.170 inmigrantes han perdido la vida en su intento de llegar a España por las distintas rutas migratorias marítimas en 2020. De esta cifra, el 85% (1.851 personas) fallecieron en la llamada ruta canaria, la más peligrosa de Europa. Esta travesía registró 45 naufragios, según los datos recopilados por el colectivo Caminando Fronteras en su informe Monitoreo Derecho a la Vida 2020. Las siguientes rutas más peligrosas son la de Argelia (231), la del mar de Alborán (62) y la del Estrecho (26), según explica la ONG en su cuenta de Twitter.

“2020 ha sido uno de los peores y más trágicos años en las rutas migratorias de acceso al Estado”, asegura la Caminando Fronteras. “El enfoque del control migratorio por encima del derecho a la vida se ha visto reflejado en el desmantelamiento, la precariedad de los diferentes servicios de salvamento y la falta de coordinación entre ellos”.

La ONG ha elaborado este monitoreo a través de su teléfono de alertas y los relatos de supervivientes o de las familias que están en búsqueda de personas desaparecidas. Sus conclusiones arrojan que las muertes de quienes arriesgan sus vidas en el mar por las diferentes rutas han aumentado un 143% respecto a 2019, año en el que se contabilizaron 893.

El País

La ruta de acceso a las Islas Canarias ha cobrado relevancia en los últimos meses, según la organización. En los últimos meses, las cifras de llegadas han alcanzado el pico registrado en 2006. A pesar de ser la que mayor mortalidad presenta, es cada vez más transitada dada la “militarización de las rutas mediterráneas”, según la web de la organización.

Los puntos de salida son varios, según los datos de la organización. Parte de los migrantes comienzan su travesía desde las playas de Tan-tan y Tarfaya (Marruecos) a bordo de barcas medianas. Otro punto preferido es Dajla, en el Sáhara. Otros, por el contrario, se embarcan en una travesía continental desde Mauritania, Senegal o incluso Gambia en cayucos de grandes dimensiones. “Desde Mauritania hemos constatado un mayor flujo, sobre todo de personas malienses después del golpe de Estado en Mali”, sostiene el informe. “En Senegal, los intentos de los jóvenes por una mayor democratización y los acuerdos de pesca con Europa que esquilman sus caladeros, arrebatándoles su fuente de subsistencia, los expulsa del territorio hacia una muerte probable”.

Los servicios de rescate solo pudieron recuperar 88 cuerpos frente a los 2.082 inmigrantes desaparecidos. Es decir, según sus datos, el 95,9 % de las víctimas quedaron en el mar. Hasta 33 embarcaciones desaparecieron sin dejar rastro de ninguno de sus ocupantes, según la cuenta de Twitter de la ONG. La organización ha contabilizado 88 naufragios en las diferentes rutas por la frontera occidental euroafricana: 45 en el trayecto hacia el archipiélago canario; 23 en la ruta de Argelia; 13 en la de Alborán y 7 en la del Estrecho de Gibraltar.

La ONG denuncia a su vez el rato recibido por las autoridades a aquellos que sí logran arribar a las costas canarias. “Durante nuestro trabajo hemos recibidos cientos de quejas de familiares que han sido criminalizados al acercarse a comisarías españolas para denunciar una desaparición en el mar; en algunos de los casos no pudieron ejercer el derecho a poner una denuncia”.

En conclusión, Caminando Frontras exige una mayor sensibilización de los actores que intervienen en los procesos de rescate, acogida e identificación de personas desaparecidas, el fin de la criminalización de la auto organización migrante que ofrece resortes que palían la mortalidad, el fin de la criminalización de las familias tanto en la protección de la vida de sus seres queridos, que se respete el derecho de las personas desaparecidas a ser buscadas, y las muertas a ser identificadas, informadas a sus familias y enterradas con dignidad; y el reconocimiento por parte de los estados de las víctimas de las fronteras.

Caminando Fronteras contabiliza 2.170 muertes de migrantes en las rutas hacia España en 2020 – PÚBLICO

Publicado por Público el 29/12/2020 – Fotografía por Miguel Paquet

El total de víctimas mortales de las fronteras españolas ascendió en 2020 a la escandalosa cifra de 2.170, según ha denunciado este martes el colectivo Caminando Fronteras, que realiza un monitoreo continuo de las tragedias que se llevan por delante la vida de los migrantes que intentan alcanzar las costas españolas a bordo de precarias embarcaciones. «Asistimos a una pérdida de
seis vidas diarias en nuestros mares
«, puntualiza el colectivo de Derechos Humanos.

Según ha explicado en rueda de prensa Helena Maleno, periodista especializada en migraciones y trata de personas y portavoz de este colectivo, los muertos y desaparecidos en el mar tratando de llegar a España han aumentado un 143 % respecto a 2018, cuando contabilizaron más de 800 fallecidos y desaparecidos. «Estos números son un fracaso y una vergüenza. Son los más mortíferos de los últimos años», ha dicho la activista por la defesa del derecho a la vida. https://www.publico.es/videos/iframe/926540

Los datos, afirman, serán peores con total seguridad, aunque explican que todos los contabilizados están totalmente confirmados gracias a su sistema de alertas telefónicas realizadas por los propios migrantes y por los testimonios de las familias de los desaparecidos. Sus datos son  muy superiores a los facilitados por el proyecto Missing Migrants (Migrantes Desaparecidos) que realiza la Organización Internacional para las Migraciones, que contabiliza 706 víctimas en las rutas hacia España.

Por rutas migratorias, la que tiene Canarias como destino es la más mortífera de todas, con 1.851 víctimas, el 85% del total, con 45 naufragios de embarcaciones salidas desde países como Marruecos, Senegal, Gambia o Mauritania. Son «trayectos son excesivamente largos», por lo que se contabilizan un gran número de embarcaciones desaparecidas en pleno océano. La ruta canaria presenta una tasa de mortalidad del 32,1 %, explica. Es decir, que «tres de cada diez personas que cruza la ruta atlántica muere».

Entre las causas de este aumento de salidas sin precedentes desde 2005 y 2006, el colectivo apunta al golpe de Estado en Mali y al conflicto abierto en el norte de país africano, pero también al empuje de la juventud senegalesa por las crisis del turismo generada por el cierre de fronteras por la covid-19, la corrupción y la falta de democratización, así como los acuerdos pesqueros con Europa, que siguen esquilmado las aguas para los pequeños pescadores locales.

La ruta desde Argelia —con destino Beleares, Murcia y Cartagena— también ha aumentado su flujo considerablemente este año, como ya alertó Público. Y con el alza de salidas, también ha crecido el número de tragedias, con 23 naufragios que se han llevado 231 vidas. 

Las razones de este éxodo, apunta Caminando Fronteras, hay que buscarlas también en la crisis generada por la pandemia, que ha empobrecido aún más a la sociedad argelina. Pero también en la represión gubernamental al movimiento pro democracia Hirak, que ha desembocado en una persecución
política contra la juventud, aseguran. La ruta también es larga y peligrosa, aunque con embarcaciones algo más resistentes. Sin embargo, los migrantes pocas veces alertan cuando están en peligro por «miedo a ser repatriados a los países de origen», puntualizan. Según Maleno, la mayoría de rescates en esta ruta no son realizados por Salvamento Marítimo, sino que se trata de interceptaciones de la Guardia Civil, que «aplica un protocolo más de control migratorio que de salvaguarda de la vida en el mar».

Aunque mucho más disminuida que en años anteriores, las rutas del Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán ha registrado al menos siete naufragios la primera, con 26 víctimas; y 13 la segunda, con 62 fallecidos.

Falta de transparencia interesada

Maleno ha criticado la ocultación interesada de estas cifras por parte de los Gobiernos, tanto de los países de origen como de España. «A las personas desaparecidas, que se las busque; a los cuerpos encontrados que se les identifique y que tengan un entierro digno; que no se oculten más a las víctimas de las fronteras y que dé un paso adelante para señalar que las políticas de control de fronteras están matando a miles de personas«, ha aseverado. «Si estas víctimas fueran oficiales no sé qué reacción habría. La Administración tapa el drama y la catástrofe humanitaria en la frontera», ha lamentado. «Con estas muertes hay empresas que que están ganando mucho dinero»

El colectivo denuncia también la falta de coordinación entre los países implicados cuando se trata de salvaguardar el derecho a la vida y de buscar y rescatar pateras, pero que las comunicaciones sean constantes y fluidas cuando se trata de militarizar y vigilar las fronteras. Maleno también ha insistido en que la industria del control migratorio sigue creciendo, al mismo ritmo que las muertes. «Con estas muertes hay empresas que que están ganando mucho dinero», ha apostillado.

La Ruta Canaria se cobró 1.851 vidas en 2020 – EFE

Publicado por la Agencia EFE 29/12/2020 – Fotografía por Gelmert Finol

Un total de 2.170 inmigrantes han perdido la vida en su intento de llegar a España por las distintas rutas migratorias marítimas en 2020, de los que el 85 % (1.851) lo hicieron en la Ruta Canaria, en la que se registraron 45 naufragios, según los datos recopilados por el colectivo Caminando Fronteras.

El monitoreo que la ONG ha hecho este año- gracias a su teléfono de alertas y a los relatos de supervivientes o de las familias que están en búsqueda de personas desaparecidas- revela que las muertes de quienes arriesgan sus vidas en el mar por las diferentes rutas han aumentado un 143 % respecto a 2019, cuando contabilizaron 893.

Lo ha denunciado este martes la portavoz de la ONG, Helena Maleno, en la presentación del «Monitoreo Derecho a la Vida 2020», en la que ha subrayado que los datos «son los más mortíferos de los últimos años, una vergüenza», y ha advertido de que las víctimas pueden ser muchas más: «las cifras que traemos, estamos seguras de que son», ha incidido.

Ha hecho hincapié en la reactivación este año de la Ruta Canaria, «una de las más peligrosas que existen en Europa», que ha sumado el grueso de las víctimas (1.851 y que, según ha explicado Maleno, presenta una tasa de mortalidad del 32,1 % respecto a las alertas que han constatado: tres de cada diez personas que cruza la ruta atlántica muere.

En la Ruta Argelina, que ha estado activa durante la pandemia, han contabilizado 231 fallecidos, unos datos que «no están completos», ha admitido Maleno antes de indicar que en esta travesía la mayoría de inmigrantes no avisa, «y cuando lo hacen es muy tarde». La siguen la Ruta de Alborán, con 62 muertos, y la del Estrecho, con 26.

Los servicios de rescate sólo pudieron recuperar 88 cuerpos frente a los 2.082 inmigrantes desaparecidos, lo que supone que 95,9 % de las víctimas quedaron en el mar: «Es un porcentaje vergonzoso», ha calificado.

A lo largo de 2020, la organización ha contabilizado 88 naufragios en las diferentes rutas por la frontera occidental euroafricana: 45 en el trayecto hacia el archipiélago canario; 23 en la ruta de Argelia; 13 en la de Alborán y 7 en la del Estrecho de Gibraltar.

Gran parte de las tragedias corresponden a embarcaciones que se perdieron en el mar sin que constara ningún superviviente: 33 desaparecieron con todas las personas a bordo.

Maleno ha recalcado que desde 2019 preveían que este año habría una «catástrofe humanitaria» por la reactivación de la Ruta Canaria y ha lamentado que el plan puesto en marcha por el Gobierno para frenar la presión migratoria en el archipiélago busque reforzar el control de fronteras y no la defensa de la vida.

En cuanto al perfil del migrante en esta ruta, Maleno ha remarcado que casi el cien son hombres, entre los que hay un elevado número de adolescentes, aunque ha recordado a las madres que el pasado verano vieron cómo las separaban de sus hijos a la espera de los resultados de ADN.

«Además de por la situación geográfica y la larga distancia de esta ruta, estas víctimas se deben al desmantelamiento de los servicios de rescate, a la falta de coordinación entre los estados (España, Mauritania, Senegal y Marruecos) que operan en el salvamento», ha criticado Maleno, que ha censurado la «laxitud» ante las llamadas de auxilio y la «tardanza» en los rescates.

Caminado Fronteras ha rechazado la «criminalización y la persecución» de quienes migran y la «falta de proactividad» de los estados para mostrar a las víctimas: «quieren invisibilizarlas y estigmatizarlas, incluso a quienes las buscan».

Por ello, Maleno ha exigido al Gobierno que ponga en marcha medidas para que no se repita la «catástrofe humanitaria» de este año y que se facilite a las miles de familias que buscan a muertos y desaparecidos «una respuesta a lo que ha sucedido».

«A las personas desaparecidas, que se las busque; a los cuerpos encontrados que se les identifique y que tengan un entierro digno; que no se oculten más a las victimas de las fronteras, y que dé un paso adelante para señalar que las políticas de control de fronteras están matando a miles de personas», ha aseverado.

En cuanto a los países de origen de los fallecidos en las distintas rutas migratorias marítimas, se han documentado nacionalidades de Argelia, Marruecos, Mauritania, Gambia, Senegal, Guinea Conakry, Guinea Bissau, Costa de Marfil, Camerún, Nigeria, República Democrática del Congo, Islas Comores, Siria, Bangladesh y Sri Lanka.

VÍDEO | Las mujeres migrantes separadas de sus hijos en Canarias: «Los niños no comen y enferman porque sus madres no están» -elDiario.es

Publicado por elDiario.es el 22/10/2020 – Fotografía por Carlos de Saá

«Mi hija está enfermando. Ya no come porque su madre no está con ella. Estamos sufriendo. En todas las Islas Canarias se sufre. Sobre todo nosotras, las mujeres». Un grupo de mujeres migrantes llegadas en patera a Fuerteventura han exigido en un vídeo difundido por el colectivo Caminando Fronteras que se les reagrupe con sus hijos, de los que llevan separadas tres meses por orden de la Fiscalía de Las Palmas. La decisión busca, según la fiscal, evitar episodios de trata de niños en aquellos casos en que las familias no pueden demostrar el vínculo filial, aunque el protocolo de menores no acompañados solo lo contempla cuando «exista riesgo inminente para el menor».

En el vídeo, las madres denuncian que llevan ya tres meses en el Archipiélago y que están sufriendo porque les quitaron a sus hijos e hijas al alcanzar las costas canarias. «Desde que llegamos a España el 27 de agosto, no hemos vuelto a ver a nuestros hijos. Hay chicas jóvenes aquí, casadas, prometidas y embarazadas, que también quieren ver a sus parejas. Hay otras que quieren ir a la Península a trabajar. Aquí no hay trabajo, esto es como una prisión», narran.

«Nos han contactado y nos han dicho que quieren contar su historias. Ellas quieren tener la voz. No pueden más, quieren hablar, quieren ser escuchadas. «, sostiene Helena Maleno, fundadora del colectivo. «Ahora que hablamos tanto de feminismo, de poner el dolor de las mujeres en el centro, estas mujeres sufren por un sistema que no protege sus derecho a la vida familiar. El daño que eso hace a madres y niños es irreparable. Han pasado una travesía donde han arriesgado sus vidas, van a una zona donde no conocen a nadie y de repente les arrancan de los brazos de sus madres. Estos protocolos van centrados en la extranjería y olvidan los derechos de las mujeres ni de los niños».

En la provincia de Las Palmas, a diferencia de lo que sucede en Santa Cruz de Tenerife, los menores que llegan acompañados por un familiar son trasladados de forma automática a centros de acogida gestionados por el Gobierno de Canarias a la espera de que una prueba de ADN confirme su parentesco. La práctica ha sido criticada por la Consejería de Derechos Sociales y está siendo evaluada por el fiscal superior de Canarias, Luis del Río, que considera que puede ser «contraproducente» mantener a los niños tanto tiempo separados de sus madres si finalmente la prueba confirma que son madre e hijo.

Desde 2013, se han producido casos de separación de madres migrantes en Andalucía y Melilla, durante la espera de los resultados de las pruebas de ADN de familias que no porten documentos que demuestren su relación filial, a pesar que las medidas de prevención contra la utilización de menores, incluidas en el Protocolo Marco de Menores No Acompañados, no marcan esta pauta, pues solo la contemplan en casos excepcionales, cuando se perciba un «riesgo inminente para el menor». La Fiscalía de las Palmas defiende que separar a las madres de sus hijos es una «medida de precaución». Por su parte, el fiscal superior de Canarias, Luis del Río, está revisando la interpretación del protocolo realizada por la fiscal de Las Palmas.

El Defensor del Pueblo lleva años considerando excesiva la demora en la remisión de los resultados, por lo que pide mejorar y agilizar los procedimientos incoados para la identificación de menores acompañados, en los casos en los que no es posible acreditar el vínculo familiar con sus acompañantes. Además, la institución recomienda año tras años la derivación de estos casos a centros donde las familias puedan permanecer unidas a la espera de los resultados de las pruebas de ADN. En este sentido, la Fiscalía General del Estado se ha mostrado dispuesta a plantear la reunificación de estas familias. En un comunicado, la institución ha propuesto la «adopción de medidas» a las administraciones responsables para facilitar «espacios o centros en los que se garantice que menores y progenitores mantengan la situación de convivencia», con el objetivo de priorizar el interés superior del menor.

Ante esto, la Secretaría de Estado de Migraciones ha ofrecido a Canarias dos centros en Gran Canaria para acoger a los niños migrantes y a sus madres mientras se realizan los trámites de comprobación de su filiación, con el fin de evitar la separación de las familias. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha contactado con la Consejería de Derechos Sociales para ofertarle un total de 90 plazas en dos recursos diferentes que forman parte del sistema de Atención Humanitaria. Las instalaciones, aseguran fuentes de la institución, conforman «un espacio de confianza para que las personas acogidas puedan expresar «cualquier necesidad que requiera de ayuda», lo que facilita a los equipos «la detección de situaciones de especial vulnerabilidad», como la identificación de víctimas de trata.

Helena Maleno: “Dejar morir a personas da dinero, dejar sufrir da dinero y esclavizar da dinero”. – elDiario.es

Publicado por elDiario.es el 18/10/2020 – Fotografía por Alejandro Ramos

Helena Maleno (El Ejido, 1970) ha sido una luz en las aguas oscuras del Mediterráneo y del Atlántico para cientos de personas que sueñan con llegar a Europa. En 2007 recibió la primera llamada de auxilio y desde ese momento ella y su equipo del colectivo Caminando Fronteras ponen en alerta a Salvamento Marítimo cuando una patera está a la deriva. Unos rescates han terminado con el grito alegre de Boza. Otros con el silencio. Mujer de frontera, tal y como reza el título de su primer libro en el que narra sus experiencias de vida como defensora de los derechos humanos y los entresijos del procedimiento judicial que tuvo que enfrentar. Mujer de frontera con suave voz del sur y una determinación férrea en su defensa del derecho a la vida. Las tragedias de las fronteras viven en ella y le dan la sensibilidad suficiente para reconocer la tristeza que supuso el entierro casi en solitario de 16 personas muertas en la ruta canaria. Al mismo tiempo, esas heridas transfronterizas le marcan para hablar de responsabilidad colectiva y de esperanza. La activista, que ha estado esta semana en Canarias, donde ha participado en el festival La voz de la mujer en La Palma y ha mantenido en Gran Canaria reuniones con distintos colectivos sociales, ha concedido una entrevista a esta redacción en la que aborda las causas de las muertes en la frontera sur y la responsabilidad democrática de la sociedad con las personas migrantes.

¿De dónde nacen estas barreras que obligan a las personas del sur global a poner en riesgo su vida por querer prosperar?

Las barreras nacen de un negocio muy importante que es el control del movimiento. Este es uno de los negocios más grandes que tiene este siglo XXI. El control del movimiento se ha convertido en algo donde han invertido sobre todo las empresas que se dedican a la militarización. Es decir, las empresas de armamento son las principales inversoras en ese control del movimiento y las que hacen más lobby para esas políticas de control del movimiento. Nace de eso y se alimenta del racismo. El racismo es su alimento, lo estáis viendo en Canarias en estos últimos tiempos. El discurso está enfocado con bulos y mentiras para tapar lo que hay detrás del desplazamiento de las personas, para despojarles de sus derechos como personas.

¿Qué hay detrás del aumento de la xenofobia y racismo?

La ocultación de un negocio que cada vez es más próspero, en el que dejar morir a personas da dinero, dejar sufrir a personas da dinero y esclavizar a personas da dinero también. Porque cuando las personas que no mueren llegan a Europa, pasan muchos años en situación de esclavitud. Lo estamos viendo en Huelva, en los invernaderos de Almería, lo vimos durante el confinamiento, que eran personas que seguían trabajando sin protección frente a la COVID-19, que eran las personas que estaban permitiendo que los alimentos frescos llegasen a las personas que estaban confinadas, a las que tenían el privilegio de estar confinadas. Y al final es esto, es un negocio que permite la esclavitud dentro de Europa, una esclavitud moderna.

¿Qué peso tiene el racismo institucional en esta dinámica?

Es importantísimo. Durante muchos años hemos dicho esa frase tan típica de que en España no hay racistas, no hay racismo. Es mentira. Hay una sociedad racista en el Estado español. Y hay que decirlo, y cuando lo digamos encontraremos las fórmulas para luchar contra ello. El paternalismo también es racismo y el racismo institucional alimenta, por ejemplo, un sistema de acogida que es paternalista, que forma parte de las políticas de la compasión y no de las políticas del reconocimiento de los derechos humanos. Por eso los sistemas de acogida fallan. Además el sistema de acogida está atravesado por el control migratorio, o sea, es el Ministerio del Interior el que influye en todos los sistemas de acogida. Después, con determinadas situaciones que pasaron con mujeres expulsadas de centros en Canarias pedimos a la Secretaría contra la Discriminación, que pertenece a Igualdad, que interviniese, que mirase cuáles eran los protocolos de acogida y si esos protocolos estaban fomentando el racismo y la discriminación. Y esto no ha pasado.

En tu libro cuentas que “otro de los grandes pilares de las políticas de control migratorio ha sido la victoria de un relato oficial del que se ha eliminado a las personas migrantes. Se trata de un discurso que ha permitido consolidar los espacios de impunidad en las fronteras”. ¿Cuáles son las características de ese discurso?

Es un discurso donde se despoja a las personas migrantes de su ser de personas. No son personas, son cifras. Por ejemplo, se les puede hacer fotos ahogándose en el mar. Nunca harías una foto de un niño blanco ahogándose en el mar, pero de un niño negro migrante ahogándose en el mar haces miles de fotos y las exhibes por todos lados. Al final no son personas, no tienen derechos. Esas fotos son utilizadas muchas veces por organizaciones sociales, que no ven el racismo que hay dentro. Es una impunidad total. Otro asunto es el no reconocer a las personas muertas, el no ser proactivo en ese reconocimiento de las desapariciones. Esto es negarles su derecho a la muerte y si le niegas el derecho a la muerte ya lo arrasas en su derecho a ser persona. Entonces esto te permite tener espacios de no derecho, esto te permite hacer brutalidades en Ceuta y Melilla. Eso te permite, por ejemplo, decir que en Canarias las personas migrantes no pueden viajar al resto de los territorios y tenerlos bloqueados aquí. Es como la visión de África con la pobreza, se dice que un africano se muere pronto. Pues aquí es igual, se dice que por cruzar una frontera la gente se muerte. Y es mentira. Por cruzar una frontera la gente no se muere, se muere porque hacemos políticas que hacen que se mueran.

Hay mucha gente que piensa que las personas migrantes no son capaces, no saben buscar información, son pobres seres que no saben desenvolverse en la vida. Tú los conoces bien. ¿Cómo desmontarías estas creencias?

Haciendo un estudio con mujeres hablamos de eso también. Hablamos de cómo las veía la sociedad. Y ellas decían: “La sociedad me ve como negra, analfabeta, puta, pobre”. Les preguntábamos y tú, ¿cómo te ves? y decían: “No, yo soy una tía fuerte, he sufrido mucho pero lo he afrontado. Soy mamá y quiero a mis hijos. Salgo cada día a buscarme la vida. Intento cuidarme y cuidar a mi comunidad. Tengo un proyecto de vida, que es un proyecto migratorio, que es un proyecto difícil y complicado, pero que intento que salga para adelante”. Esa es la otra visión. Es que nuestra visión no es la única en el mundo. Nuestro saber, nuestro conocimiento y nuestra experiencia del norte global no es el único. Por eso es muy importante que se cuente con esos saberes de otras comunidades que están en nuestros territorios o con los saberes del sur global. Ya hay muchas organizaciones en el Estado español que están pidiendo su espacio, organizaciones de afrodescendientes, organizaciones de personas racializadas o de personas migrantes, como los compañeros del sindicato de vendedores ambulantes de Barcelona, los exmena (menores extranjeros no acompañados) de Madrid y los exmena de Barcelona. Yo creo que si contamos con esos saberes, si contamos con esas resistencias, podemos construir una sociedad mucho más rica, mucho más solidaria y una sociedad que al final es plural, ya que no todos somos iguales.

¿Qué papel juegan los medios de comunicación en la difusión de ese discurso y cómo revertirlo?

Los medios de comunicación han sido un aliado necesario para el aumento del racismo en este país y para normalizar las muertes en la frontera. Ha sido un instrumento necesario. Pero por otro lado, también ha habido focos de resistencia, por ejemplo, El Faro de Ceuta que en un entorno muy complicado, como es Ceuta, se ha puesto a contar historias de personas que llegaban, se ha puesto no solo a ver fuentes oficiales sino a intentar buscar el otro lado e intentar buscar a otras fuentes primarias. Desalambre de elDiario.es es otro ejemplo de cómo también algunos medios están buscando contar otro tipo de relato. Además, el lenguaje es muy importante. Los medios han usado un lenguaje perverso, como las palabras avalancha e invasión. Después han usado también la información de una parte, que es el discurso oficial. Hay una responsabilidad también en las imágenes que estás publicando. Las personas de las que publicas esas caras no te están dando permiso para ello.

Sueles comentar que “al final la vida se abre paso frente a la necropolítica”. Como sociedad, ¿cómo podemos poner por encima de cualquier política, dogma u opinión el derecho a la vida?

Hay unas claves que son la solidaridad y los derechos humanos. Yo fui criminalizada simplemente por llamar a Salvamento Marítimo. No hay que tener miedo a llamar a Salvamento Marítimo cuando hay una patera en el mar, no hay que tener miedo a pedir que los centros de acogida que están en este territorio, aunque pertenezcan a organizaciones sociales, tengan una acogida digna con respecto a los derechos humanos. No hay que tener miedo a pedir que las personas que estén en Canarias, que muchas de ellas no se quieren quedar, que puedan seguir su camino y no hay que dejarse llevar por las consignas racistas. El problema que tiene la sociedad española y la crisis que va a venir no es responsabilidad de las personas que están llegando. También tenemos la obligación de desmentir los bulos, como el de la piscina. También tenemos la obligación de reflexionar. Cuando un bulo se dispersa de esa manera, es que nos choca que haya unos niños negros bañándose en una piscina. Eso es terrible.       

Hay regiones que por su condición geográfica son la puerta de entrada a Europa, como es Canarias. Durante 30 años, muchos han visto la inmigración como un problema en las Islas, se han producido escenas racistas en los últimos meses. ¿Cómo puede Canarias convertirse en todo lo contrario, una referencia en materia de derechos humanos?

Ahora es una oportunidad importante. Las decisiones de las personas que están aquí no deben ser tomadas solo por el Ministerio de Interior. La defensa de sus derechos depende del Ministerio de Fomento, del de Igualdad, del de Justicia, del de Inclusión. Esto quiere decir que esto no puede ser un enfoque securitario, tiene que ser un enfoque de trabajo de distintos ministerios donde el de Interior tiene que ser uno más, pero no el más importante. Esto sería poner a Canarias en el centro de una respuesta con enfoque de derechos humanos.

¿Hay esperanza?

Sí, claro que hay esperanza y está en todo este movimiento de resistencia. Está en las Kellys, en el sindicato de vendedores ambulantes, en la gente que está pidiendo otro tipo de políticas, en los propios migrantes que están defendiendo derechos.

Caminando Fronteras pide que España garantice los derechos de 700 muertos y desaparecidos este año en la Ruta Canaria. – EFE

Publicado por Agencia EFE el 13/10/2020 – Fotografía por Ángel Medina G.

La ONG Caminando Fronteras ha exigido este martes que España disponga de protocolos homogéneos para garantizar en todos los casos los derechos de los inmigrantes que mueren o desaparecen en la Ruta Canaria, como las 700 personas que iban en 23 pateras y de las que no se tienen noticias.

Así lo ha manifestado en una rueda de prensa Helena Maleno, la responsable de esta ONG, que desde 2002 acompaña los procesos migratorios de personas que recurren a su teléfono de alertas por ser «el único instrumento de referencia para no morir» en su intento de llegar a Europa en busca de un futuro mejor.

Maleno ha considerado que la militarización del Mediterráneo ha conducido a que la frontera sur de Europa se haya trasladado al Atlántico, concretamente a Canarias, que es en la actualidad la ruta migratoria más peligrosa tras la de Libia.

La activista ha insistido en la necesidad que tienen las familias de las personas que mueren o desaparecen en su travesía hacia Europa de saber qué ha pasado con ellas y qué procedimiento se ha seguido para enterrarlas, en los casos en los que haya sido posible, ya que estima que existe un «vacío» por el que muchos países de la UE se niegan a reconocer los derechos de los migrantes que fallecen intentando alcanzar sus costas.

Esas familias, que siguen preguntando por los suyos meses después de su partida, necesitan saber si han recibido un enterramiento digno, acorde con sus creencias, y quién les ha acompañado en su final, para que algún día puedan venir aquí a buscarlos, ha referido.

Helena Maleno ha advertido que «lo que le puede pasar a Canarias es lo que le ha pasado a Lesbos», de ahí que haya instado al Gobierno de España a gestionar de manera colegiada el repunte migratorio que se registra en esta frontera, al entender que este fenómeno precisa de la acción de muchos de sus departamentos, y no solo del de Interior.

La voz de Caminando Fronteras ha deseado «que Canarias no se convierta en un agujero negro de los derechos humanos» y ha aludido a la necesaria solidaridad que han de mostrar el resto de territorios españoles con esta emergencia humanitaria, ya que «bloquear en estas islas a personas que van de camino es no respetar sus derechos».

Para esta ONG, la política de frontera que aplica España es «la de no hacer nada e invisibilizar a los muertos», dado que no hay familias que los reclamen» por el miedo que sienten a ser represaliados por ello, una situación tiene, según recalca, tiene un «impacto legal y moral» muy importante en los parientes de los fallecidos y desaparecidos, que también «tienen derecho a la reparación y a la no repetición».

La organización pretende ponerse en contacto con el Centro Nacional de Desaparecidos para tratar de que se encargue de «dignificar las muertes» de los migrantes o establecer unos protocolos homogéneos que permitan «saber cómo se han de registrar» esos fallecimientos, lo que evitaría que la información extraoficial que se posee en la actualidad pueda seguir siendo utilizada para extorsionar y también para difundir bulos acerca del devenir de estas personas.

Sobre la reciente visita a Canarias del ministro de Migraciones, José Luis Escrivá, Maleno ha dicho que mientras en España siga primando el enfoque «securitario no se podrá dar una acogida digna a los inmigrantes», al tiempo que ha alertado de que «cuando no se pone en el centro a las personas, cuando parece que todo es caótico y que viene una avalancha» se da pie a que surjan brotes racistas, como los detectados recientemente en Gran Canaria.

«Son personas que pueden transitar, no se les puede bloquear en Canarias, esa es una política torpe que puede violentar los derechos de ellos y de la población» local, ha aseverado esta activista, que vive de cerca la angustia que genera, de un lado y de otro, en tierra y en el mar, esta peligrosa ruta migratoria. EFE

“El cuerpo de las mujeres migrantes es una mercancía” – elDiario.es

Publicado por elDiario.es el 12/10/2020 – Fotografía por Andrew Gallego

Helena Maleno, activista y defensora de los Derechos Humanos en la frontera sur de Europa, donde ayuda a salvar vidas, se ha desplazado a La Palma para participar en Los Llanos de Aridane en las jornadas La voz de la mujer que organiza la asociación intercultural Karmala Cultura. En una entrevista con La Palma Ahora ha asegurado que “el cuerpo de las mujeres migrantes es una mercancía”. “Ni siquiera hay concepto de feminicidio en la frontera”, subraya.

¿Cuál es la realidad de las mujeres migrantes en la frontera? 

Sus propios cuerpos definen de qué manera son atravesadas por la frontera, por la necrofrontera, una frontera donde la muerte de determinadas colectividades da dinero a todas las empresas de control migratorio.  El cuerpo de las mujeres tiene un valor añadido y es que su sufrimiento da dinero en la nacrofrontera, por eso se produce la violencia sexual, los secuestros, la explotación… Son atravesadas de esa manera, y sucede lo mismo con sus hijos e hijas, porque las mujeres en muchas ocasiones se quedan embarazadas durante el proyecto migratorio, no pueden evitar con tanta violencia quedarse embarazadas. Pero también son mujeres con estrategia de resistencia frente a esa necrofrontera, estrategias de resistencia que definen su vida. Han sido expulsadas de sus territorios, saben que no tenían derecho a migrar, pero que también tenían derecho a no migrar y que sus cuerpos son atravesados por los haberes de la frontera, por esas experiencias. Son mujeres valientes de las que tenemos mucho que aprender.

¿Qué visión tiene de ellas la sociedad? 

-Tuve la suerte de trabajar con Alianza por la Solidaridad en el proyecto Alzando voces y le preguntamos a más de cien mujeres que qué pensaban sobre la visión que tiene de ellas la sociedad. Pensaban que muchas veces la sociedad de acogida las veía como negras, como putas, como analfabetas, como pobres, malas madres, mendigas, pero ellos decían: ‘Yo no soy así, soy fuerte, poderosa, he soportado lo que tú no aguantas, yo lloro mucho, es verdad que la violencia me atraviesa, pero también soy una buena madre’. Esa diferencia en el relato que construye la sociedad de sus cuerpos y el relato que ellas mismas construyen es muy brutal.

¿Nos hemos acostumbrado a los feminicidios y a la violencia y explotación sexual? ¿no nos conmueve ya este drama? ¿o nunca nos ha conmovido? 

Nunca nos ha conmovido. El cuerpo de las mujeres es un cuerpo mercancía, ni siquiera hay concepto de feminicidio. Fíjate que la primera vez que yo he escuchado en esta frontera hablar de feminicidio racial referido a las mujeres migrantes fue en Libia, mientras que, en otra frontera, por ejemplo, en Latinoamérica, sí que se habla mucho de este concepto, que no veo en pensadores o pensadoras que estudian las migraciones. Creo que no ha importado, el cuerpo de las mujeres también ha servido para tapar la necropolítica, que las mujeres sean víctimas, que las salvemos, eso sucede mucho con la trata con fines de explotación sexual. Las mujeres no quieren ser víctimas ni criminalizadas, quieren ser sujetas de derecho.

¿Qué late en el corazón de una migrante?

Cuando le hacíamos esa pregunta, decían que emigraban para ser independientes, ser ellas mismas, pero con proyectos comunitarios, pensando en el futuro. Creo que en sus corazones late la defensa de la vida.

Caminando Fronteras alerta de que puede haber seis embarcaciones perdidas desde verano en la ruta canaria. – elDiario.es

Publicado por elDiario.es el 05/10/2020 – Fotografía por Ángel Medina G.

El colectivo Caminando Fronteras ha alertado este lunes a las autoridades al mando del dispositivo de rescate de pateras en Canarias de que puede haber seis embarcaciones con 274 personas a bordo perdidas en esa ruta desde julio, según la información que proporcionan las familias.

Esta ONG traslada a los servicios de emergencia españoles casi a diario alertas sobre la salida de pateras hacia Canarias desde una vasta franja de costa que se extiende desde Marruecos hasta prácticamente Senegal, una información que ayuda a los medios aéreos y marítimos a establecer las áreas de búsqueda de inmigrantes.

Pero casi también a diario recibe llamadas de familiares de quienes van a bordo de esas embarcaciones, sobre todo cuando las horas y días comienzan a pasar, no hay noticias de que hayan desembarcado o sido rescatados y los móviles de quienes intentaban llegar a Canarias hace tiempo que dejaron de dar señal.

Una portavoz de este colectivo ha explicado que en este momento tienen llamadas de familiares de tres pateras, dos cayucos y una lancha neumática en las que iban 274 personas, entre ellas al menos nueve niños, de las que no hay noticia alguna.

La primera de ellas, por orden de antigüedad en la fecha en la que supuestamente partieron hacia Canarias, es un cayuco que salió de Naudibú, en el norte de Mauritania, con 49 hombres a bordo el 22 de julio. La primera alerta sobre esa embarcación se recibió dos meses más tarde, el 21 de septiembre, y no se sabe aún nada de ellas.

La segunda corresponde a un patera que presuntamente zarpó el 16 de septiembre desde Tarfaya (Marruecos) con doce hombres a bordo, seis magrebíes y seis subsaharianos. Su alerta se activó el día 18. La tercera se refiere a una patera que se hizo al mar, según una alerta del 25 de septiembre, dos días antes desde Dajla, en el sur del Sahara, con 31 personas, entre ellas cuatro mujeres y un niño. La cuarta también partió supuestamente el 23 de septiembre, aunque mucho más al sur, desde Senegal. Se trata de un cayuco con 70 hombres a bordo, de cuya salida se recibió aviso el 1 de octubre. La quinta es una neumática de la que se cree que salió unos 50 kilómetros al sur de El Aaiún con 59 personas a bordo, entre ellas diez mujeres y dos niños, el 24 de septiembre. Su alerta es del mismo día en el que se considera que salieron al Atlántico. Y la sexta corresponde a una patera con 53 personas a bordo, entre ellas 24 mujeres y seis niños, que presumiblemente zarpó hacia Canarias desde Dajla el 30 de septiembre. El aviso se dio el 1.

La ONG Caminando Fronteras asegura que ninguna de esas embarcaciones concuerda por su número de ocupantes, reparto de sexos y lugares de origen con las pateras y cayucos que han sido rescatados en las últimas semanas en Canaria.

Tampoco tiene información de que hayan sido interceptadas por las Marinas de Marruecos o Mauritania y, sobre todo, remarca que son los propios familiares de sus ocupantes los que siguen llamando por la falta de noticias sobre qué le ha ocurrido.

Kosta Sampou

Residente en Marruecos desde hace más de una década, decidió impulsar el movimiento migrante tras todas las vulneraciones de derechos que las personas subsaharianas sufrían en el país. Un hecho, el fallecimiento de un futbolista guineano en Rabat, concentra a centenas de personas frente a la Embajada de Conakry. “Hacía tiempo que los diplomáticos nos abandonaron en este país”, afirma. Es por ello que decide fundar la Asociación para el Desarrollo y la Sensibilización de Guineanos en Marruecos (ADESGUIM), así como integrar el Consejo de Migrantes del país. Como líder comunitario, va a iniciar una labor de defensa de derechos especialmente importante a partir de 2015, cuando los guineanos sean una de las principales nacionalidades que migran a Marruecos. El acceso a la sanidad, la educación y la mejora de la situación laboral y administrativa serán los principales ejes de su organización.

No obstante, el papel de Sampou se vuelve fundamental en otro ámbito: las fronteras. El aumento progresivo de muertes y desapariciones de personas migrantes, muchas de origen guineano, va a situar al defensor como una pieza clave entre autoridades, familiares y víctimas. Sampou recorre las morgues del país, “abarrotadas” de cadáveres subsaharianos sin identificar. La búsqueda de desaparecidos y la repatriación de cuerpos al país de origen son sus dos principales luchas.

Durante la pandemia del COVID-19, quedó ‘atrapado’ en Guinea justo cuando viajó para el traslado de los cadáveres de una mujer embarazada y de una niña de un año, ambas fallecidas en la Frontera Occidental Euroafricana. Al llegar al país, Sampou afirma que más de una decena de familias le contactó en los primeros días, denunciando la desaparición de sus seres queridos en su intento de cruzar a España.

Fabien Didier

Nacido en Omvan, ciudad perteneciente a la región de Mefou- Afamba, zona central de Camerún. Alumno aplicado, tuvo que dejar los estudios por falta de medios y comenzar a buscarse un futuro desde muy joven. Por eso a la edad de 24 años tomó la decisión de iniciar un proyecto migratorio, llegando a Marruecos, país que le marcaría como persona y como defensor de Derechos Humanos.
Intentó hasta 23 veces cruzar desde este país a España, a través de saltos a las vallas de los enclaves españoles, e incluso a nado. Fue en uno de esos intentos en el año 2006 cuando algo cambió dentro de él. Intentaba llegar nadando a Ceuta desde la Playa de Bel Younech. Lo hicieron en grupos de dos : él nadaba llevando a su lado a Mamá Jeanette, una mujer camerunesa de avanzada edad, y Sonko, un senegalés era acompañado por Ibrahima, un costamarfileño bastante experimentado como nadador. Aquel día, la Guardia Civil “aplicó” uno de sus protocolos de actuación, recogiendo en su lancha a las cuatro personas y volviéndolas a dejar en el agua para que volviesen a nado a Marruecos. Ante los ojos de Fabien, Sonko moría ahogado. Años más tarde, en 2012, el Comité Contra la Tortura de Naciones Unidas condenaría al Estado español por esta acción que llevó a la muerte al joven senegalés.

Fabien sobrevivió, también Mamá Jeanette e Ibrahima. Pero fue entonces cuando el joven tomó la decisión de buscar Justicia por aquellos hechos, denunciando lo que había pasado. Fabien decidió convertirse en defensor. Desde aquella tragedia no volvió a intentar cruzar a España, comenzando a militar en la ADESCAM (Asociación de Desarrollo y Sensibilización de Cameruneses migrantes en Marruecos) para, posteriormente, formar parte del CCSM (Colectivo de Comunidades Subsaharianas en Marruecos). De ambas sería Presidente, luchando convirtiéndose en un referente para las administraciones, organizaciones sociales y autoridades consulares en Marruecos. Fue uno de los primeros migrantes subsaharianos en obtener una tarjeta de residencia en este país.

Su papel fue fundamental en la Conferencia No Gubernamental de 2006 para la Defensa de Derechos Fundamentales y la Libre Circulación de Personas, impulsada junto a la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), ATTAC Maroc, Cáritas Maroc, y en la Red Euroafricana.

En 2010 publica su libro ‘Migrant au pied du mur’ (Ed. Atlántica Seguie), dónde relata como su cuerpo y el de miles de compañeros migrantes es atravesado por la política de control de fronteras.

Un año después aterrizará, al fin, en Francia, invitado para presentar su libro. Hablará de este hecho en numerosas entrevistas, contraponiendo con un ácido y valiente humor su trayecto en el avión, rápido y fácil, frente a todo aquel sufrimiento de sus 23 tentativas.

A partir de 2012 Fabien se conviertió en un defensor reconocido por la comunidad internacional, y sus intervenciones  públicas en Europa y en Marruecos se multiplican: en la Asamblea mundial de Migrantes en Dakar, donde se proclama la Carta Mundial de Migrantes, contará con la participación de Fabien, cuya influencia en la redacción es fundamental.
Establecido en Francia, continuará luchando por el reconocimiento de sus derechos en este país sin olvidar el compromiso con los Derechos Humanos de las personas que continuaban en tránsito migratorio.

Desgraciadamente la vida se lo llevó demasiado pronto y el 14 de abril de 2019 murió de un ictus cerebral durante una visita a su país de origen.

Victoria Columba (Vicky Canalla)

De origen argentino, Vicky nació en una familia rosarina atravesada por la represión de la dictadura de Videla. Tras vivir en Buenos Aires, pasar por la carrera de Abogacía y estudiar finalmente teatro; se trasladó a Barcelona, donde empezó a defender los derechos migrantes y actualmente trabaja en tareas de cuidados y en educación de tiempo libre.

En el año 2011, al calor del 15M, las personas migrantes se sumaron a los movimientos antirrepresivos. Tras repetidas muertes en los Centros de Internamiento de Extranjeros como la de Idrissa Diallo en 2012 y la de Alik Manukyan en 2013, se organizaron acciones y campañas por su cierre definitivo. Un contexto convulso que llevó a Vicky y sus compañeras a fundar el colectivo Tras La Manta, de apoyo a los manteros frente a la violencia policial.

Posteriormente, formó parte del último encierro migrante de 2018, desde donde se organizó la Asamblea Antirracista de Barcelona. También ha participado y colabora en las luchas vecinales contra los desahucios y la especulación inmobiliaria y turística.

En la actualidad, participa activamente en el Movimiento #RegularizaciónYA, que reivindica en España y en plena pandemia del COVID-19 una regularización permanente y sin condiciones para las personas migrantes en situación irregular administrativa.

Helena Maleno, preocupada por la deriva de la Ruta Canaria: «Hay que tener muchísimo cuidado, tenemos el ejemplo de Libia» – elDiario.es

Publicado por elDiario.es el 12/08/2020 – Fotografía por Mohamed Siali

 La activista española Helena Maleno, la voz del colectivo Caminando Fonteras, está muy preocupada con la deriva que percibe en los últimos meses en la Ruta Canaria: cada vez más gente, cada vez embarcaciones más endebles, cada vez más muertos, cada vez mafias más fuertes lucrándose del negocio… cada vez menos protección para los derechos humanos.

«Cuando no hay redes sociales, cuando las comunidades migrantes no tienen respuesta, cuando la gente está tan desesperada, cuando vulneran tus derechos y no puedes ir a denunciarlo porque estás en situación irregular y los estados no te protegen, eres campo fácil para las grupos criminales que operan en estas rutas. Hay que tener muchísimo cuidado, tenemos el ejemplo de Libia», advierte.

La referencia a la que llaman cientos de familias de toda África cada vez que alguno de los suyos se sube a la patera analiza para Efe la evolución de las llegadas de migrantes irregulares en patera a Canarias en los últimos meses, un asunto que trae de cabeza a varias administraciones y más de una ONG, entre ellas la suya, Caminando Fronteras, que sabe de la peligrosidad de esta ruta.

Más de 3.500 migrantes han llegado a Canarias por mar desde que comenzó el año, cinco veces más que en el mismo período de 2019, una cifra sin precedentes desde el final de la crisis de los cayucos de 2005-2008. Si el recuento se hace desde agosto de 2019, cuando las cifras comenzaron a acelerarse, el balance de los doce meses comienza a acercarse a las 6.000 personas, con al menos 357 muertos.

«La evolución es la que se preveía, llevamos tiempo alertando desde nuestra organización de que la ruta se ha desplazado al Atlántico, hacia la Ruta Canaria, una de las más peligrosas que hay. Las autoridades también lo sabían y se deberían haber tomado medidas en varias direcciones», apunta.

Para Caminando Fronteras, los datos de los últimos meses, con decenas de muertos en el mar (la ONG cuenta 245 rumbo a Canarias solo de enero a marzo), dan testimonio del «fracaso estrepitoso del derecho a la vida» en el sur de la frontera sur de Europa.

«A lo mejor es que no interesa defender las vidas migrantes. Es lo que muestra también esta ruta: una tendencia hacia una mayor normalización de las muertes. Da igual que se mueran, porque el control migratorio es lo importante. La Ruta Atlántica es un ejemplo es un ejemplo bastante gráfico de la necropolítica, de esa política que se hace para que determinadas personas mueran», opina Maleno.

La activista española, que reside en Tánger (Marruecos), es pesimista sobre «la deriva que va a tomar» la Ruta a Canarias: «Cada vez habrá más muertes», pronostica, cada vez la gente que se embarca desesperada hacia el sueño europeo se arriesgará más, en peores pateras, sin importar cuáles sean las condiciones en el mar.

«En las rutas más peligrosas pierden poder las comunidades migrantes, pierden poder las familias y las propias personas para defenderse, que dependen cada vez más de redes más fuertes. Cada vez saldrán en embarcaciones peores, como estamos viendo ya, con condiciones meteorológicas peores y no se invertirá en proteger sus vidas, sino en dispositivos migratorios para controlar las salidas».

Maleno que acaba de publicar hace unos meses «Mujer de frontera», en el que relata su experiencia y, sobre todo, cómo en un momento de su vida su activismo sirvió de excusa para que la procesaran bajo la acusación de traficar con personas, de fomentar la inmigración ilegal, cargos de los que resultó absuelta en los tribunales.

Su discurso es muy crítico con la política que sigue Europa y, en general, occidente respecto a las migraciones: «Aquí ganan todos, ganan dinero empresas dedicadas al control migratorio apoyadas por los estados y ganan los grupos criminales», defiende.

«Es lo que pasa cuando se abren rutas más peligrosas, lo hemos visto en Libia, en Estados Unidos y en otros lugares del mundo, la militarización de las fronteras solo hace crecer la peligrosidad de las rutas y el poder de las redes criminales», sentencia.

Maleno pide que se le ponga «nombre y apellidos a los victimarios», expresión con la que no se refiere solo «a los pequeñitos, a los que meten en la cárcel porque patroneaban la patera», precisa, sino «a las empresas que se están enriqueciendo con esto y a grupos criminales contra los que hay que ir a la cabeza»

«Y las víctimas son personas que no están siendo protegidas por los estados en su derecho a la vida y que no tienen a dónde ir a denunciar lo que les está sucediendo. Porque al final se trata de migrantes, se les despoja de su condición humana, cuando son personas que sufren un montón de cosas y, al final, siempre les pasa la frontera por encima, incluso en los sistemas de acogida», dice.

Por eso, reclama que se le dé «una vuelta importante a las fronteras, una vuelta con un enfoque de derechos humanos», con el que cree que «no ganaría dinero nadie». «Por lo menos no a costa de la muerte de las personas», añade. 

Helena Maleno: «Los policías que hicieron mi dosier lleno de mentiras siguen ahí». – Público

Publicado por Público 27/05/2020 – Fotografía por Jairo Vargas

Helena Maleno (El Ejido, 1970) aterrizó en Marruecos en 2002 casi por casualidad. No tardó en convertirse en la referencia de miles de personas que se juegan la vida —y muchas veces la pierden— para recorrer a la inversa el camino que ella siguió. Sus alertas a Salvamento Marítimo cuando una patera está a la deriva estuvieron a punto de costarle una condena a prisión en 2017. La investigación, iniciada por la Policía española y enviada a Marruecos, la acusaba de un delito de tráfico de personas, pero acabó absuelta.

A ella le indigna, pero no le extraña. Siempre ha denunciado las «políticas de muerte» que se practican en la frontera, fue una de las que más luz arrojó sobre la tragedia del Tarajal en Ceuta, la que ha documentado exhaustivamente la brutalidad de la Guardia Civil y fuerzas de seguridad marroquíes contra los migrantes, ya sea en los bosques o en el mar. Toda esa experiencia es la que ha plasmado en su libro Mujer de Frontera. Defender el derecho a la vida no es delito (Península), unas memorias a dos velocidades que reconstruyen las etapas de su proceso judicial y las historias (muchas trágicas pero otras repletas de dignidad) de todas las personas a las que ayudó en algún momento y por las que «una parte del Ministerio del Interior» quiso meterla entre rejas, afirma.

¿Cómo ha cambiado la frontera desde que se fue a vivir a Marruecos?

Ha aumentado la inversión en políticas de muerte. La industria del control del movimiento de personas se ha convertido en un negocio brutal que además continúa cuando llegan Europa y son explotados. Pero en lo básico no ha cambiado nada. Se mantienen las premisas de deshumanización de las personas que se mueven, de criminalización y los discursos racistas como el efecto llamada, el «nos quitan el trabajo». Da igual el tipo de gobierno que haya. También, en paralelo, hay cada vez más una respuesta de resistencia de las comunidades migrantes a estas políticas, pero esa resistencia hace aumentar la criminalización y también que se desplace hacia otras personas europeas que les apoyan.

En el libro describe la ciudad de los bosques del norte de Marruecos, los grandes asentamientos de migrantes junto a las vallas fronterizas, ¿qué queda de ella con este aumento del control migratorio?

En Nador siguen existiendo asentamientos, espacios de construcción de ciudad con organización desde dentro. En la zona de Ceuta ya queda muy poquito, suelen vivir en las ciudades cercanas a las vallas. Según aumenta la represión y cambian las rutas, las comunidades buscan otros sitios. La mayoría está ahora en zonas urbanas como Tánger o Tetuán y en el sur, en El Aaiún o Dajla, ya que se ha reactivado la peligrosa ruta a Canarias por el cierre de las rutas del norte.

En el libro describe las cicatrices que dejan las fronteras en las personas migrantes, pero también las han dejado en usted, ¿cómo es la cicatriz del proceso criminal al que se ha enfrentado?

De dolor y miedo por mis seres queridos. El sufrimiento al que han sido sometidos mis hijos, mi familia y la gente que me quería ha sido terrible. Yo sabía a lo que me enfrentaba, llegó un momento en el que asumí que, si tenía que ir a la cárcel por defender derechos, iría. Pero queda dolor y miedo a lo que me pueda pasar. Es una cicatriz comunitaria dejada en mi familia de sangre y en la del camino, no es visible, pero nos ha marcado.

Llega a afirmar que hubiera preferido que la violaran mil veces a lo que hicieron con su informe policial, ¿cómo se fragua este pensamiento?

«No era un dosier policial, era basura moral sobre mi sexualidad»

En 2017, antes de que supiera sobre la causa en Marruecos, mucha gente me amenaza en redes sociales con violarme, y gente de la Policía escribía tuits cuestionándome también, amparando esas amenazas. Por eso digo que hubiera preferido que me violaran y que dejaran en paz a mi gente. Cuando veo el dosier criminal que la Policía española envía a Marruecos no me lo puedo creer, fue el momento más doloroso. Siempre pensamos en la falta de democracia del Estado español, pues ahí lo vi por escrito, con un sello que ponía UCRIF. He querido dejarlo por escrito para ellos también lo lean.

Había cosas de mi vida privada que concernían a mi gente, datos suyos. Era brutal. Gente con la que según ellos había tenido relaciones sexuales. Todo el dosier es así, no es un trabajo policial, es basura moral sobre mi sexualidad, sobre cómo son mis hijos. Cajas y cajas de transcripciones de mis llamadas de teléfono que me muestra el juez marroquí. Era impresionante ver una encima de otra. ¿Cuánta gente ha estado escuchándome? Fue una de las razones por las que decidí escribir el libro, que la gente sepa que determinada policía se dedica a hacer esto. La criminalización no solo te busca a ti como objetivo, sino destrozar tu vida.

Los llama «informes de cloacas» y habla de determinada Policía. Recuerda a las prácticas de las cloacas de Interior y al ‘caso Villarejo’, ¿cree que hay relación?

«He sido exculpada y nadie me ha llamado para explicarme el porqué de todo ni para pedirme disculpas»

Nadie se ha puesto a investigar qué policías han hecho esto. ¿A nadie en el Gobierno le interesa saber si hay más dossieres de más personas? Esto demuestra que ha habido un Ministerio del Interior que ha operado al margen del resto. Se han instaurado dinámicas en las que ciertos policías y estructuras del Ministerio han estado al margen de los resortes y controles democráticos. Mi dosier y otros son efecto de un sistema que la democracia aún tiene que pulir. Yo no sé qué puesto siguen tenido las personas que hicieron mi dosier policial lleno de mentiras pero siguen trabajando. Yo he sido exculpada y nadie me ha llamado para explicarme el porqué de todo ni para pedirme disculpas. Surge la pregunta de quién controla al que controla. Si tenemos una parte negra del Estado operando como quiere no podemos decir que España es una democracia. Hay total impunidad y hay que hacer una limpieza. Nos lo dice el caso Villarejo y vuestro periódico con múltiples noticias.

¿Cree que la investigación tiene relación con las amenazas de muerte que empezaron a llegar y que parecían provenir de sectores policiales?

Creo que todo está relacionado. Un proceso de criminalización no se monta de un día para otro. Aún no sé quién autorizó mis escuchas ni cómo llegaron a Marruecos sin pasar por un juez de enlace en el marco de cooperación judicial entre ambos países ni por la Embajada. El caldo de cultivo de la persecución tarda un tiempo en fraguarse, esto lo he aprendido después, hablando con otras personas defensoras. La forma de perseguir y de operar del Estado es la misma. Muchos me decían que entendían que esto pasara en Honduras, pero no en España.

¿Ha cambiado su vida?

«La persecución nunca se termina ¿Seguirán escuchando mi teléfono?»

Antes de saber nada, se me empieza a dejar de llamar para dar formaciones a jueces en materia de trata de mujeres y explotación sexual, para mesas redondas de organizaciones, muchas ONG dejaron de llamarme porque la Policía les dijo que había algo turbio conmigo. La persecución nunca se termina, tengo que seguir protegiéndome. ¿Seguirán escuchando mi teléfono? Se crea un clima en el que tengo medidas de seguridad constantes porque siento que no estoy protegida. No me siento segura. He integrado sistemas de protección en mi vida diaria y también hemos intentado trabajar con otros colectivos que están siendo perseguidos. Yo, como europea, tengo privilegios que me permiten protegerme más, pero los compañeros de los asentamientos, los manteros o los que van en una patera también defienden derechos y no tienen cómo protegerse. De mi caso hay que aprender a tejer redes de colaboración para convertir la criminalización en reparación y búsqueda de justicia.

También cuenta cómo se intenta relacionar al propio Salvamento Marítimo en la causa, ¿en qué situación están ahora este cuerpo?

No tiene que ver con mi caso, pero los protocolos en los rescates de personas migrantes en el mar han cambiado. Ya era una política que se empezaba a fraguar: convertir a Salvamento en una parte más del sistema de control migratorio, como ha pasado en Italia. Quitar servicios públicos de rescate. Por eso van las ONG al Mediterráneo, porque el Estado no defiende el derecho la vida. Esto ha sido denunciado por CGT, sindicato mayoritario en Salvamento, y ha costado despidos y ceses de quienes han intentado defender la salvaguarda del derecho a la vida.

También vierte duras críticas a las políticas de acogida. «Salvan a unos pocos para seguir explotando a la mayoría», afirma en un capítulo.

«El sistema humanitario también reproduce el racismo institucional, y reconocerlo no es malo»

Sí. Junto a las políticas de control y de la disuasión están las de la compasión. Sirven para maquillar con ayudas, con migajas, el respeto que deberíamos tener a los Derechos Humanos. La compasión sostiene el racismo en la misma medida que la disuasión. Los estamos viendo ahora también. ¿Por qué se dice no a la campaña por la regularización de migrantes? Necesitamos que todos los que están en un territorio tengan los mismo derechos para luchar contra una pandemia. ¿Por qué no regularizar a los que están durmiendo en la calle en Lleida o los que trabajan en los invernaderos de Huelva para sacar las cosechas adelante? El sistema humanitario también reproduce el racismo institucional, y reconocerlo no es malo, es empezar el camino para cambiarlo. La compasión se basa en que hay privilegiados que dan migajas, no es un sistema de derechos real.

En el libro explica conceptos que son prácticamente ajenos a la mayoría social, sobre todo los relacionados con las mujeres que migran. Cuenta cómo se instrumentaliza su cuerpo, habla de los maridos del camino, de creencias ancestrales…

«Las mujeres pagan con dinero y consus cuerpos. Acaban transformando estrategias de dominación en estrategias de resistencia»

Las mujeres tienen muchas estrategias de resistencia, saben que además de pagar dinero pagan con sus cuerpos, y acaban transformando estrategias de dominación en estrategias de resistencia. Es brutal. Es la historia que no queremos contar porque entonces humanizaríamos a estas personas. Aquí se apuesta por términos en los que se les despoja de humanidad, pero en realidad son un pueblo que se mueve, que tiene en las redes sociales su medio de comunicación, sus sedes en sus asentamientos en distintos países y tienen lenguajes comunes que hay que explicar. Muchos de sus términos se han utilizado ahora durante la pandemia, como el combate, ellos son soldados del derecho a la vida.

Estamos viendo cómo afecta la pandemia en España a la población migrante, sin recursos y excluidos de las ayudas del Estado, pero ¿cómo está afectando más allá de la frontera?

«No se puede parar una pandemia si una parte de la población no tiene derechos reconocidos»

Si aquí es brutal, en un tránsito migratorio es terrible. La gente de los bosques no se ha podido confinar y las redadas han seguido. Ha habido deportaciones en plena pandemia, tanto por parte de Marruecos como por la Guardia Civil en la valla de Ceuta. Eso sería impensable que se lo hicieran a un ciudadano español. En Marruecos, muchos no han podido salir de casa para ir a comprar, muchas mujeres no han podido mendigar, y subsisten con eso. Las organizaciones sociales han facilitado comida, pero deberían tener las mismas ayudas que la población vulnerable del territorio. No se puede parar una pandemia si una parte de la población no tiene derechos reconocidos, si se muere de hambre. Ha sido situación desesperada, sobre todo para mujeres con bebés a cargo.

Llega otra crisis económica en la que se puede señalar al otro, al de fuera, como el culpable de la falta de bienestar o de trabajo. En un clima de ideas xenófobas ya instaurado en las instituciones, ¿cómo se saldrá de esta crisis?

«Creeré que hay una crisis real por las migraciones cuando vea filas y filas de españoles con la bandera al cuello yendo a recoger la fresa en Huelva»

Me creeré que hay una crisis real a causa de las migraciones cuando vea filas y filas de españoles con la bandera al cuello yendo a recoger la fresa en Huelva y la sandía en Almería. Lo que tiene que saber la población es que el conflicto con los migrantes siempre es interesado para proteger el sistema de explotación, esclavitud y racismo. Sé que mucha gente va a responder con odio y confrontación ahora, pero ante una crisis económica hay que hacer lo mismo que durante una sanitaria: responder con solidaridad. Es la única respuesta que nos queda. Y dentro de esa solidaridad, quienes más saben son las comunidades migrantes.

Helena Maleno: «Nadie en España me ha pedido perdón por enviar a Marruecos una investigación contra mí llena de mentiras» – elDiario.es

Publicado por elDiario.es el 25/05/2020 – Fotografía por Dikobraz

Al finalizar el día en que Helena Maleno leyó el contenido de años de investigación policial en España por sus llamadas de auxilio de personas en peligro en el mar, la activista, agotada, se tumbó en su cama. Mientras se echaba crema, se paró a observar una de las cicatrices que han dejado en su cuerpo más de una década de defensa de los derechos de los migrantes. «Parece que me ha pasado un camión encima», le dio por pensar en aquel momento. «¿Qué digo un camión? Más bien una frontera», se corrigió a sí misma. Así es la labor de Helena Maleno, la activista que incomoda a España y cita a declarar Marruecos Saber más

De vidas atravesadas por las políticas migratorias trata ‘Mujer de Frontera’ (Península), el primer libro de Helena Maleno, una de las principales defensoras de las personas migrantes de la Frontera Sur. La activista describe «desde sus entrañas» los latigazos sufridos por quienes luchan por el derecho a la vida. Aquellos que han impactado sobre los miles de hombres y mujeres que han llamado a su teléfono para pedir auxilio en medio del mar o quienes han acudido a su «altavoz» para denunciar injusticias.

Pero también los estragos que las fronteras han hecho en su propia vida, tras el procedimiento juidicial abierto en Marruecos en 2018 tras el envío por parte de la Policía española de una investigación sobre su labor. El Tribunal de Apelación de Tánger archivó en 2019 el caso penal contra la activista, que la acusaba de un supuesto delito de tráfico de personas por sus llamadas a Salvamento Marítimo con las que advierte de pateras en riesgo.

El caso cerrado por la justicia marroquí se basaba en una investigación desarrollada por la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF Central) de la Policía Nacional. En 2017, la Fiscalía de la Audiencia Nacional archivó las diligencias recopiladas por la policía española al no encontrar indicios de delito. Sin embargo, el expediente policial había sido enviado por España.

El libro empieza narrando el momento en que se encuentra con dos agentes marroquíes cerca de su casa. Acaba de recoger a su hija del colegio y le informan de que hay una investigación abierta sobre usted. ¿Cómo cambia su vida desde entonces?

Mi vida ha cambiado en todos los sentidos. Antes nunca me había preocupado por mi seguridad, ahora hay una serie de parámetros de protección que he tenido que integrar en mi vida. Hay miedos que están ahí. La Policía española me investigó de una forma bastante extraña durante muchísimos años. Yo no sé si ahora sigo siendo investigada o no. Cada vez que hago una llamada, pienso en esa posibilidad.

Es decir, no soy una ilusa: después de todo lo que ha pasado y todo el proceso de criminalización, no creo que la Policía no siga investigando. Esto sí que me ha abierto los ojos y nos ha cambiado la vida a mí y a mi familia. Ya no es la misma forma de vivir. Ahora tengo muchas más restricciones de libertad en mi vida y en mis decisiones. Eso me pesa. A veces sí me da rabia, pero lo pongo en una balanza y digo que merece la pena seguir luchando. Pero es muy injusto que por estar acompañando a las personas migrantes o a los compañeros que están defendiendo sus derechos, mi vida no pueda ser igual que la vida de otros y de otras.

Uno de los momentos más duros de todo el procedimiento judicial, cuenta, fue cuando empieza a leer el informe elaborado sobre usted por la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF)de la Policía Nacional. ¿Qué contaba ese dosier?

El dosier parecía que hablaba de otra persona. Entre otras cosas, había un listado de todas mis relaciones en presuntas relaciones sentimentales sexuales, entre ellas una relación con una mujer que era alguien muy próxima a mí. Entonces, en esas primeras hojas, vi que era un informe terriblemente misógino y homófobo. Tenía todas las cosas que un dosier del Estado español no podía tener nunca si estamos hablando de una Administración pública española. Entonces, me asusté. Vi que Frontex se dedicaba a preguntar por mí a los migrantes que llegaban a las playas. Se dedicaba a preguntar si me habían visto físicamente alguna vez. Eran cosas horrorosas.

También me intentaban responsabilizar de naufragios concretos, cuando que ni siquiera había llamado yo a Salvamento Marítimo para esos casos. No sólo había ataques a mi condición de mujer, no sólo había ataques a mi condición de defensora de derechos humanos, sino que había mentiras dentro del dosier. Pero mentiras que Marruecos tardaría años en comprobar que se trataban de falsedades. Me dolió muchísimo que estuvieran en ese dossier personas queridas.

Hablaban de relaciones sexuales o sentimentales con personas a las que yo amo, quiero, que son mi familia, son parte de mi vida. Yo ahí me rompía. Decía «desgraciados». No puede ser un cuerpo policial el que ha hecho este papel. Me sorprendió muchísimo ver todo eso por escrito. Era terrible.

En el primer interrogatorio, el propio juez marroquí le dice: «Es su policía, su país el que dice eso de usted. ¿Cómo lo explica?». ¿Qué respondió?

Claro. El juez marroquí tenía un dossier encima de la mesa porque la Policía de mi país se lo había mandado. Tenía cajas y cajas de escuchas telefónicas. Yo no sé cómo habían transcrito todas esas cajas, la de horas que gastarían funcionarios públicos para investigarme. De todas mis llamadas, ya fueran personales, de día o de noche, todas estaban transcritas. Me trataron como una gran criminal. Hay que ser una gran criminal para emplean tantos recursos. Entonces, claro, le decía al juez: yo entiendo que vea todo eso y piense «esta mujer es la delincuente más peligrosa que debe haber ahora mismo en toda la frontera».

Le dije que la Policía mentía. Que la idea que tenemos de derecho y libertad de las democracias europeas, por desgracia, ha cambiado. No es así. Se está persiguiendo a muchos defensores y defensoras de derechos humanos en territorio europeo. Y eso que supuestamente nuestro Estado es una democracia maravillosa, perfecta y que da lecciones al Reino de Marruecos…

Se describe como una persona «simple», una «hormiguita», una «piruchi» -se ríe-. ¿Por qué cree que la Policía española dedicó tanto tiempo a investigarla?

Yo no lo sé. Habría que preguntar a la UCRIF, a los que decidieron hacer esta investigación, que muchos de ellos siguen en puestos de poder dentro de la Policía. Yo creo que ellos buscaban un caso ejemplarizante. Y, pensarían, «¿quién mejor que ésta?» Porque, claro ésta, lo que yo digo siempre, es una «pichiruchi».

Soy más simple que el mecanismo de chupete y yo lo comunico todo por teléfono. A Salvamento se lo cuento por llamadas, todo lo pongo en las redes sociales… Era algo, algo muy fácil de investigar y muy fácil de saber que ahí no había nada delictivo. Pero también era muy fácil de manipular.

Yo trabajaba en investigaciones sobre trata. Cuando me empiezan a investigar, yo estaba documentando expulsiones de víctimas menores de trata en Nigeria. Justo son las mismas fechas de los dossieres y mi investigación. Así que pensarían: si esta a señora la meten en la cárcel, se pudre en una cárcel marroquí y el miedo que vamos a meter al resto de organizaciones sociales va a ser bastante importante. Y no solo a ONG, sino también a los compañeros y compañeras migrantes que empiezan a defender sus derechos.

Por muy «hormiguita» que sea, las denuncias de Caminando Fronteras han sacado a la luz graves vulneraciones de derechos humanos en la frontera. ¿Cree que es una amenaza para las autoridades migratorias?

Sí. Yo creo que también no les gusta lo que hago y no les gusta lo que hacen las personas que se mueven. Ahí radica el problema. Hubo muchos momentos en Tarajal o en otros momentos complicados de vulneración de derechos en las fronteras donde han caído muchos compañeros y compañeras.

Yo he estado acompañando y haciendo de altavoz a personas que no podían estar presentes por la propia vulneración de los derechos que sufren y, al final, me he convertido en un referente para las comunidades migrantes. Ellos eso no lo entienden. El juez también me lo preguntaba en algún momento: ¿cómo tienen tantos migrantes su número de teléfono? Es que yo no lo sé. Esto ha ido creciendo y creciendo y creciendo más que yo. No soy yo, no es Helena Maleno, sino lo que Helena Maleno representa. Las ideas que defiende representan a mucha gente.

Lo compara con el efecto multiplicador de las influencer.

¡Claro! ¿Qué entendemos por redes sociales? Nosotros normalmente podemos entender que haya un influencer que te vende maquillaje o la ropa y que eso influye en cientos de miles de personas en España. Y no entendemos que una persona que habla del derecho a vivir cuando cruzas una frontera puede tener una influencia también dentro de una comunidad. Ahí ven delito. Es como si pusiéramos ahora a la Dulceida delante de un juez y le preguntásemos: ¿por qué llega a tanta gente, señora?

En el libro cuenta cómo fue la primera vez que recibió una llamada desde el medio del mar en busca de auxilio, cuando aún ni sabía a dónde llamar. Y pensó: «Por favor, que no me llamen más a mí».

Me llamaron y lo pasé mal, muy mal. Pasé muchísima angustia y pensaba: «Que no me llamen más. Qué angustia, no he dormido pensando en toda esa gente». Me acuerdo de ese momento perfectamente. Me acuerdo de la voz de Miguel Zea, quien era el jefe de la Salvamento Marítimo Almería, con el que hablé ese día (en 2007) por primera vez en aquella primera llamada. Años después, con la nueva política migratoria (cuando el Gobierno de Pedro Sánchez creó un mando único para el control de fronteras), le cesaron de su cargo y lo dejaron de controlador. A partir de ahí, se ha incrementado el número de fallecidos en el Mar de Alborán. Eso también es represión. Esto forma también parte de los ataques a las personas que están liderando la defensa del derecho a la vida.

Narra los efectos de las fronteras y sus políticas desde diferentes prismas. El relato del proceso de hostigamiento que sufrió se entrelaza con las historias de numerosas personas migrantes.

Antes de escribir pasé varias semanas recogiendo todas las libretas que he guardado en los últimos 18 años. En ellas hago dibujos, anotaciones de cada trabajo en terreno… Las recogí todas y empecé a repasarlas. Una amiga me dijo: es un libro de aventuras, porque la vida es una aventura. Y, entonces, me acordé de que, como los migrantes dicen, «la vida es un combate». Y a partir de ahí empecé a colocarlo todo: empecé a darme cuenta de que lo que yo quería contar en realidad era lo que siempre están hablando los compañeros y las compañeras en las fronteras, el impacto que tiene esa política migratoria en los cuerpos.

Entonces, claro, a mí también me había atravesado la frontera, me había atravesado esa política directamente, de una forma palpable, de una forma que me había dejado incluso cicatrices en el cuerpo. Pensé en todos esos cuerpos de compañeros y compañeras a lo largo del año que también habían sido atravesados por la frontera. Decido partir, de mi cuerpo y de cómo mi cuerpo ha ido cambiando mi vida, no sólo por las políticas de la frontera, sino por las luchas de los compañeros y compañeros, por sus resistencias.

¿Qué historia o realidad denunciada en estos años ha estado especialmente presente en su cabeza en esos meses en los que temía acabar en la cárcel por alzar la voz?

El caso de Gautier y su familia. Eran mis amigos. Su hija era amiga de mi hija. Habíamos compartido muchísimas cosas, cuando suena el teléfono y escucho su voz… Son muchas, muchas historias. La de Joseph. La primera ‘toy’ (balsa hinchable) que nosotras documentamos que desapareció en el Estrecho. Yo creo que el libro merece la pena leerlo. Es un logro muy doloroso, pero es un libro que tiene un dolor que sana. Es un dolor que sana porque es un dolor de personas… [dice antes de hacer una pausa cuando la voz se entrecorta]. Ya voy a llorar.

No pasa nada. Ya dice en el libro que es «muy llorona» [risas].

Sí, eso es verdad… Como decía, hay personas que mueren por defender la vida. No solo la suya, sino la de muchas otras, las de sus hijos e hijas, las de sus comunidades de origen, las de sus familias. ¿Qué es entonces? Es un dolor que acaba sanando, porque es un dolor que habla de valentía, que habla de vida. Porque al final la vida está ligada a la muerte, sobre todo en determinadas poblaciones y en determinadas comunidades. Yo creo que por eso merece la pena leerlo. Porque te dan fuerza a la vez.

Es esa fuerza de transformar ese dolor en justicia, en la lucha. De eso también habla el libro. Transformemos todo ese dolor en otra cosa y ojalá de verdad el libro llegue a muchas personas y también a quienes están tomando decisiones políticas.

¿Y usted se plantea buscar justicia tras el dolor que, según transmite en el libro, le ha causado la investigación policial? ¿Piensa denunciarlo en España?

Ahora no lo sé, pero m irando todos los dossieres, mirando todo lo que ha pasado, se han pisoteado todos mis derechos, no sólo los míos, sino los de mi familia, los de mis hijos. En muchos sentidos. Desde acusarme de delitos que eran falsos, con pruebas falsas; a distribuir datos personales a un país tercero sin saber qué procedimientos siguió… Por ejemplo, ese informe no pasó por el enlace de la embajada de Marruecos. Se han vulnerado muchísimos derechos en mi dossier y hay responsables policiales y responsables políticos. Ahora, había que contarlo. Después habrá que pensar en esa reparación. Y es verdad que tiene que haber una reparación de todo ese dolor, no sólo por mí, sino por tanta gente a la que a la que se ha hecho daño a través de un procedimiento judicial como este.

Tras el archivo de la investigación policial en la Audiencia Nacional y en Marruecos, ¿alguna autoridad en España le ha pedido perdón?

No, no, no. Nadie, nadie me ha pedido perdón por que la Policía enviase un informe lleno de mentiras a Marruecos. Nadie ha pedido perdón a nadie. Es paradójico porque el proceso se inicia con el Partido Popular en el poder, con Fernández Díaz como ministro del Interior. Después, cuando le sustituye Juan Ignacio Ziodo, niega que hubiera existido esa investigación que inició su antecesor. Durante el procedimiento, me dieron muchos premios. Uno de esos premios me lo entregó Ana Pastor -entonces presidenta del Congreso de los Diputados- y habló de mi valentía.

Después, cambió el Gobierno y nosotras le pedimos al PSOE que iniciara una investigación sobre cómo fue posible que se hiciese esa investigación, cómo puede haber gente en la Policía dedicándose a esto. No sé si quiero decir, lo que sé es que yo soy abogada del Estado español y yo lo que quiero es que los policías se dediquen a otras cosas. Y nadie lo ha hecho. Esse perdón tenía que haber llegado en algún momento: dos tribunales han dicho que en esa investigación no había ningún delito.

Tampoco se dio el pésame a las familias de las víctimas del Tarajal, ni se ha pedido perdón por la actuación policial el 6 de febrero de 2014…

Exactamente. No ha habido perdón en mi caso, como no lo hay para Tarajal, ni en tantos otros. Si ni nos han dado los visados para que las familias de las víctimas de los fallecidos viajen a España para hacerse la prueba de ADN e identificar los cuerpos enterrados en Ceuta… No hay justicia, no hay una reparación en las fronteras.

Informe «Vida en la Necrofrontera»

En este momento, lo mismo en Centroamérica que en el Mediterráneo, decenas, cientos, miles de personas están intentando atravesar alguna frontera. Van con sus niños y niñas a cuestas, con su impulso de vida, con la determinación de encontrar nuevos motivos para mantener la esperanza.

Mientras ello ocurre, el necrocapitalismo está poniendo en marcha toda su maquinaria de muerte para apresarles, esclavizarles y convertirles en mercancías.

El informe de Caminando Fronteras no solo nos muestra la crisis humanitaria y de violaciones a los derechos humanos que vive la frontera occidental europea y repetida en muchas otras fronteras del mundo, sino que hace visible cómo en la imposición, control y ampliación de las fronteras se condensa y se afianza la lógica de muerte y despojo que caracteriza al capitalismo cada vez más voraz que estamos viviendo.

En las fronteras resulta evidente la complicidad y articulación con la que actúan los gobiernos europeos y el poder corporativo -legal e ilegal- para alimentar e incrementar las ganancias millonarias que resultan de controlar a las personas migrantes. Como el informe detalla, toda una industria de violencia y muerte se beneficia de vigilar, detener, encarcelar y deportar, traficar y esclavizar e incluso rescatar y asistir a quienes intentan
atravesarlas.

En las fronteras se hace evidente la renuncia de los Estados a su obligación de garantizar los derechos humanos. En ellas la ley es solo un instrumento para legitimar el racismo y el patriarcado, en ellas se sigue ejerciendo un poder colonial que divide a la humanidad en personas válidas y en cuerpos que se pueden explotar, desechar, violar y matar para mantener los intereses del capital.

Las fronteras despojan de todos sus derechos a las personas migrantes y las dejan en total indefensión para que puedan ser usadas por el capital sin ningún costo. Y cuando la prioridad es el lucro, cuando controlar y vulnerar la vida de las personas migrantes es una fuente inagotable de riqueza y poder, los derechos humanos sobran, estorban, no importa cuántos tratados se hayan firmado, ni cuantos acuerdos se logren en Naciones Unidas.

En las fronteras, el neoliberalismo avanza velozmente, externalizando, privatizando, recortando presupuestos a los servicios públicos. En ellas ocurre lo que luego se generaliza en todos los territorios, gobiernos e instituciones. Los derechos de los que son despojados las personas migrantes son los mismos que poco a poco van siendo arrebatados al resto de la población. Porque la voracidad del necrocapitalismo no tiene ningún límite, ni pretende respetar ningún pacto que haga posible unos mínimos de justicia social.

En las fronteras se hace visible el debilitamiento de la democracia y el retroceso autoritario. En el informe de Caminado Fronteras se explica con claridad no solo como se desconoce y anula el poder de las personas migrantes para hablar con su propia voz y defenderse de las injusticias, sino que también muestra como restringir, criminalizar, amenazar y agredir a las personas y organizaciones que defienden los derechos de las comunidades migrantes es constitutivo de la política de fronteras: “…la criminalización se ha disparado los últimos años de forma paralela al aumento de intereses económicos de las empresas que invierten en el control de fronteras… La normalización de que el control del territorio está por encima de los derechos humanos de determinados grupos de personas, ha servido también para justificar la persecución y violencia de las personas defensoras de derechos humanos…”.

El uso del sistema de justicia para levantar falsas acusaciones contra activistas con la finalidad de restringir su derecho a defender los derechos humanos es una acción cada vez más común por parte de gobiernos que presumen de gozar de una democracia y estado de derecho sólidos. Como se ha documentado en diferentes regiones del mundo, la lógica de la securitización, que se impone con todo de lujo de violencia en las fronteras, ha sido utilizada para reprimir la protesta social y evitar la denuncia de violaciones a derechos humanos.

A esta realidad se opone la resistencia y el impulso de vida de las personas y comunidades migrantes y las organizaciones y colectivos que les acompañan. Migrar siendo pobre, mujer, negra, trans, indígena, migrar sin papeles, sin el permiso y beneplácito de quienes controlan el poder, es transgredir el orden establecido y desafiar al necrocapialismo. El derecho inalienable al libre tránsito, la determinación de buscar mejores condiciones de vida y la lucha por la libertad es más fuerte que todas las fronteras con sus violencias.

Este informe nos muestra la sabiduría de los cuerpos que resisten, que llevan en ellos la semilla de la esperanza, de los cuerpos que saben huir de la violencia y protegerse, de los cuerpos que se arropan y construyen escudos invisibles para preservar la vida y la dignidad. A lo largo de estas páginas podemos conocer los análisis profundos y devastadores que las personas migrantes tantas veces silenciadas, estigmatizadas, infantilizadas y presentadas como víctimas, hacen de su propia situación pero también de las políticas migratorias, del racismo institucional y la lógica colonial. Podemos escuchar en especial las voces de las mujeres migrantes, sus estrategias de resistencia, su claridad para explicar cómo la violencia contra los cuerpos y las vidas de las mujeres son un poderosos mecanismo de control social y miedo.

“Las personas migrantes y sus familias constituyen la base de la resistencia al necropoder”, ellas son las portavoces legítimas de su propia situación, quienes saben cuales son las soluciones y las formas de afrontar las múltiples violencias. Son defensoras de derechos humanos que están alzando la voz por quienes desaparecen o mueren en medio del mar y constituyen un movimiento global que ha desenmascarado la impunidad, complicidad y falta de humanidad de gobiernos y grupos criminales en muchas parte del mundo. Superando un indescriptible dolor y con todo el sistema en su contra buscan justicia, dignifican la memoria y exigen narrativas que pongan el énfasis en los perpetradores y dejen de exhibir a las víctimas.

A su lado están personas, plataformas, colectivos y organizaciones que les acompañan desde el respeto, el reconocimiento y el cuidado colectivo. Contra la cultura del individualismo y la xenofobia se han construido redes de vida: para avisar de naufragios, para acompañar a familiares que han perdido a un ser querido o se encuentra desaparecido, para humanizar los cuerpos y las vidas migrantes, para denunciar un sistema que está destruyendo no solo las vidas sino los valores más nobles y generosos que la humanidad ha construido a lo largo de su historia.
Este informe es un testimonio vivo de que el trabajo de Caminando Fronteras y las comunidades migrantes a quienes acompañan no solo salva vidas, sino que constituye un llamado urgente para transformar el sistema de raíz. Su trabajo reconoce a las personas migrantes como sujetos políticos y le da un sentido mucho más profundo – basado en las voces, la sabiduría y la visión de las personas migrantes- a la apuesta por poner el cuidado y la protección de la vida en el centro.

Todas las personas que hemos sido migrantes o hemos tenido familiares migrantes, estamos vivas hoy gracias que alguien nos ha procurado cuidados durante esas experiencias de tránsito y movilidad. Que no se nos olvide nunca, que esa experiencia colectiva grabada en la memoria de nuestros ancestros y ancestras sea una fuerza que nos ayude a terminar con esta política de muerte que pretende arrebatarnos la esperanza.

Marusia López, miembro de Just Associates (JASS) y la Iniciativa Mesoamericana para Defensoras de Derechos Humanos.)

Dolor es perder a un hijo

Un pequeño imprevisto hizo que Koroutum embarcase en una patera diferente a la de su hijo. Tras sobrevivir a la Ruta Canaria, esperó durante meses a que apareciera. Cómo imaginar que esa sería la última vez que le vería con vida.

Las activistas sobre migraciones Helena Maleno y Carola Rackete, Premio Pimentel Fonseca 2019. – elDiario.es

Publicado por elDiario.es el 15/07/2019

La activista y periodista española Helena Maleno será galardonada con el premio “Pimentel Fonseca” promovido por el ayuntamiento de Nápoles (Italia), mientras la capitana del barco de la ONG alemana Sea Watch, Carola Rackete, recibirá el honoris causa. Este premio se entregará el próximo 18 de septiembre en el marco del festival internacional de periodismo civil y reconoce la labor de las mujeres periodistas y concienciadas con los Derechos Humanos.

Helena Maleno será premiada por su trabajo de denuncia de las violaciones de los Derechos Humanos de los migrantes en la frontera entre Marruecos y España, y su apoyo a los migrantes que cruzan el estrecho informando en las redes sociales de su presencia para que les ayuden. Lo que le ha costado incluso un proceso judicial por tráfico de personas, que finalmente archivó la Justicia marroquí.

Mientras, el premio honoris causa irá a Rackete, que fue arrestada y después puesta en libertad por haber entrado sin permiso en el puerto de la isla italiana de Lampedusa para que pudieran desembarcar los 40 migrantes que llevaba a bordo desde 17 días.

El galardón a Rackete ya ha sido criticado duramente por la Liga, el partido del ministro del Interior, Matteo Salvini, que consideró “vergonzoso” que se premie a una persona que puso en peligro la vida de los militares de la Guardia de Finanza durante su maniobra de entrada en el puerto.

En 2018, la premiada con el Pimentel Fonseca fue la periodista y escritora española Olga Rodríguez. El premio está dedicado a la memoria de Eleonora Pimentel Fonseca, periodista napolitana y una de los líderes de la revolución contra monarquía de los Borbones en 1799 y por la que fue ahorcada.

Presentación del informe #VidaEnLaNecrofrontera

Tras dos años combatiendo una persecución policial que ha intentado acabar con nuestro trabajo, volvemos más fuertes que nunca. El próximo 25 de junio traemos al estado español la lucha fronteriza por los derechos de los pueblos en movimiento. Aquella que pone en el centro la vida de quienes migran frente a las políticas que matan. Relatos, datos, experiencias e investigación desde el corazón de la frontera occidental europea. “Vida en la Necrofrontera”, un informe del Caminando Fronteras.


LINK AL INFORME: vida en la necrofrontera interactivo

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El cuerpo de Mbene

Tras aparecer el cadáver de una mujer en las costas españolas, un hombre desesperado confirma lo temido: el cadáver pertenece a su hermana Mbene. Joven peluquera, nunca avisó de la intención de arriesgar su vida cruzando el Estrecho.

Helena Maleno, la mujer que más vidas ha salvado en el Estrecho. – Mujerhoy

Publicado por Mujerhoy el 08/04/2019 – Fotografía por Sofía Moro

El viernes, cuscús. Durante 15 meses, Helena Maleno se acostumbró a vivir cada día con intensidad. La Justicia marroquí la había acusado de tráfico de personas. Se enfrentaba a una pena de prisión e, incluso, a cadena perpetua. Pero durante ese tiempo de incertidumbre, Helena no dejó de disfrutar del cuscús todos los viernes en una asociación de apoyo a los migrantes en la que se sentía arropada junto a sus amigos. No tenía miedo. Solo se permitía sentir vértigo cuando pensaba en sus hijos, Ernesto y Kitu. ¿Qué sería de ellos si la condenaban? El 11 de marzo, por fin, el Tribunal de Apelación de Tánger archivó la causa.

Originaria de El Ejido (Huelva), Maleno vivió desde niña las dificultades de sus familiares para salir adelante como jornaleros y la vulneración de los derechos de los extranjeros, que no dudaban en someterse a situaciones laborales inhumanas. La primera investigación que hizo, aún como estudiante de Periodismo, fue sobre «la externalización de las fronteras». Es decir, el mecanismo que permite a los países no asumir la responsabilidad de lo que ocurre en su territorio para que sean otras naciones las que detengan o expulsen a personas que han entrado de forma irregular. Ese fue el motivo por el que Maleno decidió cruzar el Estrecho de Gibraltar; 14 kilómetros que ya no volvería a recorrer siendo la misma persona.

Maleno, de 48 años, recibió seis premios por su defensa de los derechos humanos solo en 2018, entre ellos el XIV Premio Gernika por la Paz y la Reconciliación.
Maleno, de 48 años, recibió seis premios por su defensa de los derechos humanos solo en 2018, entre ellos el XIV Premio Gernika por la Paz y la Reconciliación.

En 2002, llegó a Tánger con su hijo Ernesto y dos maletas para tratar de averiguar «cómo se construye el racismo institucional» que había vivido en Almería y que volvería a experimentar en el que hoy es su país de adopción, Marruecos. El paso del periodismo al activismo lo dio de forma natural, por lo que veía, por lo que escuchaba y, sobre todo, por la inoperancia de los responsables gubernamentales para gestionar los flujos migratorios. Así se convirtió en Mama África para los que intentaban llegar a Europa, una labor que sigue desempeñando 24 horas los siete días de la semana: su teléfono suena cada vez que una embarcación ha perdido el rumbo o se está hundiendo. En ese momento, intenta que le envíen la localización y se pone en contacto con Salvamento Marítimo. Después difunde lo que ocurre y coordina a las organizaciones que, tanto en la costa marroquí como en la española, pueden estar preparadas para el desenlace de la llamada de emergencia. Su éxito consiste en hacerles visibles. Así se ha convertido en una figura clave, garantía de vida, para los que emprenden el incierto y, tan a menudo, mortal viaje.

A sus 48 años, Maleno es una trabajadora incansable que se documenta, opina y cuya fuerza logra transmitir a sus 46.000 seguidores en Twitter y más de 157.000 en Facebook. Las redes son los canales de difusión a través de los que alerta, en tiempo real, sobre la salida de las embarcaciones, los naufragios, las desapariciones, las muertes o la llegada a salvo a las costas españolas, desde hace más de 10 años. «La realidad de las barcas de juguete -dice Maleno- es un cúmulo de historias de vida diferentes; pero todos sus pasajeros comparten algo: la esperanza de un futuro mejor y un pasado atravesado por las violaciones de derechos humanos. Arriesgan al máximo, entrando al mar muchas veces sin tener en cuenta las condiciones meteorológicas, desesperados y con la esperanza de que la patrullera marroquí no les siga. Te cuentan que las olas son muy altas o que hay niebla. Casi siempre es difícil saber cuántas embarcaciones hay en el Estrecho porque varios teléfonos llaman desde la misma zodiac pidiendo auxilio».

#BOZA, el grito de alegría africano que significa «renacer» o «victoria», con el que celebran la llegada a las costas europeas, encabeza las comunicaciones de Maleno en las redes sociales. «#BOZA. Convoy con 44 personas (10 mujeres y 4 niños), salió de Nador y ha llegado a Motril». «#BOZA. Convoy con 12 personas que salieron de Tánger y llegaron a Algeciras». «#BOZA. Convoy con 17 personas llega a las islas Canarias».

Mujerhoy ¿Considera que está en el mismo bando que Salvamento Marítimo español?

Helena Maleno Soy positiva, incluso creo que estamos en el mismo bando que Salvamento de Rabat. Lástima que no tenga medios en el agua y sea la Marina marroquí la que actúe. Salvamento es un servicio público que tiene que garantizar el derecho a la vida de las personas que están en el mar. No tiene que mirar si es patera, yate o crucero, ni de dónde vienen o a dónde van. Estoy con Salvamento Marítimo porque, como yo, defienden el derecho a la vida y asumen su papel como una responsabilidad de Estado.

Mujerhoy Si confían en usted y trabajan juntos, ¿por qué le han juzgado por tráfico de personas e incitación a la migración ilegal?

Helena Maleno Lo que ha ocurrido conmigo no es algo aislado. ¿Por qué mataron a Berta Cáceres en Honduras? Para callar al resto. ¿Por qué me abrieron a mí un proceso? Porque quieren cuestionar que exista un servicio público que garantice el derecho a la vida de los otros. El procedimiento contra mí afecta a todas las organizaciones sociales que trabajan como nosotras.

Mujerhoy ¿Cómo afectó a su vida personal la espera de la decisión del Tribunal de Apelación de Tánger, que finalmente ha optado por cerrar el caso?

Helena Maleno Cuando hice la última declaración en enero de 2018 pensé que la decisión llegaría en una o dos semanas. Pasé mucha angustia esperando, pero luego me di cuenta de que la decisión podía no llegar nunca. Les podía haber interesado que el caso quedase abierto, para que tuviese un impacto sobre otros defensores de derechos humanos. Pero, de repente hice clic y me dije: «Tengo que vivir como si hoy fuese el último día; hay que vivir ahora, el momento». Por supuesto, ha tenido un impacto en mi trabajo, en mi libertad. Soy una madre sola con dos hijos y esto te cambia totalmente la vida.

Mujerhoy ¿Cómo lo superaba?

Helena Maleno Trabajándolo con el psicólogo. Formo parte de un programa de defensoras que lleva una asociación subvencionada por al Ayuntamiento de París. Con ellos comprendí que esto no solo me pasa a mí.

Mujerhoy ¿Le ayudó que la ONU reconociera su labor como defensora de derechos humanos?

Helena Maleno El relator de defensores de DD.HH. envió comunicaciones a España y Marruecos, cuestionando que abrieran una investigación judicial a una defensora de DD.HH., y asegurando que vivía una persecución extrajudicial. Me impresionó cuando algunos diputados le preguntaron al anterior Gobierno qué asistencia se me estaba proporcionando y contestaron con una notificación muy dolorosa que decía: «La asistencia que se le da a un español que comete cualquier delito en el extranjero».

Mujerhoy Y cuando eso no ocurre, como ha sido su caso, ¿qué se puede hacer?

Helena Maleno Estás en una indefensión absoluta, no sabes de quién te puedes fiar. Es una locura porque yo pedía protección al país que había iniciado mi persecución: el Estado español. Los policías siguen estando en los mismos puestos de poder, tienen la misma capacidad de toma de decisiones que cuando decidieron enviar un dosier que estaba archivado jurídicamente por nuestras autoridades a un país tercero para que se me persiguiese. Eso es lo que pienso cuando entro en el consulado y hablo con el señor cónsul: que hay un agregado del Ministerio de Interior, en el despacho de al lado, que forma parte de esa policía que pasó mi informe. Sientes una gran indefensión porque no sabes quién te puede proteger. Si hoy yo no estoy en la cárcel es por la red de solidaridad tan grande que se creó conmigo, por lo que representa la defensa del derecho a la vida. Me siento muy agradecida con los medios de comunicación que, en lugar de caer en lo fácil, en la criminalización, investigaron qué era lo que estaba pasando, tratando de forma exquisita mi privacidad.

Mujerhoy ¿Cómo llegó a Marruecos y pasó de periodista a defensora de los derechos de las personas migrantes?

Helena Maleno Tengo interiorizada la defensa de los derechos desde muy pequeña. Provengo de una familia muy humilde. Participé desde los 13 años en una asociación ecologista de mi pueblo. Y en El Ejido era fácil comprobar la desigualdad. Mi familia trabajó de jornalera en los invernaderos. Mi madre empezó con 11 años, fueron explotados; y cuando llegaron los migrantes les ocurrió lo mismo. Trabajaban sin contrato, igual que mi familia. Hay que hacer memoria y no olvidar de dónde venimos. Así, empecé a ver cómo se construye la frontera, el clasismo, el racismo.

En el cementerio de Moujahidine, donde dan sepultura a dos personas sin identificar ahogadas en el Estrecho.
En el cementerio de Moujahidine, donde dan sepultura a dos personas sin identificar ahogadas en el Estrecho. pinit

Mujerhoy ¿Y eso le llevó a cruzar el Estrecho?

Helena Maleno Me vine a Tánger porque habíamos hecho un vídeo sobre Almería, sobre cómo se había construido política y económicamente la zona de la frontera sur, y en aquel momento todavía no se hablaba de la externalización de fronteras. Fui para una investigación de tres meses. Empecé a trabajar, a ir al monte y a comprobar las similitudes. A tomar conciencia de dónde vengo y comprobar cómo el racismo empujado por intereses económicos destruye la sociedad. En mi pueblo hay personas maravillosas a las que les han enseñado a vivir dentro dentro de un racismo institucional, a estar en el lado de los privilegiados. Son las mismas dinámicas.

Mujerhoy ¿Cree que documentar lo que está pasando logra despertar conciencias?

Helena Maleno Por un lado, están los euroblancos y sus privilegios; conocer esa realidad es lo que ha hecho que muchos quieran esos privilegios, por eso el auge de la extrema derecha en Europa. Por otro, las comunidades que se mueven, los manteros en Barcelona y otros grupos como Ongi Etorri. Bienvenidos Refugiados en el País Vasco está movilizándose porque, conociendo esa realidad, quieren cambiarla. Hay reacciones diferenciadas. Hace unas semanas se recordó la primera fotografía de una persona ahogada hace 30 años en las costas españolas; hemos llegado a normalizar que el control migratorio está por encima del derecho a la vida. Es como cuando decimos: «España no es racista». No es verdad, tenemos comportamientos racistas, igual que somos machistas. ¿Tener un enfoque de derechos hará que cambiemos nuestros privilegios? El cambio no viene del lado de los privilegiados, sino del de los que no los tienen; pero nosotros tendremos que ir adaptándonos y comprendiendo que construir un mundo mejor es quitar todas esas barreras y privilegios, ir hacia un mundo en el que todas las personas tengamos los mismos derechos.

Mujerhoy ¿Cómo van a conseguir ese cambio los que no tienen privilegios?

Helena Maleno Hay algo que me impresiona en la frontera. Se cambia desde la vida y desde el amor. A veces, cuando me oigo hablar así, pienso: «¿Estás chalada?». Pero es verdad. Las políticas de muerte pueden confrontarse con vida y con amor. Y funciona porque es así como se tejen las redes de solidaridad, de comprensión del otro, incluso del otro que nos está matando. Por ejemplo, el feminismo no es solo el tema de la igualdad, sino otra forma de construir el mundo, de hacer política de forma diferente. Construyamos juntas otra forma de ver el mundo, sin imponer, sino desde la defensa la vida y el amor. Parece ñoño, pero estoy convencida de que es el camino.

Mujerhoy Llegó a Marruecos en 2001, recibió la primera llamada de socorro seis años después y hoy dirige el colectivo Caminando fronteras. ¿Cómo analiza su trayectoria?

Helena Maleno Ha sido un proceso. Es importante no trabajar por proyectos, sino crear procesos sociales, porque el cambio viene de ahí. Son lentos, pero se arraigan. Recuerdo perfectamente esa primera llamada en 2007, hablar ya con Miguel Cea, el jefe de Salvamento Marítimo de Almería, que es uno de los hombres que más ha luchado por el derecho a la vida desde un sistema público estatal. Recuerdo 2009, cuando murió Youssef, que desapareció en las navidades de ese año tras haberle conocido en el bosque, cuando fuimos a repartir medicamentos. Fue uno de los primeros en usar esas lanchitas de remos. Recuerdo el verano de 2014, con tantas pateras cruzando el Estrecho y la desaparición de casi 80 personas. Recuerdo la muerte de Samuel en el Estrecho, y como antes no se buscaba de noche, nosotros nos preguntábamos: «¿Por qué?». Porque si hubiesen sido estadounidenses o portugueses, sí que les habrían buscado sin importar la hora.

Mujerhoy ¿La implicación profesional en esta causa tiene una elevada connotación personal?

Helena Maleno Sí, son muchos los amigos que han ido cayendo. Al final es un proceso, te rozas, te conoces. El juez me preguntaba: «¿Cómo es posible que haya tanta gente que tenga su teléfono?». Y yo le decía que no lo sé, no sé en qué momento el teléfono pasa de uno a otro; alguien llega a España, se lo da a los familiares… el teléfono o ahora mi cuenta de Facebook, que sigue una gran mayoría personas que están en la diáspora, en movimiento. Ha sido un proceso lleno de recuerdos que, hasta conocer la decisión del juez, ha sido muy duro, pero no me arrepiento de nada.

Mujerhoy ¿De nada?

Helena Maleno No. Bueno, a veces solo en como ha condicionado la vida de mis hijos. Soy consciente de que a Ernesto, muchísimo. Y a la pequeña también, pero cuando les veo tan fuertes, tan construidos, tan generosos conmigo, me siento tranquila. Cuando tenía que ir a declarar, les dije que no sabía qué iba a pasar conmigo y Kitu me dijo: «Mamá, ¿tú crees que lo que estás haciendo está bien? ¿Sí? Pues adelante».

Mujerhoy Su hijo Ernesto es casi más «defensor» de los DD.HH. que usted…

Helena Maleno Ernesto es muy inteligente, generoso con la gente y con una comprensión del mundo tremenda. Piensa que se ha criado en Tánger, ha crecido entre la diáspora; Marruecos es su país, su lengua vehicular que es el dariya [dialecto árabe marroquí], pero luego tiene también la comprensión y conocimiento del lado europeo. Y Kitu también, porque es mestiza, y con dos años ya me decía: «Mama, ¿yo que soy? ¿Española, africana, marroquí?». Y yo le respondía: «Eres lo que tú quieras, elige». Una vez, pasando la frontera, uno de los policías le dijo: «María (porque ella también se llama así, por mi abuela), ¿de dónde eres?». Se lo dijo en castellano para ver si la niña hablaba el idioma y ella le respondió: «Yo soy de Almería, como mi abuela, que mi madre me ha dicho que puedo ser de donde quiera». Ambos han soportado una situación compleja, llena de incertidumbre. El año pasado Ernesto no pudo hacer los exámenes de la universidad por la presión, le pilló en medio de mi declaración. Y a mi niña, en el colegio, todo el mundo le hablaba del tema. Había días que iba sin saber si su madre iría a recogerla. Son unos valientes.

Mujerhoy Las muertes de 15 subsaharianos cuando intentaban acceder a Ceuta por la playa de Tarajal en 2015 fue uno de los momentos más duros de su trayectoria. ¿Sirvió de algo acudir al origen, a Camerún?

Helena Maleno La escasa y selectiva memoria que tenemos hace que estos casos se normalicen. Pero, hay una responsabilidad del Estado. ¿Qué pasó en aquella playa? Fue por efecto directo o indirecto de usar una serie de medios de control lo que provocó que murieran. No ha habido ninguna frontera europea en la que se haya condenado una sola acción de los servicios de control de fronteras. Es muy grave, porque cada día muere gente, y hay más de 45 casos de personas que defienden derechos de personas migrantes en Europa que están siendo juzgados. Por ejemplo, el caso Sonko, en 2006, un senegalés al que la Guardia Civil volvió a echar al agua y que, ante el Comité contra la Tortura, el Gobierno se justificó diciendo: «Aplicábamos un protocolo». El protocolo fue coger a una persona que habían rescatado del agua y tirarla de nuevo al mar para que volviera a nado a Marruecos. Las madres de Tarajal quieren tener la oportunidad de sentarse ante un tribunal y mirar a los ojos a los que dispararon en aquella playa, les da igual si son bandidos o militares. En Camerún las familias se han organizado y seguirán luchando porque una madre es infinita, hasta que se muera seguirá peleando.

Mujerhoy Tras la decisión de la justicia marroquí de archivar su caso, ¿es Marruecos más su país, como ya señala desde hace tiempo?

Helena Maleno Marruecos es mi país. Por eso entiendo a los compañeros migrantes en Europa. Uno tiene derecho a moverse, a circular, a vivir y crear lazos donde quiera. Es mi país porque la memoria de mis hijos está aquí, pero también lo están mis amigos, mi gente. Estoy muy agradecida al pueblo marroquí por todo lo que me ha dado. España también es mi país y tengo otra parte de mi vida, pero me siento más de Marruecos. Por eso, cuando la policía española detiene a alguien en redadas racistas y se las llevan a un centro de internamiento para echarles, a pesar de tener hijos escolarizados en España, se me revuelve el estómago. A mí no me pueden decir que no soy de aquí porque me siento de aquí, igual que les ocurre a los que se mueven por Europa.

Mujerhoy ¿Cómo regularizaría usted el flujo de migrantes en las fronteras?

Helena Maleno Coordinando a los servicios de rescate de Marruecos, Argelia y España. El racismo sostiene las fronteras como espacios que generan negocio económico y muerte. Lo que está pasando no es solo una cuestión de seguridad en los estados por los que pasan las personas migrantes, sino de las situaciones a las que se someten y la gravísima vulneración de sus derechos fundamentales.

El Foro Espal premia a las «kellys» y a la activista Helena Maleno. – EFE

Publicado por EFE el 25/03/2019 – Fotografía por Javier Otazu

El Encuentro de Solidaridad con los Pueblos de África y Latinoamérica (Espal) que organizan el Ayuntamiento de Santa Lucía y Cabildo de Gran Canaria concederá este año su Premio de Derechos Humanos al colectivo de camareras de piso, las «kellys», y a la activista Helena Maleno.

Este foro celebra este año su edición número 29, con una treintena de actividades agrupadas bajo el lema «Mujeres en lucha», recuerda el Ayuntamiento de Santa Lucía, en un comunicado.

En la presentación de su programación de 2019, el presidente del Cabildo, Antonio Morales (NC), ha destacado que el Espal ha demostrado en estas tres décadas su «capacidad de generar conciencia crítica en grandes círculos de nuestra gente, en la comarca del sureste y en toda la isla, gente que siente la desigualdad y la pobreza como un problema fundamental para la supervivencia del planeta».

«El Espal supone una iniciativa ejemplar del Ayuntamiento de Santa Lucía y un compromiso del Cabildo en coherencia con nuestro programa de gobierno», ha añadido Morales, antes de enfatizar que en la edición de 2019 este foro volverá a contar con personas que «son referentes en la lucha por los Derechos Humanos».

Por su parte, la alcaldesa de Santa Lucía, Dunia González (NC), ha explicado que el lema elegido para este año pretende hacer visible la situación de los derechos de las mujeres en el mundo y también a las mujeres que tanto en África, como en América Latina y en Europa trabajan en defensa de los derechos de las mujeres».

En coherencia con ese planteamiento, el Premio Espal de Derechos Humanos de 2019 ha sido concedido al movimiento de las «kellys» por su lucha por «la dignidad laboral en el sector turístico» y a la periodista Helena Maleno, fundadora de Caminando Fronteras.

En este caso, se reconoce a Maleno su compromiso con los inmigrantes que se encuentran en la frontera entre Marruecos y España y el haberse convertido en «una referencia para muchas personas que huyen de la guerra, la miseria y la represión».

«Ella misma ha sufrido también la represión por parte de quienes no quieren que cunda su ejemplo de solidaridad», añaden los organizadores del encuentro Espal.

Helena Maleno fue acusada hace unos meses en Marruecos de favorecer el tráfico de personas, pero el juzgado de Tánger que investigaba esos cargos los archivó el pasado 11 de marzo. EFE

Archivada la causa judicial en Marruecos contra Helena Maleno

El tribunal de Marruecos que investigaba la causa contra la defensora de Derechos Humanos considera que no existen indicios de delito y cierra el procedimiento. Un archivo que sigue al de la Audiencia Nacional española en 2016
La activista se enfrentaba a esta situación debido a una investigación promovida por la policía española, que buscaba relacionarla con las mafias del tráfico de personas debido a las llamadas de auxilio que recibe de personas a bordo de pateras cuando su vida corre peligro
Tánger, 11 de marzo de 2019 – El tribunal de Tánger, Marruecos, que investigaba la causa contra la defensora de Derechos Humanos Helena Maleno  ha archivado el procedimiento. La decisión sigue la línea del juzgado de instrucción, que ya había archivado el caso el 12 de diciembre de 2018. Ahora, tras la vista de apelación, la justicia marroquí ha confirmado la decisión del juez instructor y ha indicado, de nuevo, que no existen indicios de delito contra ella.
“Confié en la justicia del que es también mi país, Marruecos, y hemos ganado esta batalla. En un momento en que la defensa de derechos de personas migrantes se encuentra criminalizada en todo el mundo, y especialmente en Europa, el archivo de la causa resulta una noticia ejemplar para seguir realizando nuestra labor”, declara Helena Maleno.
Helena era investigada por un presunto delito de tráfico de seres humanos y favorecimiento de la inmigración ilegal por su labor de auxilio a personas a bordo de pateras en el Mediterráneo Occidental. Se enfrentaba a esta situación, que habría podido conllevar penas de prisión e, incluso, cadena perpetua, debido a una investigación iniciada en 2012 por la Unidad Central de Redes  de Inmigración Ilegal y Falsedad Documental (UCRIF) de la policía española. Dicha investigación buscaba relacionar las llamadas que la defensora recibe de personas a la deriva y las alertas que realiza a los servicios de rescate marroquíes, españoles y argelinos; con las mafias de tráfico de personas.
“Más de un año con la incertidumbre y la angustia de saberse perseguida por hacer lo correcto ha causado estragos en su vida y en la de sus seres queridos. El archivo de la causa es el primer paso para que este daño empiece a ser reparado, pero aún queda un largo camino para que se le restituyan todos los derechos”, afirman desde su equipo jurídico.
Criminalización de personas defensoras de derechos humanos
El caso contra Helena Maleno se enmarca en el contexto de persecución y criminalización que viven los defensores y las defensoras de Derechos Humanos en todo el mundo. En Europa, quienes defienden los derechos de las personas migrantes se enfrentan a una creciente ola de hostigamiento y criminalización por denunciar violaciones de derechos y luchar contra las muertes en el Mediterráneo. Además del riesgo de ser encarcelada, la defensora ha sido objeto de amenazas, agresiones físicas y actos de difamación. Sin embargo, Helena no dejó ni un día de  atender a las llamadas de socorro.
En la ruta del Mediterráneo occidental, donde la defensora ejerce su labor, murieron al menos 843 personas solo durante el año 2018. Diferentes organizaciones, instituciones y personalidades han apoyado su labor y han reconocido que sin su trabajo y el de su colectivo, Caminando Fronteras, la cifra de muertes habría sido mucho mayor.
Caminando Fronteras, organización de la que forma parte Helena Maleno, envía su agradecimiento a todas las personas que bajo el lema ‘Defendiendo a Maleno’ han apoyado a Helena: “Queremos dar las gracias a nuestras abogadas, organizaciones, periodistas,  comunidades migrantes, organismos internacionales y personas solidarias conscientes de que la criminalización de la defensa de los Derechos Humanos significa un retroceso democrático. Defender a Helena Maleno es defender a todas las personas y colectivos que día con día velan por los derechos de las personas migrantes.
Cronología de los hechos

  • 2012: se inicia una investigación policial por parte de la UCRIF y se pide a Marruecos que se investigue a la defensora al residir allí mediante comunicación verbal a través de el equipo policial conjunto hispano-marroquí.
  • 2015: la Dirección General de Seguridad de Marruecos comunica al Tribunal de Apelación de Tánger que no existen indicios contra Helena de lo investigado en Marruecos por lo que para poder continuar la investigación debe recabarse información de España.
  • 2016: la UCRIF elabora una informe policial y lo remite a Marruecos.
  • 25 de noviembre de 2016: la UCRIF remite copia del mismo informe policial a la Fiscalía de la Audiencia Nacional.
  • 6 de abril de 2017: La Fiscalía archiva el expediente, afirmando que “de lo investigado no se deduce nada delictivo”.
  • 29 de noviembre de 2017: notifican a Helena Maleno la citación judicial donde la piden comparecer en el Tribunal de Apelaciones de Tánger.
  • 5 de diciembre de 2017: comparece por primera vez ante el juez.
  • 28 de diciembre de 2017: comparece por segunda vez ante el juez.
  • 10 de enero de 2018: comparece por tercera vez ante el juez.
  • 31 de Enero de 2018: comparece por 4 vez.
  • 12 de diciembre de 2018: se archiva la causa por parte del juez del Tribunal de Apelaciones de Tánger.
  • 25 de diciembre de 2018: la Fiscalía marroquí recurren la decisión del Tribunal de Apelaciones.
  • 6 de marzo de 2019: archivo definitivo de la causa contra Helena Maleno en Marruecos.

«El Estado español debe defender con urgencia el derecho de Helena Maleno y Caminando Fronteras a llevar a cabo acciones de defensa de los derechos humanos»

El 31 de enero de 2019, el ministro español de Fomento, José Luis Ábalos Meco, hizo una declaración pública acusando a las organizaciones que trabajan por los derechos de las personas migrantes, entre ellas Caminando Fronteras, de fomentar la migración irregular y la trata de personas mediante su labor humanitaria en el mar Mediterráneo. Helena Maleno, fundadora de Caminando Fronteras, se enfrenta actualmente a cargos en Marruecos que se basan en las mismas alegaciones.

Caminando Fronteras es una organización no gubernamental de derechos humanos que se ha centrado en la protección de los derechos de las personas migrantes en los últimos 16 años. La organización ofrece un medio de salvación a las personas migrantes que buscan llegar a Europa por mar a través de la frontera entre España y Marruecos, a menudo en barcos que no son aptos para navegar. Cuando reciben llamadas de los/as migrantes en riesgo, la organización alerta a las autoridades marítimas. Asimismo, Caminando Fronteras brinda apoyo legal, social y sanitario a estas personas y documenta los abusos de derechos humanos desde ambos lados de las fronteras.

Helena Maleno es periodista e investigadora y lleva viviendo 14 años en Marruecos. Es experta en migración y trata de personas y se centra particularmente en los derechos de las mujeres y la infancia. Su labor de defensa de los derechos humanos ha sido reconocida a nivel internacional y ha recibido varios premios, entre ellos el premio de derechos humanos «Nacho de la Mata» (2015) concedido por el Consejo General de la Abogacía Española, el premio de derechos humanos de la Asociación Pro Derechos Humanos de España (2018), y el Séan MacBride por la Paz (2018), concedido por el International Peace Bureau. La criminalización de Helena Maleno en Marruecos ha sido denunciada por varios expertos de las Naciones Unidas, entre ellos por el relator especial de la ONU sobre la situación de los defensores/as de derechos humanos y el relator especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias.

En su discurso del día 31 de enero de 2019, el ministro de Fomento, José Luis Ábalos Meco, afirmó que «el 70% de las alertas» recibidas por las autoridades marítimas españolas procedían de «una ONG de Marruecos» y eran «sobre barcos de migrantes a punto de zarpar». Insinuaba que el trabajo de Caminando Fronteras constituye el delito de trata y tráfico de personas, en lugar de ayuda humanitaria. Asimismo, el ministro afirmó que existe un «uso fraudulento de los servicios humanitarios» para llevar a cabo el tráfico de personas.

El 29 de noviembre de 2017, Helena Maleno, ciudadana española, fue citada a comparecer ante el Tribunal de Apelaciones de Tánger en Marruecos, donde fue acusada de fomentar la migración ilegal y el tráfico de migrantes. Helena Maleno se enfrenta posiblemente a una condena de cadena perpetua en Marruecos.

Los cargos de los que se le acusa en Marruecos se basan en investigaciones sobre sus actividades llevadas a cabo por la policía española en 2012, cuando alertaba a los servicios de rescate tras haber recibido llamadas de peligro por parte de las personas migrantes. Las autoridades españolas desestimaron el caso contra ella en España en abril de 2017 por falta de pruebas incriminatorias, pero enviaron la documentación a Marruecos, donde vivía Helena para que las autoridades marroquíes pudieran abrir una investigación contra ella.

Según Caminando Fronteras, las acusaciones del delito de tráfico de personas carecen de fundamento, ya que las alertas no solo se envían a las autoridades españolas, sino también a las autoridades marroquíes y argelinas, y solo cuando existe un riesgo real para la salud y la seguridad de las personas migrantes. En virtud de la legislación internacional, los tres países tienen la obligación de compartir información, coordinar las operaciones de rescate y decidir a qué puerto serán llevadas estas personas.

Las organizaciones Women’s Link Worldwide, Asociadas por lo Justo (JASS), Front Line Defenders, la Organización Mundial Contra la Tortura(OMCT) y la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) están profundamente preocupadas por las declaraciones del ministro de Fomento español. Consideran que su declaración no solo fomenta la criminalización del trabajo de los/as defensores de los derechos de las personas migrantes en España y Marruecos, sino que también afecta negativamente la causa penal en curso contra Helena Maleno. Además, desacredita la labor pacífica y legítima de Caminando Fronteras.

Por otro lado condenan cualquier intento de fomentar un discurso que criminalice a los/as defensores de los derechos de las personas migrantes, algo que está siendo utilizado constantemente en toda Europa. Dichas declaraciones implican incorrectamente que los fondos y servicios públicos están siendo utilizados para apoyar la migración irregular, y vinculan erróneamente la criminalidad y la solidaridad con las comunidades migrantes.

Las organizaciones Women’s Link Worldwide, Asociadas por lo Justo (JASS), Front Line Defenders, la Organización Mundial Contra la Tortura(OMCT) y la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) instan a las autoridades españolas a:

1. Tomar medidas para garantizar que los/as funcionarios/as del gobierno u otras figuras públicas se abstengan de hacer declaraciones que estigmaticen el trabajo legítimo de los/as defensores/as de derechos humanos;

2. Tomar todas las medidas legales, políticas y diplomáticas para proteger a la defensora española de derechos humanos Helena Maleno, comunicando formalmente a las autoridades marroquíes que las investigaciones sobre sus actividades en España no encontraron indicios de delito, y que está siendo criminalizada por el trabajo legítimo de derechos humanos protegido por el derecho internacional;

3. Garantizar que todos los/as defensores/as de derechos humanos en España puedan llevar a cabo sus actividades legítimas de derechos humanos en cualquier circunstancia sin temor a represalias y libres de cualquier limitación, entre ellas el acoso judicial.

El pequeño Samuel

Mientras el mundo se conmocionó con la muerte de un niño sirio, pocos conocieron a Samuel, el Aylan español, cuyo cadáver llegó a la playa de Barbate (Cádiz). Su padre viajaría desde el Congo para dignificar la muerte de ambos y conseguir Justicia.

Helena Maleno, galardonada con el premio Periodismo y Derechos Humanos de la APDH. – Público

Publicado por Público el 13/11/2018 – Fotografía por Jairo Vargas

La periodista e investigadora Helena Maleno ha sido premiada con el galardón Periodismo y Derechos Humanos 2018 que entrega la Asociación Pro Derechos Humanos España (APDHE). La organización reconoce de esta manera la intensa labor de Maleno en defensa de los derechos de los migrantes, que actualmente está siendo investigada por la justicia marroquí por las llamadas de alerta que realiza a Salvamento Marítimo cada vez que los inmigrantes le avisan de que están en el mar con intención de llegar a las costas españolas. 

Maleno recoge el relevo en esta categoría de Memoria Pública, la sección de Memoria Histórica de este diario, que fue premiada el año pasado. La APDH también ha premiado este año a la ONG Proactiva Open Arms, una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro cuya principal misión es rescatar del mar a los refugiados que llegan a Europa huyendo de conflictos bélicos, persecución o pobreza. 

El premio internacional de este año ha recaído sobre tres personas de Colombia por su implicación en el proceso de paz. Patricia Linares Prieto, presidenta de la Jurisdicción Especial para la Paz; Luz Marina Monzón Cifuentes, directora de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas; y Francisco de Roux Rengifo, responsable de La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad. 

El acto de Entrega de Premios tendrá lugar en el Auditorio Caja de Música del Edificio Cibeles de Madrid el 13 de diciembre de 2018 a las 20.00 horas. La gala contará con la música de Adriana Viñuela Simón (soprano) y Elisa Rapado Jambrina (piano), quienes interpretarán obras de Antonio José, compositor republicano que fue asesinado en Burgos a los pocos meses de comenzar la Guerra Civil. 

Diez meses de angustia en Marruecos: la activista Helena Maleno sigue esperando la decisión del juez. – elDiario.es

Publicado por elDiario.es el 19/10/2018

Han pasado más de diez meses desde aquella mañana en la que la activista Helena Maleno acudió a declarar por primera vez al Tribunal de Apelación de Tánger, acusada de un supuesto delito de tráfico de personas por las llamadas a Salvamento Marítimo con las que trata de alertar de vidas en peligro en el mar. Tras dos declaraciones aplazadas, dos interrogatorios en sedes judiciales y una fuerte campaña de apoyo por parte de la sociedad civil, llegó la espera.

El pasado 30 de enero, el juez marroquí encargado de la instrucción de la causa dio por finalizada la investigación, por lo que, según creían entonces fuentes cercanas a la defensa de la activista, se pronunciarían en las próximas semanas. Y hasta ahora. Nueve meses de silencio que, describe Helena Maleno, dispara la incertidumbre.

Cada día se levanta preparada para «lo peor y para lo mejor». Pegada al teléfono, la activista continúa su labor, la misma por la que su nombre se encuentra en el punto de mira de una causa en Marruecos. «Al principio, sentía mucha presión, he necesitado ayuda psicológica y ayuda especializada de otras defensoras de derechos humanos. He tenido que aprender y asumir cómo he sido torturada, cómo afecta a mi trabajo, a mi día a día, vivir con esta espada de Damocles», detalla la activista desde Tánger.

«Ahora estoy fuerte porque he aprendido mucho de la experiencia de otras personas que sufren persecución por su labor como defensoras de derechos humanos», reconoce la activista poco antes de enterarse de que el día siguiente debía acudir a comisaría a «responder unas preguntas» sobre su situación administrativa en Marruecos.

En paralelo a su espera, Maleno está teniendo complicaciones la renovación de su tarjeta de residencia en el país magrebí. La activista liga estas trabas en el trámite administrativo con la causa judicial pendiente. «Tener un proceso abierto afecta a otros derechos como la libertad de circulación o la residencia, y más siendo en una persona que vive en un país que no es el suyo», agrega.

El silencio que provoca su agonía procede del juzgado pero también, critica la activista, viene de las autoridades españolas. Desde su primera declaración ante el juez marroquí, la defensora de derechos humanos ha solicitado al Gobierno español la notificación oficial del archivo de la investigación iniciada en España por la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (UCRIF). No se ha producido.

«Me siento desprotegida por el Estado español. Todavía hay muchas cosas sin esclarecer. Sabemos que fui investigada durante cuatro años por la UCRIF de forma extrajudicial. Un fiscal concluyó que no había delito y archivó la causa. Pero el expediente se había enviado a Marruecos y ahora estoy en esta situación», resume la defensora de los derechos de los migrantes. A su juicio, la responsabilidad de su situación es del Estado español.

Fuentes del actual Ministerio del Interior confirman que «la única investigación que hubo» contra Maleno «se cerró en 2016». «Ahora no hay nada, desde hace dos años no hay nada», aseguran desde el departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska.

Helena Maleno pide que el nuevo Gobierno «esclarezca y dé respuesta a la persecución» que asegura haber sufrido por parte de la UCRIF durante el Ejecutivo de Mariano Rajoy. «Hay una serie de irregularidades que indican que la Policía en el Estado español tienen poco control de sus actividades», añade la activista. «Me siento desprotegida», recalca. Durante su citación judicial, Maleno recibió asistencia del Consulado de España en Tánger, una atención a la que tienen derecho todo los ciudadanos españoles en el extranjero.

La ONU critica el «hostigamiento» contra Maleno

La activista ha recibido apoyo por parte de diferentes instituciones y organizaciones, como el Ayuntamiento de Madrid, el Parlamento de Navarra y diversas ONG, como Oxfam Intermón, que lanzó una campaña de recogida de firmas en favor de la activista. Un informe del relator de las Naciones Unidas para los defensores de derechos humanos denunció en marzo la «criminalización» de los activistas que defienden los derechos de los migrantes. «Algunos defensores como Helena Maleno incluso han sido acusados del delito internacional de tráfico de personas como resultado de su lucha contra prácticas ilegales como las ‘devoluciones en caliente», señaló Michel Forst.

El último espaldarazo a la activista española ha llegado también desde la ONU. La relatora contra las ejecuciones extrajudiciales, sumarias y arbitrarias ha cuestionado recientemente el «hostigamiento» sufrido por los activistas u ONG que, como Helena Maleno, se dedican a defender o rescatar a las personas migrantes que arriesgan su vida en el mar.

«Utilizan dos tácticas principales. La primera es acusar a las organizaciones humanitarias de contrabando», indica Angels Callamard, que cita el caso de la activista española. «Las autoridades marroquíes están investigando a Helena Maleno por tráfico de personas», apunta la relatora de la ONU.

«Hasta el momento no se ha dado a conocer públicamente ninguna prueba que indique que los agentes humanitarios que han sido denunciados se hayan confabulado con los traficantes», ha concluido Callamard. «Todo indica que los funcionarios del Gobierno acosan a los agentes humanitarios con investigaciones y denuncias procesales sin fundamento para convencerlos y convencer a otros de abandonar su labor».

A través de un sistema de alertas, su ONG, Caminando Fronteras, ha permitido el rescate de centenares de personas que trataban de llegar en inestables embarcaciones a las costas españolas. Por su denuncia social, la portavoz de Caminando Fronteras fue galardonada en 2015 con el Premio de Derechos Humanos «Nacho de la Mata» del Consejo General de la Abogacía Española.

La causa penal pendiente y el desgaste emocional de la espera ha coincidido en el tiempo con el aumento de las llegadas de personas migrantes en patera a las costas andaluzas. Este año se ha batido el récord de entradas irregulares a España. También se ha incrementado número de muertes de migrantes en su intento de atravesar esta ruta. Muchos de los rescates de Salvamento Marítimo han sido posibles gracias a las llamadas de Helena Maleno, que no ha frenado su actividad a pesar del «miedo» que reconoce haber sufrido.

«Sientes miedo. Te hacen valorar más tus actuaciones, tus denuncias: ‘Si hago esto, qué pasará’. Pero tienes que hacer lo que debes», responde Maleno.

“También en la lucha feminista hay racismo”. – CTXT

Publicado por CTXT el 11/07/2018

“Soy una pichiruchi, una hormiguita en el trabajo y me encanta hacerme selfies postureando en la terraza de mi casa en Tánger, donde resido desde hace 17 años. Tengo una gata, un perro, dos tortugas y vivo rodeada de plantas. Soy madre sola con dos hijos e intento ser muy legal con mis amigos”. De esta guisa se describe la investigadora social, periodista y defensora de los derechos humanos Helena Maleno (El Ejido, 1970), una mujer de apariencia frágil y una fuerza mental a prueba de amenazas y extorsiones. El pasado año tuvo ocasión de demostrarlo cuando no le quedó más remedio que combatir con las armas de los hechos las infamias machistas vertidas contra ella por el Sindicato Unificado de Policía (SUP) tras criticar la actuación de las fuerzas de seguridad del Estado que vigilan la frontera de Ceuta. Y aquí sigue, al frente del colectivo Caminando Fronteras que tantas vidas inocentes salva del insaciable Mediterráneo. Aunque se niega a ser el emblema de nada, Maleno intenta dar sentido a ese pequeño infierno que ha colonizado el lado sur de la alambrada. “Los migrantes suelen decirme que soy muy simple”, dice. De ahí también lo de pichiruchi, la hormiguita incansable de la frontera.

¿Marca haber nacido en El Ejido, una localidad donde el racismo ha dado muestras de su existencia?

Sí, claro. Sobre todo cuando procedes de una familia de jornaleros como es mi caso. Gente socialmente humilde y trabajadora que vivía en los mismos cortijos que luego ocuparon los migrantes y que tras el boom de los invernaderos comenzaron a autoexplotar a sus propias familias. Ver esta transformación, ver cómo el racismo empezó a penetrar en nuestras casas y en nuestras mentes fue una lección.  Allí aprendí cómo se construye el racismo y cómo se utiliza como instrumento político. En El Ejido sirvió para aumentar la efectividad del sistema de producción. Me impresionó mucho ver a vecinos a los que siempre consideré buena gente comportarse como auténticos racistas. Querían manos pero no querían personas.

Suele decirse que el racismo en España no ha alcanzado la dimensión que existe en otros países. ¿Es cierto?

El racismo existe en la sociedad española aunque no se admita. Mira el pueblo gitano. ¿Qué representación política tiene? ¿Dónde están en las universidades y en otros espacios públicos? Tenemos muchas cosas que replantearnos respecto al racismo. Queremos que los migrantes vengan, que trabajen y que se vayan. No queremos que se muevan y tampoco queremos que se mezclen.

La violación de las jornaleras marroquíes en Huelva ha sido una atrocidad similar a la de La Manada pero su repercusión ha sido menor. ¿A qué lo achaca?

Al racismo y al colonialismo. Y ahí voy a ser crítica con el feminismo en España porque está haciendo una defensa de la mujer desde el punto de vista de los blancos, de los privilegios. Lo que les ha sucedido a las compañeras de Huelva es suficientemente horroroso para que se hubiese producido una respuesta colectiva que no se ha dado porque esas mujeres no pertenecen a los espacios de la lucha feminista. Es injusto. Si las mujeres, blancas y europeas ya ven reducido su espacio de denuncia, imagine cómo es el de las migrantes jornaleras y racializadas. Este suceso debería servirnos para reconstruir el feminismo en el Estado español, para mirarnos y ver que entre nosotras también hay racismo. La lucha por los derechos de la mujer es para todas, sin excepción.

Europa reduce el derecho de asilo. ¿Por qué?

Europa lleva años construyendo dos categorías de migrantes: Los refugiados y los que no lo son. Y el criterio que aplican para hacerlo es el mismo que utilizaron en 1951 con los refugiados blancos que causó la guerra. De esta forma están excluyendo a personas que están viviendo situaciones particulares tremendas que no existían hace 60 años. Por ejemplo, todas las mujeres que son víctimas de la trata, o los refugiados climáticos o las miles de mujeres que huyen de la violencia de género en sus países de origen. Al final, el porcentaje de protección es bajísimo porque nos negamos a comprender las nuevas violencias que están apareciendo. Utilizamos el refugio para separar y categorizar a las personas como si fuera un privilegio. Y eso es muy grave porque estamos construyendo un sistema que nos enfrenta y nos contrapone pero que no concede derechos.

Usted recorre campamentos y barrios marroquíes donde residen personas dispuestas a lanzarse al mar. ¿Cómo viven esa situación de riesgo?

Es muy duro para ellos porque viven una situación golpeada por la violencia. Sin embargo, en medio de este clima tan obsceno muestran una sorprendente capacidad para desarrollar muchas formas de autoorganización y de solidaridad entre ellos, lo que les reporta mucha dignidad. Lo que nosotras hacemos exactamente es informar a los migrantes de cuáles son sus derechos en zonas de frontera. Por ejemplo, en Ceuta y Melilla, donde hay niños que no están escolarizados y donde muchas familias ni siquiera saben que tienen los mismos derechos que el resto de ciudadanos para llevar a sus hijos al colegio. Nosotras les decimos que las comunidades en movimiento, como la suya, también tienen el derecho de acceder a los servicios públicos. Por eso, nuestro trabajo no gusta ni a la policía ni a las mafias.

¿No les gusta que enseñen a los migrantes a exigir sus derechos?

Sí, no les gusta que empoderemos a la comunidad migrante porque de esa forma siempre tendrán algo que decir cuando son interceptados por la policía de fronteras o por las mafias. Y lo hacemos para que esta zona no se convierta en otra Libia donde los migrantes carecen de toda capacidad para decidir porque son tratados como simples esclavos.

En el caso de las mujeres será mucho peor

Pero son más resilientes que los hombres. En un reciente trabajo que he hecho con Alianza por la Solidaridad, una de las conclusiones de las organizaciones sociales participantes es que las mujeres migrantes habían “normalizado” la violencia sexual. Sin embargo, la lectura que ellas hacían sobre este hecho era diametralmente diferente. Sabían lo que les iba a pasar y sabían que el precio que debían pagar era su propio cuerpo pero lo normalizaban para no morirse. Eso denota la tremenda fuerza que han desarrollado después de padecer un proceso brutal de resistencia dentro de lo que nosotras llamamos “la guerra de fronteras”.

¿Se siente vigilada?

Sobre todo me siento desprotegida por el Estado español. Para mí fue un choque muy fuerte ver los informes que la policía española envió a Marruecos para mi procesamiento. Fue una vergüenza para la democracia porque parecían elaborados por gente de un país donde es habitual asesinar a defensoras de los derechos humanos. Están llenos de falsedades machistas y misóginas que atacan a mi condición de mujer, mil veces menos garantista con los derechos que los que realizó la policía marroquí. Sólo espero que algo así no vuelva a repetirse en mi país.

Helena Maleno junto a otras personas migrantes en Melilla.
Helena Maleno junto a otras personas migrantes en Melilla.

¿Cómo está la situación en el Estrecho en estos momentos?

Hoy han salido 17 pateritas, pequeñas embarcaciones a remo, que ya han sido recogidas por los equipos de salvamento. Creo que también han localizado dos grandes a motor, una de magrebíes y otra de subsaharianos. En total, 327 personas que ha salvado España y otras tantas Marruecos. Al amanecer, ya había 30 pateras en el agua. El movimiento es constante  desde la conclusión de la fiesta del cordero y empieza a ser angustioso porque aunque no estamos teniendo que lamentar muchas pérdidas humanas, siempre hay desaparecidos. En este sentido, me gustaría destacar el trabajo a fondo que está realizando salvamento marítimo a favor de la vida. Estoy muy orgullosa de ellos. Intentamos ayudarles en todo lo que podemos, facilitándoles localizaciones, sacando la mejor información posible, etc. Ahora, la salida ha empezado a trasladarse hacia la zona de Alborán, desde la zona de Nador hacia Almería. Nosotras confirmamos los nombres que nos facilitan los familiares de quienes van a bordo de una patera y verificamos que llegan sanos y salvos. La gente está muy desesperada.

Y el control migratorio es cada vez más implacable

Sí, y las diferencias económicos entre los dos mundos son cada vez mayores. Creo que debemos plantearnos ya el derecho a la libertad de circulación porque, en caso contrario, corremos el riesgo de encontrarnos con situaciones distópicas bastante desagradables.

Como esos centros para migrantes fuera de la UE. ¿Qué le parecen?

Ya está pasando en Australia, que llevan a los migrantes a unas islas cercanas para su clasificación y separación. Mira lo que ha sucedido con los niños en la frontera de México y Estados Unidos. Eso es nazismo. Creemos que vivimos en el mejor de los mundos y nos miramos unos a otros como si viviéramos en una sociedad perfecta y democrática que, en realidad, enmascara un sustento de racismo y colonialismo insoportable.

¿A quién beneficia esta situación?

A las grandes empresas de seguridad, que se han dado cuenta de que el control del movimiento de personas aporta mucho dinero. La seguridad de fronteras es hoy uno de los campos de inversión más importante del mundo porque convierte a las personas en mercancías lo que desencadena situaciones humanitarias muy peligrosas.

Los cementerios de Tarifa y Algeciras están llenos de tumbas sin nombre. ¿Es el Estrecho la mayor fosa común marina del mundo?

El no poner nombre a las fosas forma parte de esa estrategia de guerra fronteriza de la que hablaba, de esa mercantilización que se hace del ser humano. Las personas que murieron en el Tarajal tenían nombre, y los conocemos, pero sus tumbas no están identificadas porque ni la Guardia Civil ni el juzgado hicieron el esfuerzo por hacerlo. En el Estrecho está muriendo gente desde hace 30 años pero seguimos sin tener un registro oficial de desaparecidos ni un protocolo para activar en caso de naufragio de una patera. Pero, claro, no es lo mismo un náufrago francés que un náufrago de la República Democrática del Congo.

Kapuscinski decía que la imagen que construimos de este drama ignora el contexto en el que se produce y así consolidamos el estereotipo de que los migrantes son unos bárbaros. ¿En qué nos estamos convirtiendo?

Un negro se muere pronto y nos da menos pena porque estamos acostumbrados. Ellos pasan hambre. Nos hinchamos a filmar migrantes ahogándose en Libia o luchando por ser rescatados pero si esa persona fuera francés, italiano o español nunca nos atreveríamos a hacer eso.

Pero esas imágenes también sensibilizan a la opinión pública, ¿no lo cree?

Lo que nos provoca es pena. Si necesitamos ver a un negro muriéndose en el mar para sensibilizarnos ante este drama es que tenemos un grave problema de conciencia.

¿Considera impreciso el término “Crisis de los refugiados”?

Sí. Para empezar porque el concepto refugiado segrega y no es suficientemente protector. Y sobre la crisis, ¿qué puedo decir? La crisis está en las fábricas de armamento que invierten en guerras y que luego reinvierten parte de sus beneficios en controlar a las víctimas que producen sus guerras. Creo que la crisis la tienen los países que no respetan los derechos humanos y esas compañías extractivas que esquilman los recursos naturales y obligan a la gente a moverse a otro lugar para vivir. Por eso nosotras decimos que no hay un efecto llamada sino un efecto salida.

¿Confía en que la situación de los derechos humanos en la frontera sur de España mejore con el nuevo Gobierno?

Primero me gustaría decir que quien ideó toda esta estrategia y esos espacios de no derecho fue el Partido Socialista con Rubalcaba. La idea de externalizar la frontera a Marruecos, que ahora hemos exportado a Europa, y quien puso las concertinas en la valla fue el Partido Socialista. El PP siguió con ello y lo agravó, llegando al extremo de derechos cero. Y entre ambos partidos nos han hecho creer que el control migratorio está por encima del derecho a la vida. Lo han repetido tanto que hemos terminado normalizando su discurso. Me gustaría que el nuevo Gobierno haya aprendido de esos errores y empezara por la eliminación de las concertinas, que son una vergüenza, por la derogación de la ley mordaza y por el cierre los CIE, que son otro negocio.

El Gobierno confirma el envío a Marruecos del informe policial que dio origen a la causa contra Helena Maleno. – elDiario.es

Publicado por elDiario.es el 30/06/2018

El Gobierno de Mariano Rajoy había asegurado hasta en dos ocasiones «no tener constancia» del informe policial que derivó en la causa judicial marroquí que mantiene en vilo a la defensora de derechos humanos Helena Maleno. «Ni a Marruecos, ni a las autoridades marroquíes, la Policía Nacional ni el Gobierno de España ha enviado ningún informe que vincule a Helena Maleno con nada, ni uno, ni cuatro», llegó a decir el exministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, en el Senado. El Gobierno dice «no tener conocimiento» del informe policial español que dio origen a la causa marroquí contra Helena Maleno Saber más

Este sábado, el senador de EH Bildu Jon Iñarritu ha publicado en Twitter una respuesta parlamentaria en la que el nuevo Gobierno confirma el envío del informe a las autoridades marroquíes. El senador preguntó al Ejecutivo el pasado 18 de abril «si ha descubierto quién, cuándo y cómo» remitió a Marruecos los informes policiales realizados por la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (UCRIF), algo que, dice, Interior «se comprometió a investigar y comunicar».

En la respuesta, que data del 28 de junio, el Gobierno explica que a principios de 2016, «cumplimentó lo ordenado» por el Juzgado de Instrucción número 38 de Madrid, «quien a su vez recibió el correspondiente requerimiento de una autoridad judicial marroquí», el Tribunal de Apelación de Tánger.

Posteriormente, continúa la repuesta que ha recibido Iñarritu, a lo largo de aquel año «en su condición de policía judicial», la UCRIF remitió informes a las Fiscalías de Extranjería y de la Audiencia Nacional.

Durante una comparecencia en el Senado, Zoido explicó que la «única instancia» que solicitó a la Policía Nacional un informe había sido un juzgado de Madrid. «Como policía judicial, han cumplido su obligación y se lo han entregado a la autoridad judicial que se lo había reclamado. En el Ministerio no consta absolutamente nada», defendió.

Helena Maleno se encuentra en Marruecos a la espera de la decisión del Tribunal de Apelación de Tánger, que llamó a declarar a la activista acusada de «tráfico de personas» por sus llamadas a Salvamento Marítimo, que han permitido salvar la vida de centenares de migrantes.

El proceso judicial marroquí se basaba en una investigación iniciada por la UCRIF, según se desliza de el extracto del expediente marroquí, al que ha tenido acceso eldiario.es. En abril de 2017, la Fiscalía de la Audiencia Nacional española archivó de forma provisional las diligencia policiales que relacionaban la labor de Helena Maleno con el tráfico de personas, según ha confirmado eldiario.es.

Ante el proceso judicial abierto en Marruecos contra la activista a raíz de una investigación policial que, en la actualidad, está cerrada, la Coordinadora de ONGD recogió más de 60.000 firmas para exigir al Gobierno español la «notificación inmediata del archivo de la causa a las autoridades marroquíes». Sin embargo, según fuentes cercanas a la defensa de la activista, el Ejecutivo español aún no lo ha comunicado.

Helena Maleno: «Lo tengo todo arreglado como si fuera a morir mañana». – ELMundo

Publicado por ELMundo el 21/06/2018 – Fotografía por Javier Martínez

HELENA MALENO. El Ejido, 1970. Activista. La persona que «más vidas ha salvado en el Estrecho» acude a La Casa Encendida (Madrid) con la Asociación de Mujeres de Guatemala mientras Europa sufre otra crisis migratoria, Marruecos la juzga y sigue recibiendo amenazas de muerte. Se ha acostumbrado a vivir así.

P. ¿Cómo explicarías tu trabajo?

R. Desde hace más 20 años, en España y en Europa sufrimos unas políticas que han dicho a la ciudadanía que el derecho a controlar las fronteras está por encima de los de las personas que intentan cruzar, incluido el derecho a la vida. Mi trabajo consiste en reestablecer y garantizar dichos derechos…

P. Y ayudas a personas a cruzar el Estrecho…

R. No les ayudo a cruzar, sino a que sobreviva quien decide intentarlo. Cuando ya me conocían por mi trabajo en Marruecos, empezaron a llamarme personas que estaban en riesgo en alta mar. Cuando esto sucede me limito a avisar de su ubicación a Rabat o a Salvamento Marítimo en España, que es el mejor servicio de rescate público del mundo. Cuando salvan vidas, las está salvando toda la ciudadanía. Nos tenemos que sentir orgullosos.

P. ¿Por qué te llaman a ti en vez de avisar directamente a Salvamento Marítimo?

R. Hay dos razones. Primero, una tan sencilla como que no tienen saldo para hacer una llamada internacional y nosotros tenemos un móvil marroquí. Segundo, una vez le pregunté esto mismo a una chica y me dijo: «Porque a ti te conozco y quiero que alguien en quien confíe sepa que estoy en el agua». Están en peligro y buscan confianza.

P. Si colaboras con Salvamento, que es un organismo oficial, ¿cómo se te está juzgando en Marruecos por favorecer la inmigración irregular y por asociación de malhechores?

R. Es una locura porque muchas veces es Salvamento quien me llama a mí para que haga de traductora o, como estoy en el terreno, les limpie información que no les cuadra. Pero el juez marroquí ni siquiera sabía lo que es Salvamento, se lo expliqué yo, a él sólo le constaban unos informes de la Policía española llenos de falsedades en los que parezco la Pablo Escobar del Mediterráneo.

P. Te acusan de traficar con personas…

R. Esos informes policiales los descartó la Audiencia Nacional en Madrid, que los estudió y ni siquiera abrió procedimiento. La cuestión es cómo llegaron a Marruecos, ya que el Gobierno del PP negó haberlos enviado. Pero el juez me los ha enseñado y me ha interrogado por ello. Lo mejor es que especifican que no saco beneficio económico alguno, así que soy la Pablo Escobar tonta. Tonta e indefensa.

P. ¿Cuál es ahora mismo tu situación?

R. Estoy esperando que decidan si se archiva, como en España, o se abre procedimiento penal con penas hasta de cadena perpetua.

P. Has denunciado amenazas de muerte constantes, ¿se aprende a vivir así?

R. Sí. Al fin y al acabo soy una privilegiada rodeada de gente en situaciones mucho peores. Pude irme y dejarlo. Lo hablé con mis hijos, para los que es durísimo, y me animaron a seguir haciendo lo que creo correcto. Lo tengo todo arreglado como si me fuera a morir mañana. Pero miedo es estar en una patera en mitad del mar, no lo mío. Tengo un teléfono lleno de fotos de cadáveres de personas que conocí que me lo recuerda.

P. Si eres inocente, ¿a qué achacas tu situación?

R. A una política europea que ha criminalizado la solidaridad. La ONU ha notificado tanto a España como a Marruecos que soy una defensora de derechos humanos reconocida por ella y que está muy preocupada por mi caso.

P. Europa… Acabamos de ver con el ‘Aquarius’ que el ascenso del ultraderechista Salvini no va a salir gratis. ¿Cuál va a ser el precio?

R. Es una situación muy peligrosa que despierta fantasmas del pasado. Hoy son los migrantes y, en breve, podemos ser el resto. Es una deriva racista, xenófoba y fascista que acaba en violencia. Europa debería estar muy preocupada y sus Gobiernos ser menos tibios en la respuesta. Fueron más contundentes con Siriza en Grecia… Italia sólo es parte del problema.

P. ¿Y cuál es el resto?

R. Que hemos hecho una Europa racista. La situación en las fronteras se ha convertido en un negocio para las empresas de armamento, que son las que tienen el control migratorio ahora mismo. Se han dado cuenta que frenar las migraciones da tanto dinero como fomentar los conflictos que las provocan. Ojalá fuera un problema ideológico, porque podría sentarme con la gente y debatir, pero es un problema económico. Es un negocio.

P. ¿Cómo valoras la decisión del nuevo Gobierno español de acoger al ‘Aquarius’?

R. Lo que ha hecho España es dar una solución a un problema de derechos. Había 629 personas que podían morir y cuyos derechos fundamentales estaban siendo vulnerados. Es un buen inicio, pero no debe quedarse sólo en este gesto concreto, sino que debe empezar a hacer otras políticas de acogida. Simultáneamente, ha entrado mucha gente en patera que ha sido abandonada en la calle a su suerte.

P. ¿Existe el controvertido efecto llamada?

R. No hay un efecto llamada, hay un efecto salida. Y, sí, va a aumentar el flujo hacia España, pero la alarma es exagerada: es imposible que se produzca una avalancha. Marruecos y Argelia no son Libia y no van a ser tan irresponsables como para permitir lo que sucedió allí. Los grandes beneficiados de lo de Italia son los traficantes, que van a aumentar su clientela y a llevarles por rutas más caras y peligrosas, porque les da igual que mueran.

P. Hay quien teme una llegada masiva a España tras el gesto del Gobierno.

R. Nadie pide una apertura de fronteras. Ha habido una parte del espectro político, y por extensión de la sociedad, que ha criminalizado a los migrantes. Saltaban la valla, eran una masa, iban a invadirnos… No es una cuestión de buenismo ni de ideología, sino de derechos humanos: somos una democracia y tenemos una responsabilidad. El derecho a la vida es el derecho supremo y si lo olvidamos, todo se desmorona. Y ha habido un aumento claro del racismo en España en los últimos años por culpa del mensaje de ciertos partidos políticos. Es irresponsable, porque crear odio es muy fácil, pero erradicarlo luego lleva muchos años. Por eso lo más efectivo es prevenirlo.

P. Dicen de ti que eres la persona que más vidas ha salvado en el estrecho, ¿cuántas?

R. El jefe de Salvamento de Almería calcula que unas 10.000, pero son muchas más porque hay que sumar los que hemos ayudado en Marruecos, en la valla, mujeres en peligro… Creo que la magnitud real la marca mi_Facebook: cerca de 90.000.

P. Y después de tantos años en esto, ¿existe algún motivo para el optimismo?

R. Sí, se está rompiendo ese pensamiento de que el control de fronteras está por encima del derecho a la vida. Noto que la ciudadanía, de distintas ideologías políticas, vuelve a decir que el derecho a la vida es sagrado. El pueblo español está muy a la altura.

Helena Maleno, luchadora por el derecho a la vida por encima del negocio migratorio. – elDiario.es

Publicado por elDiario.es el 31/03/2018

Vivió de cerca y con espanto los sucesos racistas del año 2000 en El Ejido, su tierra natal. Quizás fue eso, o la desilusión por el periodismo para el que se había preparado, o quizás haber nacido en el seno de una familia jornalera y comunista, lo que le llevó a caminar fronteras y marchar a Marruecos en 2002. Desde allí, y con el teléfono siempre a mano por si alguien pide ayuda, investiga los tránsitos migratorios de aquellos que, como ella, decidieron un día cambiar de aires y buscar su futuro en otro lugar. Y lo hace como mujer, pese a que «las defensoras de los derechos humanos siempre estamos marcadas por esa condición».

Ella encontró su futuro en Tánger. Madre de dos hijos, la activista aún recuerda cómo los invernaderos autoexplotados por las propias familias de El Ejido convirtieron la comarca almeriense de un día para otro en un verdadero mar de plástico y, lo que había sido la frontera pobre, había atravesado el mar de Alborán y se había desplazado unos kilómetros al sur. Su tierra ahora era rica pero lo era a costa de la llegada de otra población, desconocida entonces para ella, a la que «se la dispersa, se la aparta y se la explota».

Maleno recuerda aquel «cambio drástico en su entorno», y cómo empezó a cuestionarse muchas cosas sobre los conceptos de frontera, participando en investigaciones de acción participativa. Decidió trasladarse a Marruecos para estudiar la externalización de fronteras y contar cómo éstas se desplazan por la economía. Como ocurrió en su tierra.

Desde entonces trabaja en el acceso a los derechos de las comunidades migrantes. Un punto de inflexión para ella supuso un encuentro en el bosque de Ceuta con un chico congoleño. Por aquellos años, las devoluciones en caliente no se daban a pie de valla. La Policía corría detrás de los subsaharianos en la propia ciudad y los devolvía o los soltaba en cualquier lugar. Aquel joven migrante llevaba la ropa del hospital. Según le contó, la Guardia Civil le había sacado de allí tal cual. Maleno se esforzaba, recuerda, para que las comunidades, durante el tránsito migratorio, entendiesen cuál era su posición, cómo podían denunciar «aquellos abusos tran brutales» y, sobre todo, ir avanzando en derechos.

«Todos tienen mi teléfono»

En medio de todo aquello empezaron a salir más pateras desde las costas marroquíes. «La primera vez fue en 2007 -relata-. Su embarcación se estaba hundiendo, no sabían a quién llamar y me llamaron a mí. Todos tienen mi teléfono», apunta. «Una de las cosas que más se arriesga en el tránsito migratorio es el derecho a la vida, que es el más básico».

La activista asegura que no siempre llaman los migrantes que se lanzan en patera al mar sino los propios servicios de rescate o los familiares si los suyos no dan señales de vida. Hace de intérprete de códigos, de su lenguaje. Se dan muchas situaciones. «Es una parte del trabajo, cada vez más importante porque la militarización de las fronteras y la entrada del negocio de la guerra han hecho que ese derecho a la vida cada vez se vea más vulnerado», sentencia.

Maleno acaba de terminar el trabajo de terreno de una investigación para la ONG Alianza por la Solidaridad.» En medio del procedimiento judicial abierto en su contra ha entrevistado a cien mujeres. Está redactando el informe y comenta que le acaba de llamar un chica nigeriana que quiere volver a su país y un chico que está enfermo y no sabe qué hacer. Para muchos, es su referente.

Pero la continuidad de su labor ahora depende de la justicia marroquí, que aún no ha decidido si abre juicio o archiva su caso. El pasado 30 de enero tuvo que acudir al Tribunal de Apelación de Tánger en relación a una investigación iniciada por España que la relaciona con «tráfico de personas» por sus llamadas a Salvamento Marítimo. La Fiscalía española ya archivó en abril de 2017 aquella investigación pero la activista ha sido llamada de nuevo a declarar: la Policía Nacional envió a Marruecos la información recabada sobre Maleno, según se desprende de un extracto de la causa marroquí.

La ejidense describe «el horror» que sintió al ver el dosier policial español. «Sabía que los derechos humanos estaban retrocediendo a pasos agigantados en este país pero, cuando lo tuve entre mis manos, el mismo que fue enviado a Marruecos, vi el horror que suponen este tipo de prácticas, que no son dignas de una democracia. Tú sabes tu verdad y ves el montaje. Ha sido un choque muy importante». A ello le suma, la «ansiedad» que le ha supuesto, como madre de sus hijos, «tener que dejarles todo preparado porque, de un momento a otro, puede desaparecer tu derecho a la libertad».

Violencia sexual «normalizada»

Maleno asegura en cualquier caso que «siempre se nos ataca a nuestra condición de mujer». «Las defensoras de derechos humanos siempre estamos marcadas por esa condición. Durante el hostigamiento sufrido en redes sociales este verano lo que se pedía era mi violación. Siempre se hacía referencia a la violencia sexual en los hostigamientos que se me han hecho, o por teléfono». Dice haber sufrido un intento de asesinato y de agresión sexual. «Estamos más expuestas, como mujeres, a todo aquello que nos afecta de forma específica, que es lo referente a nuestro cuerpo y a nuestros hijos», añade.

La violencia hacia las mujeres «pasa en todos los lugares del mundo» pero ella dice notarlo mucho en las compañeras que están en los tránsitos migratorios. «Son mujeres que, para sobrevivir, han normalizado que la violencia sexual es parte del precio que se ha de pagar para formar parte de ese tránsito. Y eso se ve cada vez más. Es una violencia que vivimos y sentimos cada día», señala.

Más allá de lamentar verse inmersa en una causa «por salvar vidas», a Helena Maleno le ha sorprendido gratamente que en Marruecos se le haya respetado su derecho de defensa. Recuerda los «durísimos interrogatorios» a los que fue sometida, habida cuenta de que se arriesgaba a una prisión provisional. «Tenían que investigar, ¿por qué no se iban a no creer a una policía democrática que le envía un dosier de ese tipo?», defiende.

Lo que a la activista lo que más ha apreciado es la ola de solidaridad que ha recibido. Agradece humildemente el calor de los medios de comunicación, los españoles y los marroquíes, que han abordado con respeto su delicada situación. «Desde la ruta migratoria me han llamado mucho pero no para pedir como otras veces sino para ver cómo estaba o si necesitaba algo», señala, destacando también las mociones de apoyo por parte de instituciones públicas en muchos puntos de España.

Romper la hegemonía

Pero algo le ha emocionado sobremanera. Y quién sabe si se estarán empezando a cumplir los objetivos que pudo marcarse cuando marchó de El Ejido. «Durante mucho tiempo, ha habido un discurso hegemónico que decía que el control migratorio está por encima de todo. Se ha repetido desde los medios y la gente lo hacía suyo».

Maleno cree que, con su caso, se ha abierto «un debate entre gente muy diferente donde está ganando el derecho a la vida por encima de todo. Ahora hay una parte de la población que está levantando otros discursos. Eso es muy positivo».

Entre esperanzada y cautelosa, el vaso de Helena Maleno está mediado. «Cada vez hay más intereses económicos en el control migratorio. La cuestión de las fronteras no es una cuestión ideológica, es una cuestión de negocio. Y eso está manejando las políticas migratorias. Esa ingente cantidad de dinero que provoca. Tenemos que levantar otros discursos que vengan desde la ciudadanía para romper esa hegemonía del negocio sobre todo». Mientras espera, ¿qué pasará con ella? ¿se archivará su caso? «Insha’Allah» (si dios quiere).

Más de 200 personalidades españolas en apoyo de Helena Maleno

Manifiesto en apoyo de Helena Maleno Garzón
 
Helena Maleno Garzón es una reconocida defensora de los derechos humanos trabajando con personas migrantes en la frontera sur española. Periodista, investigadora especializada en migraciones y trata de seres humanos, documentalista y escritora, ha recibido varios premios de Derechos Humanos, que avalan su labor en defensa de los derechos de las personas en movimiento.
 
Una de sus labores como defensora de derechos humanos consiste en alertar a Salvamento Marítimo del naufragio de pateras a la deriva cuando recibe alertas de familiares de personas desaparecidas o bien llamadas de los propios migrantes desde esas embarcaciones a la deriva.
 
Desafortunadamente, durante años Helena ha recibido ataques, agresiones y amenazas, que han tenido como objetivo acallar su voz, pero recientemente este clima hostil se ha convertido en la criminalización y el hostigamiento hacia ella.
 
Una investigación policial de la policía nacional busca relacionar a Helena con las mafias de tráfico de personas por esas llamadas a Salvamento Marítimo, llamadas que se hacen con el único objetivo de salvar vidas. Esta investigación se envió a la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que no vio delito ninguno y archivó la causa en abril de 2017.
 
A pesar del cierre de la causa en España, un tribunal en Marruecos está investigando a Helena por el mismo delito basándose, aparentemente, en el mismo informe policial. El próximo 27 de diciembre Helena Maleno está citada a declarar ante un tribunal de instrucción en Tánger.
 
¿Cuántos miles de personas ha podido salvar Helena? ¿A cuántas familias ha acompañado en la búsqueda de sus seres queridos? ¿Cuántos nombres ha llegado a poner sobre los cuerpos enviados por las olas a nuestras playas?
 
Así, ante la deriva de las políticas europeas que han convertido el mar Mediterráneo en una fosa común, personas como Helena dignifican nuestro mundo y salvan vidas a diario.
 
Por ello, afirmamos nuestra total solidaridad y apoyo a Helena Maleno Garzón, compartimos los principios de defensa del derecho a la vida en las fronteras y rechazamos el hostigamiento y la criminalización que se está haciendo del trabajo de Helena y de otras personas defensoras de derechos humanos.
 
Estaremos atentas a todo este procedimiento judicial del que esperamos triunfe la verdad y la justicia.

No.NOMBREAPELLIDOSPROFESIÓN
1María JoséAlonso Vidal 
2AlfredoAbad HerasPastor Protestante
3VicentaAcebes GonzálezMaestra
4HoracioAlbertini FigueroaMédico
5CristinaAlmeidaAbogada
6MikelAlonso MoralFotógrafo
7CeciliaAlzu GallegoMédica de Familia
8KarmeleAranburuActriz
9GarbiñeAranburuSecretaria General Sindicato LAB
10HibaiArbidePeriodista
11AmaiaArreguiParlamentaria Vasca PNV
12NievesArreseProfesora Titular UPV
13MaiteAsensio LozanoPeriodista
14BernardoAtxagaEscritor
15AbelAzconaArtista
16FátimaBaeza MedinaActriz
17DamarisBarajasTrabajadora Social
18IkerBarberoProfesor Titular de la Universidad del País Vasco
19JavierBarbero GutiérrezConcejal del Ayuntamiento de Madrid
20PatriciaBárcenaAbogada y Directora de CEAR Euskadi
21JavierBardemActor
22PilarBardem MuñozActriz
23RamónBarea MongeActor
24José LuisBarranco 
25CristinaBarreiro LucasMaestra
26IreneBau SanzActriz
27JavierBauluzFotoperiodista
28MartaBelaustegui BaltesActriz
29FernandoBeltran Labrador 
30Farid SamirBenavides Vanegas,Associate Professor. International Relations
31JoxerramonBengoetxeaProfesor Titular de la Universidad del País Vasco
32KristinaBerasain TristánPeriodista
33CristinaBlancoProfesor Titular de la Universidad del País Vasco
34UnaxBlanco AizpiriDirector de Cine
35MarinaBlanco TorresActriz
36JorgeBossoActor y Periodista
37Juan  DiegoBottoActor
38AnitaBotwinPeriodista
39SebastianaBoyero PérezEducadora
40José ÁngelBrandarizProfesor Universidad de A Coruña
41ManuBraboFotoperiodista
42PereBrunetInvestigador del Centro Delàs de Estudios para la Paz
43ClementeBurguilloLibrero
44José ManuelCaballero BonaldEscritor
45PedroCabreraSociólogo
46AliciaCabrera DíazActriz
47AlfredoCálizFotógrafo
48JuanCalotActor
49JaumeCalvera PiMisionero y Director «Mundo Negro»
50MarinaCalvoAntropóloga
51ArantzaCamposProfesora Titular UPV
52GemaCampos GonzálezGestora de Seguros
53BlancaCamps-FebrerUniversidad Autónoma de Barcelona
54CarlaCanal Rosich 
54DiegoCañamero ValleJornalero y Diputado Nacional
55RaúlCapín LealFotógrafo
56Pablo CesarCarmona PascualConcejal del Ayuntamiento de Madrid
57María LuisaCavo de LlanoEx-Defensora del Pueblo Español
58LauraCepeda GolferichsActriz y Directora Casting
59ErikaCerrazola MolinaConsultora.
60ManuelChaparroPeriodista y Escritor
61LolitaChávezDefensora de Derechos Humanos y finalista del Premio Sajarov 2017
62María del CarmenCortes GonzálezEmpleada Pública
63AntonioDe la TorreActor
64LuisDe VegaPeriodista
65TrinidadDeiros Bronte 
66JorgeDel Cura AntónFuncionario de Justicia
67María AntoniaDel Toro PárragaPedagoga
68Pablo J.Díaz GarciaInformático
69José JavierDíaz MarotoProfesor Músico
70ÁngelElíasDecano Fc. RRLL y TS de la UPV
71María TeresaEncinar GonzálezFuncionaria
72Keina RaquelEspiñeira Gonzalez 
73PilarEstebanez EstebanezMédico
74GermanEstebas MatínezActor
75OhianaEtxebarrietaParlamentaria Vasca EH-Bildu
76Cristobal FranciscoFábrega RuizJurista y activista de derechos humanos
77JavierFariñas MartínPeriodista y Redactor «Mundo Negro»
78JuneFernándezPeriodista. Coordinadora Revista Pikara
79Elena MaríaFernandez DíazPsicóloga
80CarlosFernandez OrdoñezCura
81VictoriaFernandez Sánchez 
82IreneFernandez-MolinaLecturer in International Relations. University of Exeter
83MarinaFigueroa PiñeiroPeriodista
84CarlesFrancinoPeriodista
85CarlosFuentesPeriodista
86PedroFuentesGuionista y Director de Series Televisión
87BernardoFusterMúsico
88FerránGarcía 
89Franciso JavierGarcía CastañoCatedrático de Antropología Social
90LuisGarcía MonteroCatedrático Universidad
91MonicaGarcía PrietoPeriodista y Escritora
92RosaGarcía Rodríguez 
93JesúsGarcía SalgadoDirector de Escena
94RaquelGarcía VidalAsistente Dirección
95José IgnacioGiménez ManglanoMúsico
96CarmenGonzález 
97YolandaGonzález-Campos BaezaArqueóloga
98AlmudenaGrandesEscritora
99CarmenGregorio GilProfesora Titular. Universidad Granada
100TinixaraGuancheParlamentaria Vasca Podemos
101IsabelGuirao VivesTrabajadora Social
102LuisGuitarraMúsico y Periodista
103LoretoGutiérrezPeriodista
104JuanHernández ZubizarretaProfesor Titular UPV Colb. Tribunal Pueblos
105VeneHerreroActriz
106YayoHerreroAntropóloga
107JoséHervásActor
108PedroIbarraCatedrático UPV
109PetxoIdogayaCatedrático UPV
110AneIrazabalPeriodista y Escritor
111FerranIzquierdo BrichsPr. Relaciones Internacionales UAB
113LucíaJiménez ArranzActriz
114ElenaJimenez GómezPeriodista
115BelénJimenez JimenezMaestra
116DanielJulian LuqueActor
117MirenKortabarria Barrenetxea-ArandoMaestra
118AndersKrakenbergActivista Derechos Humanos
119JavierLago BornsteinActor
120IñigoLamarcaEx-Defensor Peublo País Vasco
121LourdesLanchoPeriodista
122Pedro JoséLarraia LegarraIngeniero
123IñakiLasagabasterCatedrático UPV
124FernandoLeón de AranoaDirector Cine
125AinaraLertxundi Gómez de SeguraPeriodista
126EmilioLinderActor
127GasparLlamazares TrigoMédico y diputado de IU en Asturias
128AgnésLlobet DeiáActriz
129NorbertoLópez AmadoDirector de Cine
130BegoñaLópez AnguitaMagistrada
131BernabéLópez GarcíaUniversidad Autónoma de Madrid
132María JesúsLópez LópezAuxiliar Administrativa
133AuroraLuquePoeta
134JesúsMarañaPeriodista
135RosaMaría ArtalEscritora y Periodista
136CristinaMaristany IbarraEscritora
137EmmaMartínCatedrática de Antropología Social. Universidad de Sevilla
138SebastiánMartínActor
138IvánMartínInvestigador GRITIM-Universitat Pompeu Fabra Barcelona
139BlasMartín SánchezGraduado Social
140AbelMartín VillarejoAbogado
141IñigoMartínezParlamentario Vasco IU
142MargaritaMartínez EscamillaCatedrática de Derecho ¿enal
143EnriqueMartínez RegueraPsicólogo y Filósofo
144JuditMascó PalauPresentadora y Modelo
145PilarMatas EscobarActriz
146Josep LluisMateo DiesteUniversitat Autònoma de Barcelona
147ModestaMedina HernándezMediadora
148SilviaMelero AbascalPeriodista
149IgorMera UriarteSindicato ESK
150AitorMerinoActor y Director de Cine
151AmandaMeyerAbogada
152LauraMijares MolinaDepartamento de Estudios Árabes e Islámicos. Universidad Complutense
153AneMiren Lizarralde de la GranjaPeriodista
154LinaMoreno López-Torroella 
155SofiaMoroFotoperiodista
156AmagoiaMujika TolaretxipiPeriodista
157TxikiMuñozScretaria General Sindicato ELA
158Ana IsabelMuñoz DomínguezMaestra
159IgnacioMurgui ParraConcejal del Ayuntamiento de Madrid
160PepeNaranjoPeriodista
161José AntonioNavarro BarbaProfesor
162LauraNavarro García 
163Luis CarlosNieto GarcíaMagistrado. Coordinador Comisión Menores JD
164EduardoNoriegaActor
165CarlosOlallaActor
166LuzOlierActriz y Escritora
167MabelOrdoñez MiyarAgente de Actores
168JagoaOrmaetxeaMúsico, compositor y Productor
169GuillermoOrtega SierraActor
170MinervaOso CasasPeriodista
171MartxeloOtamendi EgigurenDirector periódico Berria
172María JesúsOtero DominguezAdministrativa
173IsabelOtxoaProfesora Titular Universidad País Vasco
174FranciscoPacheco de la PuenteJefe de Obras
175FélixPantojaFiscal
176AnaPardo de Vera PosadaDirectora periódico Público.
177JaimePastor VerdúProfesor de Ciencia Política. UNED
178IñakiPeñafielDiector de Cine y Televisión
179CarlosPeredaSociólogo
180AnaPérezPortavoz del Sindicato STEE-EILAS
181María ElenaPérez BarredoDirectora Trabajo Gobierno Vasco
182LeticiaPiñeiro PradaConcejal del Ayuntamiento de Ourense
183RodrigoPoisón BarrosoActor
184GloriaPoyatos i MatasMagistrada
185CristinaPozas NavarroProfesora
186Pedro A.Prada BerenguerTécnico Mantenimiento
187AlbertoPradillaPeriodista
188RaúlPrietoActor
189ÁngelesRamírezAntropóloga Social. Universidad Autónoma de Madrid
190JoaquínReyesHumorista
191NataliaRibas MateosSocióloga
192MiguelRíosMúsico
193OlgaRodríguezPeriodista y Escritora
194José LuisRodríguez CandelaProfesor Universidad de Málaga
195MonicaRomeroPeriodista
196RafaelaRomeroPortavoz de Derechos Humanos. Grupo Socialista Parlamento Vasco
197NathalieRonse SeseñaActriz
198VictoriaRosellMagistrada
199BruRoviraPeriodista
200JavierRuibalMúsico
201JaimeRuizDocente
202JoaquínSabinaMúsico
203AlbertoSan Juan GuijarroActor
204Francisco JavierSánchez BenítezGuionista
205GervasioSánchez FernándezFotoperiodista
206RafaelSánchez GutiérrezMaestro
207CarlosSánchez MatoConcejal del Ayuntamiento de Madrid
208MarioSánchez-Herrero ClementeEconomista
209José LuisSegovia BernabéVicario Episcopal Diócesis Madrid
210Juan DavidSempere SouvannavongProfesor Titular de la Universidad de Alicante
211Rosa MaríaSoriano MirasSecretaria Facultad CC PP Granada
212IñakiSoto NolascoDirector periódico Gara
213VerenaStolckeUniversidad Autónoma de Barcelona
214GerardoTecePeriodista
215Juan JoséTéllezPeriodista
216MarujaTorres ManzaneraPeriodista y Escritora
217Juan JesúsValverdeActor
218Miguel ÁngelVázquezPeriodista y Escritor
219VerayVázquezActor
220AndrésVázquez de SolaDibujante
221NachoVegasCantante
222MontserratVentura i OllerAntropología Social i Cultural. AUB
223YannickVergaraActriz
224Miguel ÁngelVicenteCounsellor
225JuanVicente CórdobaCineasta
225BlancaVilluendas Sabaté 
226BenitoZambrano TejeroDirector de Cine

Manifiesto #DefendiendoAMaleno

Manifiesto #DefendiendoAMaleno
El pasado miércoles la defensora de derechos humanos Helena Maleno Garzón recibió una visita de la Policía, que la citaba ante la justicia marroquí este martes 5 de diciembre. Sin tener acceso a toda la información judicial para conocer en detalle las acusaciones que se vierten sobre ella, la documentación legal proporcionada concluye que la Defensora de Derechos Humanos es acusada por España de crimen internacional de tráfico de seres humanos e inmigración clandestina. El Estado español ha realizado investigaciones sobre su labor, por lo que podría haber pedido colaboración a Marruecos al ser Helena residente en este país. La base para la acusación de la Defensora son las llamadas de petición de auxilio que habría realizado a Salvamento Marítimo acerca de embarcaciones de personas migrantes que se encuentran a la deriva y/o desaparecidas. Un proceso judicial claramente destinado a criminalizar el trabajo que desarrolla Helena Maleno desde hace años como defensora de derechos humanos. Cabe remarcar que Helena Maleno es una periodista y defensora de derechos humanos española especialista en Migraciones y Trata de seres humanos. Desarrolla desde 2001 en Frontera Sur una labor de apoyo permanente en derecho a la salud, educación, identidad y a la vida de las personas migrantes.
En su larga actividad se ha dedicado a :
– Investigar la situación de los Derechos Humanos de las personas migrantes en la frontera Sur: vulneraciones por parte de las autoridades, ayuda en caso de agresiones y violencia, denegación de acceso al asilo, protección de menores y víctimas de trata, ayuda humanitaria, etc.
– Documentar casos de violencia contra las personas migrantes en las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, visibilizando prácticas ilegales como las ‘devoluciones en caliente’ y denunciando políticas como la ‘externalización de fronteras’.
– Protección del derecho a la Vida: alertando a los servicios de Salvamento y rescate de los países correspondientes toda vez que personas migrantes han realizado llamadas de auxilio desde el mar.
– Identificar los cuerpos de quienes naufragan, informar a las familias en los países de origen y conseguir un enterramiento digno según sus tradiciones y voluntades. Poner nombre a esos números que pierden la vida en cada día en el Mediterráneo.
– Acompañar a las familias de las personas migrantes en su duelo y en su lucha para exigir verdad, justicia, reparación y no repetición.
– Abrir investigaciones y ejercer presión sobre las autoridades competentes cuando se producen situaciones de uso excesivo de la fuerza contra las personas migrantes y por consiguiente la vulneración de sus derechos fundamentales, tales como el propio derecho a la vida.
– Detectar y proteger a las víctimas de trata, especialmente mujeres y menores, apoyando en procesos jurídicos y promoviendo su salida de las redes de explotación.
– Asesorar y acompañar a potenciales personas refugiadas en su acceso al derecho al asilo.
– Impulsar el empoderamiento de las personas migrantes, sensibilizando acerca de sus derechos y libertades fundamentales en países de origen, tránsito y destino.
– Informar diariamente con sus más de 80.000 seguidores en redes sociales de toda su actividad con el objetivo de apoyar los procesos de las comunidades migrantes y de incidir en las políticas migratorias en las que prima la ‘seguridad del territorio’ sobre los Derechos Humanos.
Por toda esta labor, Helena Maleno ha logrado ser reconocida entre las comunidades migrantes no solo como una figura de referencia, sino también como una amiga y compañera a la que acudir para pedir ayuda. Ha desarrollado su labor para instituciones y organizaciones nacionales e internacionales como el Defensor del Pueblo de España, el Consejo General del Poder Judicial, Women’s Link o el Servicio Jesuita Migrante. Un trabajo de defensa de los Derechos Humanos premiado por el Consejo General de la Abogacía Española (2015) o la Unión Progresista de Fiscales (2014), pero que también ha sido acompañado de presiones, intimidación y amenazas no solo por instituciones que ven sus malas prácticas salir a la luz pública, sino también por las redes criminales de trata y tráfico de personas.
Una vez más, hacemos un llamamiento internacional para DefenderAQuienDefiende. En particular, le recordamos respetuosamente a la autoridades de Marruecos y España sus obligaciones de proteger a los y las defensoras de derechos humanos de los migrantes tal como se recogen en los “Principios y orientaciones prácticas sobre la protección de los derechos humanos de los migrantes en situaciones de vulnerabilidad” del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que en el principio 18 establece la obligación de “Respetar y apoyar las actividades de los defensores de los derechos humanos y demás personas dedicadas al rescate y la asistencia de los migrantes”. Reivindicamos hoy como nuestro el compromiso con todos los defensores y defensoras de los derechos humanos, cuya actividad está siendo crecientemente amenazada por la criminalización de la solidaridad bajo la excusa de la ‘defensa del territorio’.
Hoy no sólo nos enfrentamos a una amenaza contra la vida de Helena y su libertad . Se encuentra en juego el Estado social, el Estado de derecho, la propia democracia y con ello la libertad y los derechos más fundamentales de los pueblos, especialmente de aquellos que ejercen su derecho a defender derechos. Por eso hoy nuestra responsabilidad se encuentra apoyando a Helena. Por ello hoy nuestro compromiso humano nos tiene innegablemente #DefendiendoAMaleno

Adhesiones

  1. ACAT ( acció dels cristians per l’ abolició de la tortura).
  2. ACIVA, Asamblea Ciudadana de Valladolid
  3. Acciónenred de Andalucía
  4. ACCOES Casa de Colombia en España
  5. AdA (Asamblea de Andalucía)
  6. ADARRA Pedagogi Erakundea
  7. AHIMSA de Vélez
  8. Ahora Navarra- Orain Migituz
  9. ALDARTE
  10. Algeciras Acoge
  11. Alianza por la Solidaridad APS
  12. Almería Acoge
  13. Alternativa Antimilitarista.MOC
  14. Alternativa antimilitarista.Moc Canarias
  15. Alter Nativas iniciativas interculturales
  16. ANARQUISMOS
  17. Andalucía Acoge
  18. Antimilitaristes-moc València
  19. Amycos.org
  20. APDHA
  21. APDHE
  22. Arabako Emakumeen Asanblada/Asamblea de Mujeres de Alava
  23. Arabako Pentsionistak Lanean
  24. Arestian aspaldian elkartea
  25. Asamblea Antimilitarista de Madrid
  26. Asamblea Ciudadana contra el racismo. ACR València
  27. Asamblea de Cooperación Por la Paz (ACPP)
  28. Asamblea Feminista de Madrid
  29. Asamblea de Mujeres de Bizkai
  30. Asamblea del 15M de la Sierra Norte de Madrid
  31. Asociación Grupo de Mujeres Malvarrosa
  32. Asociación Libre de Abogadas y Abogados (ALA)
  33. Asociación Sevillana de ONGD-ASONGD
  34. Asamblea de Solidaridad con México País Valencià
  35. ASCUA, Asociación Solidaria de Cooperantes Universitarios Andaluza
  36. Asdecoba
  37. ASPA, Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz
  38. Asociación Acción en Red Madrid
  39. Asociación Al-Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe
  40. Asociación Amigos de Ritsona
  41. Asociación Arena
  42. Asociación Apoyo
  43. Asociación Atalaya Intercultural
  44. Asociación Berdinak Gara Xenofobiaren Aurka Taldea
  45. Asociación CATS Murcia
  46. Asociación Claver
  47. Asociación cultural Sinope de Getxo (Bizkaia)
  48. Asociacion cultural Yokerendan elkarte kulturala
  49. Asociación De Andalucía Al Pueblo Sirio
  50. Asociación LA DEFENSA de Consumidores y Usuarios de Baleares
  51. Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública (ADSP) Andalucía
  52. Asociación Feminista La Cerda, Guatemala
  53. Asociación Harraga Melilla
  54. Asociación de Investigación y Especialización sobre Temas Iberoamericanos -AIETI
  55. Asociación Intercultural Candombe
  56. Asociación Jaiki Hadi
  57. Asociación Motril Acoge
  58. Asociación de Mujeres Latinoamericanas Amalgama
  59. Asociación de Mujeres de Basauri
  60. Asociación de mujeres inmigrantes en Castellón- AMUINCA
  61. Asociación de Mujeres Latinoamericanas Amalgama
  62. Asociación Paz Con Dignidad
  63. Asociación por la Paz y el Desarrollo
  64. Asociación Pensionistas y jubiladas Intersindical
  65. Asociación Poética Caudal
  66. Asociación Por Ti Mujer
  67. Asociación Proderechos Humanos De España
  68. Asociación Profesional de Cooperantes
  69. Asociación San Adrian Orlbeltz Eskaut Taldea
  70. Asociación socio-cultural Jardín de Judith
  71. Asociación T4
  72. Asociación teológica Juan XXIII
  73. Asociación Umoya, Comité de Solidaridad con África Negra Valladolid
  74. Associació Ca la dona
  75. Association Marocaine des Droits Humains
  76. AVSA Asociació Valenciana de Solidaritat amb Àfrica
  77. Ayuda Urgente Africa
  78. Baltistan Fundazioa
  79. Barcelona En Comú
  80. BDS de Madrid
  81. BDS de València
  82. Berdinak Gara Taldea (Bilbao)
  83. Brujas Migrantes
  84. Burgos con las personas refugiadas
  85. Butroi Bizirik en Transición
  86. Calala Fondo de Mujeres
  87. Campaña por el Cierre de los CIE
  88. Campaña Hospitalidad.es
  89. Campaña Noviolencia 2018
  90. Canarias Libre de CIE
  91. Caravana Sur. Abriendo Fronteras
  92. Carovanemigranti
  93. Cartagena Sí se puede
  94. CastellóLGTBI
  95. Catalunya En Comú
  96. CCOO Región de Murcia
  97. CDH Fray Matías de Córdova
  98. CEDSALA
  99. Centro Delàs de Estudios por la Paz
  100. Centro Documentación Mujeres Maite Albiz
  101. Centro de Estudios e Investigación sobre Mujeres
  102. CGT Bizakaia
  103. CGT Garraf-Alt Penedès
  104. CGT-LKN Euskal Herria
  105. CGT- Huelva
  106. CGT-Nafarroa
  107. CGT-Osuna
  108. CGT – Sección Sindical Hospital «Puerta del Mar» de Cádiz
  109. Chinaski Producciones
  110. periodic l’alternativa, SL
  111. C.I.C.BATÁ
  112. CIM Burkina
  113. Círculo de Mujeres
  114. Círculo «Senda de Valmores»
  115. Ciutats Defensores dels Drets Humans
  116. Colectivo Agar
  117. Colectivo AlJaima
  118. Colectivo Ansur
  119. Colectivo Hourria
  120. Colectivo Indignado de Valladolid
  121. Colectivo Mujeres Libres Yazirat
  122. Collectif Délinquants Solidaires
  123. Col-lectiu VIO
  124. Comisión de Ayuda al Refugiado en Euskadi (CEAR-Euskadi).
  125. Comisión de Derechos Humanos del ICAIB (Ilustre Colegio Abogados Illes Balears)
  126. Comisión Episcopal De Migraciones (Conferencia Episcopal Española)
  127. Comission J.P.Int.Creación Germanetes Catalunya
  128. Comité Oscar Romero- Valladolid
  129. Comunidade Cristiá V.Obreira Coruñs
  130. Comunitat Eko
  131. Confederación General del Trabajo (CGT)
  132. Confederación Intersindical
  133. CONGRA – Coordinadora Granadina de ONGDs
  134. Convivir sin Racismo
  135. Coordinadora Andaluza de ONGD
  136. Coordinadora de Barrios
  137. Coordinadora Cántabra de ONGD
  138. Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas
  139. Coordinadora de Grupos de Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala (Bilbao)
  140. Coordinadora de Organizaciones de Desarrollo de España
  141. Coordinadora de ONGD del Principado de Asturias
  142. Coordinadora ONGD Región de Murcia
  143. Coordinadora de prevención de la tortura (CPDT)
  144. Coordinadora Valenciana de ONGD
  145. COPIB (Colegio Oficial de Psicología Illes Balears)
  146. Cornellà en Comú-Crida per Cornellà
  147. Club de lectura africanista
  148. CVX-E Comunidad de Vida Cristiana España
  149. Des de Baix
  150. Dignitis
  151. Ecologistas en Acción
  152. Ecologistas en Acción-Adra
  153. Ecuador Etxea
  154. EH Bildu
  155. Ekologistak Martxan Bizkaia
  156. El Acebuche-Ateneo Libertario de Málaga
  157. ELA Sindakatua
  158. El Desvio
  159. ELIN
  160. Elkarrekin Podemos
  161. Emakumeen Dokumentazio Zentroa (Bilbo)
  162. Emakumeak Garapenerako Elkarlanean- EGE
  163. Emakumeok Gerraren Aurka-Mujeres Contra La Guerra
  164. Emakumeok Gerraren Aurka
  165. Emigrados sin Fronteras
  166. En Comú Podem
  167. Entrepueblos- Entrepobles- Entrepobos- Herriarte
  168. Ensorrem fronteres-CGT Catalunya
  169. ESK Sindikatua
  170. Espacios Berakah
  171. Espacio del Inmigrante
  172. Esquerra Unida del País Valencià (EUPV)
  173. Euskal Herriko Bilgune Feminista
  174. Euskal Herriko Kristau Elkarte Herritarrak
  175. Federación Aragonesa de Solidaridad
  176. Federación Asociaciones defensa y Promoción Derechos Humanos
  177. Federación de Asociaciones de Solidaridad con el Pueblo Saharaui del País Valencià
  178. Federacion Casa de la Paz
  179. Federación SOS Racismo
  180. FELGTB Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales
  181. Feministalde
  182. FIDH, Federación Internacional Derechos Humanos
  183. Fons Menorquí Cooperació
  184. Foro Social de Segovia
  185. Forum de Política Feminista Málaga
  186. Fotomovimiento
  187. Front Line Defenders
  188. Fundación APY
  189. Fundación Betiko
  190. Fundación Conciencia
  191. Fundación La Merced Migraciones
  192. Fundación Social Ignacio Ellacuria (Bilbao)
  193. Fundación Solidaridad Amaranta
  194. Fundacion Raices
  195. Fund for Global Human Rights
  196. Galiza Ano Cero
  197. Ganemos Palencia
  198. GEPIB – Grup d’Estudi de la Prostitució a les Illes Balears
  199. Gernikatik Mundura ONGD
  200. Gernika Gogoratuz. Centro de Investigación por la Paz
  201. GIEMIC-Grupo Interdisciplinar de Estudios sobre Migraciones, Interculturaludad y Ciudadanía
  202. Grupo de Acción Comunitaria
  203. Grupo Antimilitarista de Carabanchel
  204. Grupo parlamentario confederal Unidos Podemos – En Comú Podem – En Marea
  205. HIJOS Barcelona
  206. Hijas de la caridad
  207. HOAC Bizkaia (Hermandad Obrera de Acción Católica) .
  208. HOAC Murcia
  209. HOAC València
  210. Holes in the Borders
  211. Hotz Oñati
  212. Ibiza Conciencia
  213. IECAH, Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria
  214. INCYDE, Iniciativas de Cooperación y Desarrollo
  215. Iniciativas de Cooperación Internacional para el Desarrollo – ICID
  216. INMIGRAPENAL
  217. InspirAction
  218. InteRed
  219. Intersindical Valenciana
  220. Institut d’Antropologia de les Illes
  221. Irídia, Centro por la Defensa de los Derechos Humanos
  222. Iruña Ciudad de Acogida
  223. Izquierda Unida Federal
  224. Izquierda Unida El Ejido
  225. JASS – Asociadas por lo justo
  226. KEM- MOC -Grupo antimilitarista Bilbao
  227. Kifkif
  228. Komite Internazionalistak
  229. LAB Sindikatua
  230. Laguna Sí Se Puede
  231. Lambda, col·lectiu de lesbianes, gais, transsexuals i bisexuals
  232. La Mirada Invertida
  233. La Poderío Red Andaluza de Comunicadoras Feministas
  234. Leonekin ONGD
  235. Lumaltik Herriak
  236. Lur Maitea Elkarte Ekologista
  237. Málaga Acoge
  238. Malen etxea mujeres inmigrantes
  239. Marea Atlántica
  240. Martes al Sol, plataforma en defensa de los Derechos Sociales
  241. Marxa Mundial de Dones València
  242. Médicos del Mundo-España
  243. Medicusmundi Gipuzkoa
  244. Medicus Mundi Sur
  245. Mesa de Solidaritat amb els inmigrants
  246. Metromuster
  247. Migrando
  248. Migreurop
  249. Misevi España
  250. Mision y Solidaridad
  251. Movimiento Extremeño por la Paz (MEP)
  252. MUGAK, Centro de estudios y documentación
  253. Mugarik Gabe
  254. Mujeres de Negro contra la Guerra – Madrid
  255. Mujeres en Zona de Conflicto EpD
  256. Mundu Bakean
  257. Munduko Emakumeak/Mujeres del Mundo Babel
  258. Nación Andaluza
  259. NEWROZ euskal kurdu elkartea
  260. No Borders Granada
  261. Nodo50
  262. NO SOMOS DELITO
  263. NOVACT – Instituto Internacional para la acción noviolenta
  264. Novisi elkartea (Asoc. Fraternidad entre Togo y Euskadi)
  265. NU:BE asbl
  266. Obrim Fronteres
  267. Observatorio de Derechos Humanos Samba Martine
  268. Observatorio Etico Internacional – OBETI
  269. Observatorio de racismo institucional-RAIN
  270. OSCPI, observatorio de las prácticas del sistema penal ante la inmigración.
  271. Oficina de Cooperació al Desenvolupament i Solidaritat de la Universitat de les Illes Balears
  272. Ojalá
  273. ONG CERAI (Centro De Estudios Rurales y De Agricultura Internacional)
  274. Ongi Etorri Errefuxiatuak Araba
  275. ONGI Etorri Errefuxiatuak Bizkaia.
  276. Ongi Etorri Errefuxiatuak Gipuzkoa
  277. Osalde, Organización por el Derecho a la Salud, País Vasco
  278. Palencia Ciudad Refugio
  279. Paraquetuveas
  280. Paro Internacional De Mujeres Cartagena
  281. Partido Feminista Sueco
  282. Pasaje Seguro Cantabria
  283. Paz con Dignidad
  284. Perifèries
  285. Periodic l’alternativa
  286. Permanent People’s Tribunal, Italia
  287. Plataforma Afectados por la Hipoteca. PAH-Murcia
  288. Plataforma Antirepresion de la Región de Murcia
  289. Plataforma de Ayuda a Personas Respuesta Sirias de Elche
  290. Plataforma Benvinguts Refugiats Menorca
  291. Plataforma Ciudadana Abderitana
  292. Plataforma de Ciudadana de Camas de Acogida Humanitaria (PCCAH)
  293. Plataforma Defender a quien Defiende
  294. Plataforma de entitats i serveis Son Goleu
  295. Plataforma de la Inmigración de Molina de Segura
  296. Plataforma de Papeles y Derechos Denontzat
  297. Plataforma Somos Migrantes
  298. Plataforma SOS Refugiadxs de Gran Canaria
  299. Plataforma «Stop Desahucios» Barbanza
  300. Plataforma Stop Mare Mortum
  301. Plaza Feminista
  302. Pobresa Zero CV
  303. Podemos
  304. Podemos Euskadi
  305. Podem PV
  306. PRODEIN Melilla
  307. PROMAR
  308. Proyecto Ciutats Defensores dels Drets Humans
  309. Ràdio Klara 104.4FM València
  310. REAS Euskadi
  311. RE.CR.E.A. (REd CReativa de Educadores Asociados)
  312. Red Acoge
  313. Rede Galega en Apoio ás persoas refuxiadas
  314. REDESSCAN: Red Canaria en defensa de los derechos sociales
  315. Red Jaén Ciudad Abierta
  316. Red Incola
  317. Red Internacional de Abogados EUREKA
  318. Red de Mujeres Latinoamericanas Y Del Caribe
  319. Red Migrantes con Derechos
  320. Red Migrantes con Derechos de la Iglesia
  321. REDPAZ-ERD de Educación e Investigación para la Paz
  322. Red Solidaria de Acogida
  323. Refusat Euskadi
  324. RENATE France
  325. SAIn – Partido Solidaridad y Autogestión Internacionalista
  326. Salhaketa-araba
  327. Salvamento Marítimo Humanitario, Euskadi
  328. San Carlos Borromeo
  329. Sakana Harrera Harana
  330. Sagrada Familia de Burdeos
  331. Secretaria de Mujeres e Igualdad y de Juventud
  332. Selvas Amazónicas
  333. Semillas de Esperanza ONGD
  334. Senda de Cuidados
  335. SERCADE, Servicio Capuchino para el Desarrollo
  336. Servicio Jesuita a Migrantes SJM
  337. Sick of Waiting
  338. Sindicato Andaluz de Trabajadores SOC/SAT Almería
  339. Sindicato de Periodistas de Andalucía
  340. Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes
  341. Sindihogar
  342. SODEPAU- SODePAZ
  343. Solidaridad y Misión Misioneros Claretianos de Bética
  344. Sororidad Archena
  345. SOS Racismo Catalunya
  346. SOS Racismo Gipuzkoa
  347. SOS Racismo Madrid
  348. SOS Racismo Nafarroa
  349. SOS Refugiados Ibiza
  350. SOS Yoga Ibiza
  351. STEI-Intersindical de les Illes Balears
  352. Stop Represión Málaga
  353. Tanquem els CIE
  354. Transport People and Care
  355. Tras la manta, red solidaria
  356. Txiapasekin (Plataforma Vasca de solidaridad con Chiapas)
  357. Udalberri Bilbao en Común
  358. Unitat Contra el Feixisme i el Racisme
  359. Universitat Internacional de la Pau
  360. València Acull- València Acoge
  361. Voces Alternativas
  362. Women’s Link Worldwide
  363. XXI Solidario
  364. Zambra
  365. Zaragoza en Común

 
 
 
 
 
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Más informaciíon en: caminando.fronteras@gmail.com

Informe «Tras la frontera» (Inglés y Francés)

Aquí os dejamos la versión en inglés y francés de nuestro informe ‘Tras la Frontera’:
Versión en Francés:     CCF ITLF – Web – Francés
Versión en Inglés:        CCF ITLF – Web – Inglés

3
De izquierda a derecha: Helena Maleno, Glenys de Jesús, Sylvie Sambou, Carla FIbla y Moha Gerehou

Comunicado #DefenderAQuienDefiende

 
Tánger a 16 de agosto de 2017
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“”Desde Caminando Fronteras queremos denunciar los hechos que vienen marcando nuestra actividad profesional desde hace años y que se han agravado en las últimas semanas; denotando la situación de amenaza y desprotección que sufren las personas defensoras de Derechos Humanos en la Frontera Sur española.
 
Desgraciadamente estas situaciones de violencia forman parte de la vida cotidiana de las personas migrantes en la frontera, dándose una situación de excepción democrática tal que incluso el hecho de hablar de Derechos Humanos en estos espacios de ‘no derecho’ es sentido por los Estados como una amenaza a sus intereses. Esto es precisamente lo que ha sucedido en las últimas semanas cuando una persona integrante de nuestro colectivo, en concreto nuestra compañera Helena Maleno Garzón, ha visto amenazada su seguridad y su integridad física y moral a raíz de unas declaraciones que realizó en televisión en las que afirmaba que «la lesión de un policía en la frontera de Ceuta no fue provocada por la violencia de las personas migrantes, sino que el policía se lesionó al recibir a patadas a migrantes que estaban en territorio del Estado español».
 
A partir de estas declaraciones se orquestó una campaña en Twitter, donde se señalaba y criminalizaba ante la policía a nuestra compañera, intentando por enésima vez coartar su actividad política. Nuestra compañera Helena no se achantó ante las amenazas y posteriormente concedió una entrevista a la plataforma ‘Es Racismo’ (vinculado a SOS Racismo Madrid) donde explicaba la construcción del racismo institucional en la Frontera Sur española. Esto hizo que la campaña de amenazas en Twitter se recrudeciese con perfiles que amenazaban a la compañera, especialmente a través de su condición de mujer activista, instando incluso a la violación sexual como una forma de acallarla a la vez que se hacían referencias a su vida personal. Las amenazas por Twitter han ido más allá derivando en llamadas telefónicas a su móvil personal donde se repetían constantemente los mismos insultos que se leían en las redes sociales.
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Pero el cúlmen sucedió ayer, cuando el Sindicato Unificado de Polícia (SUP) se unió a la cadena de ‘tuits’ que la amenazaban. Aunque los ‘tuits’ escritos desde el perfil oficial del sindicato eran ‘correctos’ en su forma, entendemos que el espacio (es decir, una cadena de mensajes donde se insta al odio, al racismo y la violencia contra personas migrantes y mujeres) no era el lugar para que una organización de funcionarios del Estado sindicados se posicionase. Es más, el SUP prefirió obviar los posteriores mensajes que amenazaban directamente a nuestra compañera y otros activistas así como a las personas migrantes. Seguidamente Helena recibió una amenaza de muerte por mensaje privado acompañada de una fotografía de una pistola y una bala en la que se podía leer «Le sugiero el silencio o va a morir. Está incomodando a las autoridades».
 
Ante tal situación Helena Maleno Garzón ha presentado una denuncia haciendo una recopilación de todas las amenazas que por diferentes vías instan a acabar con su labor de denuncia de la vulneración de derechos y que ponen en peligro su propia vida. Pero no es suficiente. Criminalizar y presionar a las personas defensoras de los Derechos Humanos, especialmente en la Frontera Sur española, es una vieja práctica política que compañeros como Moha Gerehou de SOS RACISMO, las compañeras de HARRAGA (María Antúnez, Rosa García, Nora Driss y Sara Olcina), o José Palazón de PRODEIN, también han padecido entre otras.
 
Por ello nos vemos obligadas a denunciar estos hechos más allá de la vía judicial interpelando a la sociedad civil y a las instituciones democráticas españolas a #DefenderAQuienDefiende. Porque oculto bajo el discurso de la protección del territorio las personas migrantes son sistemáticamente violentadas, violadas e incluso asesinadas y el racismo del control fronterizo es una práctica cotidiana con numerosas víctimas.””

A 17 de agosto de 2017, contamos con 201 entidades y 13 Federaciones, Redes y Coordinadoras – que agrupan aproximadamente unas 500 asociaciones – que han apoyado el comunicado #Defender a quien defiende.

Adhesiones:

    1. ADESGUIM (Guinea Conakry/ Marruecos)
    2. AFENOR – Asociación de Formadores de Enseñanza no Reglada (España)
    3. AHIMSA
    4. Ahora Madrid (España)
    5. AIRE-Asociación Integral de Rescate de Emergencias
    6. Alianza por la Solidaridad (España)
    7. Alliance Against Mining (Filipinas)
    8. Alternativa antimilitarista MOC València (España)
    9. Alternativa Antimilitarista-MOC
    10. Amycos (España)
    11. Anarquismo en PDF (España)
    12. Amnistía Internacional España (España)
    13. Anticapitalistas (España)
    14. Asamblea Apoyo Migraciones Salamanca
    15. Asamblea de Mujeres de Álava
    16. Asamblea Popular de Mollet
    17. Asociación Apoyo (España)
    18. Asociación Arrímense (España)
    19. Asociación de Abogados Libres de Zaragoza (ALAZ).
    20. Asociación de Amigos del Alto-Bolivia Murcia (España)
    21. Asociación de Formadores de Enseñanza No Reglada, AFFENoR
    22. Asociación de Mujeres Eleanor Rooselvet (España)
    23. Asociación Pro Derechos Humanos Andalucía (España)
    24. Asociación Intercultural Candombe (España)
    25. Asociación ICID
    26. Asociación sin Papeles de Madrid (España)
    27. Assemblea de Migrants i Refugiats 2 de Abril (España)
    28. Association Alkhaima (Marruecos)
    29. Associazione de promozione sociale ‘Todo Cambia’ (Italia)
    30. ARCOM (Marruecos)
    31. ATTAC España
    32. ATTAC Maroc
    33. Aturem La Guerra Mollet (España)
    34. Ayuda a Personas Refugiadas Elche
    35. Barcelona En Comú (España)
    36. BePe (Argentina)
    37. BDS Pais Valencià
    38. Bienvenidos Refugiados Huesca (España)
    39. Bienvenidxs Refugiadxs Toledo
    40. Bombers Pel Mon
    41. Campaña CIEsNO y Fin de las Deportaciones (España)
    42. Caminando Fronteras (Marruecos/ España)
    43. Canarias Libre de CIE (España)
    44. Canviem Alaquas
    45. Caravana Abriendo Fronteras (España)
    46. Caravana Frontera Sur de Nafarroa (España)
    47. CaravanoMigranti (Italia)
    48. Casa de la Dona (España)
    49. Catalunya en Comú
    50. CEDSALA (España)
    51. Centro de Derechos Humanos Fray Matias de Cordoba (México)
    52. Centro de documentación e información Bolivia, CEDIB (Bolivia)
    53. CDES (Centro Derechos Económicos y Sociales) Ecuador.
    54. CGT Andalucía/Ceuta/Melilla
    55. CGT Aragón La Rioja
    56. CGT Madrid CLMEX
    57. CGT España
    58. CiesNo Valencia (España)
    59. Coalición Internacional Sin Papeles
    60. Colectivo Agar
    61. Colectivo Feminista Las Tejedoras
    62. Colectivo Hourria (España)
    63. Colectivo Por La Paz
    64. Comissió Catalana d’Ajuda al Refugiat
    65. Comisión Legal Sol
    66. Comission For European Filipinian Workers (Europa)
    67. Committe March 21st
    68. Comunicat EKO
    69. Conseil des Migrants Subsahariens au Maroc (Marruecos)
    70. Convivir sin Racismo Murcia (España)
    71. Cooperativa Estatal de Lateros y Manteros (España)
    72. Coordinadora de Barrios (España)
    73. Coordinadora  de ONGD España
    74. Coordinadora de prevención y denuncia de la Tortura (España)
    75. Coordinadora en Pie de Paz 12D
    76. CUP(España)
    77. Defensem els Drets Humans
    78. Ecuador Etxea
    79. EMA-RTV / Asociación de Emisoras Municipales
    80. En Comú Podem (España)
    81. Entrepueblos/ Entrepobles/ Entrepobos/ Herriarte (España)
    82. Entreiguales (España)
    83. Equo (España)
    84. ESPACIOS BERAKAH. (España)
    85. Espacio del Inmigrante (España)
    86. Euro-Mediterraan Centrum Migratie & Ontwikkeling (Países Bajos)
    87. FAMSI
    88. France Amérique Latine (Francia)
    89. Federación Andalucía Acoge (España)
    90. Federación Aragonesa de Solidaridad
    91. Federación SOS Racismo (España)
    92. Feministalde (España)
    93. FIDH
    94. Fondo Galego
    95. Foro Social Madrid
    96. Foro Social Segovia
    97. Foro Alternativo de la Inmigración (España)
    98. Fotomovimiento (España)
    99. Fundación Abogacía Española
    100. Fundación de Solidaridad Amaranta (España)
    101. Fundación Justicia y Estado de Derecho
    102. Fundación Raíces (España)
    103. Fronteras sin filtro (España)
    104. GADEM (Marruecos)
    105. Gent de l’Horta Alaquas-Aldasa
    106. Girona Acull
    107. Grupo activista transfeminista antirracista de Barcelona (España)
    108. Grupo municipal Cartagena Si Se Puede
    109. Harraga
    110. HOAC Valencia (España)
    111. I.J.O.S Barcelona (España)
    112. Iniciativa Andalucista
    113. Iniciativa del Pueblo Andaluz
    114. INICIATIVA CAMBIO PERSONAL, JUSTICIA GLOBAL. (España)
    115. Inmigrapenal (España)
    116. Instituto para la Democracia y el Municipalismo (IDM)
    117. Institut Drets Humans de Catalunya
    118. Intercultura Melilla
    119. Intermón Oxfam
    120. Intersindical Valenciana
    121. Iridia(España)
    122. IU Madrid (España)
    123. Izquierda Abierta
    124. Izquierda Anticapitalista Revolucionaria
    125. Joves Avançant (España)
    126. Jóvenes en Pie (España)
    127. Juventud Morada (España)
    128. La Casa Autogestionada del Barrio de Aluche (La CABA)
    129. La Terre Pour Tout (Túnez)
    130. Laboratorio de Investigación en Desarrollo Comunitario y Sustentabilidad (México)
    131. MAB (Movimiento de Afectados por Represa Brasil)
    132. Madres Unidas contra la Droga (España)
    133. Marx21 (España)
    134. Médicos del Mundo(España)
    135. Melting Pot Europe
    136. MESA DE LA INMIGRACIÓN DE SEVILLA. (España)
    137. Mesa de Solidaritat amb els immigrants (España)
    138. Metromuster (España)
    139. Migroeurope España
    140. Mujeres de Negro contra la Guerra
    141. Movimiento Mujeres Palestinas Alkarama
    142. Mujeres Pa’lante,colectivo de mujeres migradas de Barcelona (España)
    143. No Borders Granada
    144. No somos delito(España)
    145. NOVACT (España)
    146. Noves Vies (España)
    147. Obrim Fronteres (España)
    148. Observatorio del Racismo Institucional-RAIN (España)
    149. Observatorio del Sistema Penal ante la Inmigración (OCSPI)
    150. Ongi Etorri Errefuxiatuak’ (España)
    151. Paz con Dignidad(España)
    152. Plataforma Cremona
    153. Plataforma de Inmigración de Molina de Segura(España)
    154. Plataforma Evangelio, Justicia y Derechos sociales
    155. Plataforma Somos Migrantes Sevilla (España)
    156. Platform of Filipino Migrants Organisations in Europe (Europa)
    157. Podemos Comunidad Madrid (España)
    158. Podemos Migraciones Ceuta
    159. ProDeIn (España)
    160. Proderechos Humanos de España
    161. Progretto Diritti (Italia)
    162. Radioflautas Valencia
    163. REAS-Euskadi (España)
    164. Red Acoge (España)
    165. Red Interlavapiés (España)
    166. Red Musulmanas (España)
    167. Red Solidària de Acogida (España)
    168. Rereguarda (España)
    169. Rete Feminista (Italia)
    170. SAIn-Partido de la Solidaridad y la Autogestión Internacionalista
    171. San Carlos Borromeo (España)
    172. SERCADE
    173. Servei Civil Internacional de Catalunya
    174. Servicio Jesuíta Migrante (España)
    175. Sevilla Acoge
    176. Sickofwaiting.org
    177. Sin Fronteras (Argentina)
    178. Sindicat de L’Ensenyament Public de Catalunya
    179. Sindicato Andaluz Trabajadora-es-Sindicato de Obreros del campo (SAT-SOC)
    180. Sindicato de Periodistas de Andalucía (España)
    181. Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes (España)
    182. Sindicato Unico de Trabajadores SOLIDARIDAD OBRERA
    183. Soldepaz Pachatuki
    184. Solidaridad Internacional de Andalucía
    185. Solidaritat i Comunicació – SICOM
    186. Sos Racisme Catalunya
    187. SOS Racismo Madrid (España)
    188. SOS Racismo Nafarroa (España)
    189. Stop Mare Mortum(España)
    190. SUDS-Associació de Solidaritat y Cooperació
    191. Tanquem els CIE (España
    192. Taula a Mollet Volem Acollir
    193. Territorio Doméstico (España)
    194. Tic-tac – Taller de Intervenciones y Críticas Transfeministas Combativas
    195. Transnational Institute (TNI)
    196. Transnational Migrant Platform Europe (Europa)
    197. Tras la Manta (España)
    198. Unión de Afectados por las Operaciones de Texaco (Ecuador)
    199. Unitat contra el Feixismo i el Racisme (España)
    200. València Acull/València Acoge (España)
    201. Vejer sin Fronteras (España)
    202. Veritá e Giustizia per i Nuovi Desaparecidos (Italia)
    203. Viento Sur(España)
    204. Women’s Link
    205. Yorekedan Antzerki Taldea
    206. Zaragoza En Común

     
     

 
 
 
 
 
 
 

Informe «Tras la frontera»

Lo cuentan ellos, esto es una guerra. Ndeubi Marie lo hace exigiendo justicia en nombre de su hijo Larios, muerto en la “batalla” del Tarajal el 6 de febrero de 2014. Una madre que sigue traumatizada y cuyo único
deseo en este momento es ver el lugar donde yace Larios, llevarse sus cenizas de vuelta a su tierra y poder organizar un funeral digno.

La creciente militarización de las fronteras españolas toma nombres y cuerpos en este informe “Tras la Frontera” cuyo gran valor es que está realizado desde el testimonio directo de las víctimas de esta contienda, partiendo de la base de que “la población en movimiento es el sujeto activo “como narran las investigadoras del Colectivo Caminando Fronteras. Frente a la narrativa habitual de las migraciones a este lado del muro, el europeo, que reduce al migrante a tópicos de “victimización y cosificación” cuando no a la clara criminalización, este trabajo apuesta por dar voz a los que padecen esta poco cabal época.

La escena que dibuja el informe, con datos desde septiembre de 2015 a diciembre de 2016, ofrece el perfil de las y los que intentan acceder a Europa a través de la frontera sur Española o desgraciadamente se acaban estrellando contra ella. Las personas que narran su odisea en estas páginas proceden de 15 países africanos que han contado sus historias en la docena de lugares marcados a fuego por tantos días, cuando no años, de espera y sufrimiento; los bosques de Nador, Bel Younech , Castillejo, Boukhalef, Mesnana…

Presentación del informe «Tras la Frontera»

«Tras la Frontera» es un informe que pretende atravesar el mar, los muros y las vallas para tratar de acercarse a la realidad de la ciudadanía migrante y su imperante necesidad de reparación y justicia. Aquella ciudadanía que sufre y cuestiona lo más profundo de nuestro sistema. Espera de este informe escuchar la voz de las personas migrantes, descubrir los discursos construidos por la población en movimiento y que son silenciados por los relatos oficiales. Espera encontrar la realidad diaria que sucede tras la construcción política que supone la frontera. Descubrirás en este informe el impacto directo de la macropolítica fronteriza sobre los cuerpos y las vidas de las personas migrantes. Lo que se traduce en dolores, pero también en solidaridades, en resistencias, en estrategias de lucha.

Enlace al informe: CCF ITLF – Arte Final – Web

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Informe de análisis de hechos y recopilación de testimonios de la tragedia que tuvo lugar el 6 de Febrero de 2014

El colectivo ca-minando fronteras hace público en el día de hoy su informe  de análisis de hechos y recopilación de testimonios de la tragedia que tuvo lugar el 6 de Febrero de 2014.
Dicho informe tiene como finalidad recabar testimonios de los supervivientes y víctimas y permitir una reconstrucción lo más fiable posible de la tragedia, así como unirse a otras investigaciones que desde las autoridades o desde otra organizaciones de la sociedad civil se estén llevando.
Este informe recoge los testimonios de las personas que trataron de alcanzar Playa Tarajal es 6 de Febrero de 2014. Se han omitido sus datos personales, sin perjuicio de que, si las autoridades judiciales los solicitan, se remitan los mismos con la finalidad de colaborar en el esclarecimiento de los hechos.
El informe no pretende determinar responsabilidades individuales, sino aportar los testimonios a los que se ha tenido acceso así como las identificaciones de los fallecidos.
Pueden acceder al informe aquí: